Ansiosa por un encuentro más
Quisiera volver a estar entre esos brazos que me envuelven en llamas que me queman sin consumirme jamás. Esos besos que muerden mis hombros y erizan los vellos de mi espalda. Quisiera volver a recibirlo completamente abierta, esperando su impetuosa irrupción en mi, llenandome de placer, y un dolor que me queda varios días después.
Quisiera poder estar cerca, bajarle el cierre y dedicarme a la tarea de degustarlo por largos minutos, pasar mi lengua por su grueso tallo, sentir como crece dentro de mi su potente falo, ese que me ha dominado ya varias veces, que me ha domesticado, que me ha arrancado gemidos que inundan la habitación. Y terminar bañada de su lujuria…

Estoy ansiosa. Y goteando. Recordar su textura. Goteo. Imaginar su fuerza. Sigo goteando. Escuchar su voz libidinosa pidiendome que vaya a su encuentro. Y goteo. Pruebo mi sabor, el nectar que mi cuerpo prepara para darle la bienvenida. Es una cascada tropical, caliente, que arrasa, que espera abrazar con fuerza su miembro, hasta hacerlo estallar dentro de mi.
Pasa mucho tiempo entre nuestros encuentros. Y eso me tiene tan ansiosa.

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