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	<title>Eroticcas &#187; Colaboraciones</title>
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	<description>Cuentos de Amor y Sexo</description>
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		<title>Apasionado&#8230;</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 00:32:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Delante de ese escaparate, viendo hacia la nada y solo como un acto reflejo, me quedé por unos minutos así. No deseaba sencillamente hacer o decir nada. Me sentía simplemente cómodo en esa postura y no estaba dispuesto en cambiarla. La rutina había hecho estragos en mi persona y definitivamente no tenía ni necesidad ni [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Delante de ese escaparate, viendo hacia la nada y solo como un acto reflejo, me quedé por unos minutos así.</p>
<p>No deseaba sencillamente hacer o decir nada. Me sentía simplemente cómodo en esa postura y no estaba dispuesto en cambiarla.</p>
<p>La rutina había hecho estragos en mi persona y definitivamente no tenía ni necesidad ni antojo de nada.</p>
<p>Cavilando acerca de nada y mirando a la nada, repentinamente un ligerísimo destello rojizo me hizo rotar mis ojos, para de manera simplemente instintiva ver qué era eso que había roto mi trance.</p>
<p>No la reconocí en un principio, pero como si un mazo enorme me hubiese golpeado en la cabeza, un zumbido y esa sensación de &#8220;flash-back&#8221; me hicieron recordar así de repente quién era ella.</p>
<p>De manera espontánea se dibujo una sonrisa muy leve en mi rostro, cosa que ella notó y devolvió con una sonrisa aún más evidente.</p>
<p>No me podía mover pues estaba inundado de recuerdos y mi muy turbada mente no podía enviar la orden correspondiente hacia mis extremidades. Ella entonces vino a donde yo estaba.</p>
<p>No me imagino mi cara de imbécil que en ese momento tenía puesta, pues ella simplemente con su mano levantó mi mandíbula y simplemente me abrazó.</p>
<p>Solo pude responder con mi brazo derecho, mientras el izquierdo colgaba inerte. Ella tenía el rostro iluminado y con esa voz tan bella comenzó a hacerme las preguntas de rigor.</p>
<p>Mis respuestas fueron de casi un autómata, pero ya empezaba a salir de mi trance de recuerdos profundos pues pronto recuperé mi característica elocuencia.</p>
<p>Comenzamos a caminar sin rumbo por esas anchas aceras adoquinadas, mientras simplemente se volcaban los recuerdos y se convertían en sonrisas y palabras.</p>
<p>El aroma de la comida que en ese momento nos inundó nos hizo a ambos segregar suficiente saliva, como para escucharse bastante fuerte el momento de deglutirla.</p>
<p>Nos miramos y como niños hambrientos entramos a aquel pequeño pero muy bien montado restaurante en donde se alcanzaban a ver no mas de diez mesitas.</p>
<p>Nos recibió una rubicunda mujer ataviada como bávara, quien tras darnos la bienvenida con esa atronadora voz, procedí a alejar la silla para que ella se sentara.</p>
<p>Esto le pareció genial a la dueña del mesón, pues de inmediato y con un guiño picaresco me mencionó que hacía mucho que no veía ese gesto de parte de un hombre.</p>
<p>Pedí trajese una botella de vino tinto, dos copas y un plato lleno de embutidos.</p>
<p>Llegó de inmediato mi orden y como galantería de la casa, una charola llena de semillas recién tostadas fue colocada en nuestra mesa.</p>
<p>Llené su copa y después la mía. Sin más ceremonia que un chocar de copas procedimos a beber y comer mientras platicábamos.</p>
<p>Así pasó la tarde y la noche con su negro manto provocó que las lamparitas del alumbrado público se encendiesen. Pregunté entonces a la propietaria del local a qué hora cerraba, pero ella me respondió que ese mesón no tenía hora de cerrar.</p>
<p>Simplemente agradecí y volví a la plática con ella, en donde los temas ya no eran ni el pasado ni acerca de quienes no habíamos visto mas. El presente era el tema principal.</p>
<p>Sería el vino, los embutidos, las semillas o la combinación de todo eso con el muy acogedor ambiente, pero de pronto yo empecé a sentir esa hermosa sensación que no sentía desde hacía mucho tiempo al escucharla hablar.</p>
<p>Cada palabra era una caricia a mis tímpanos, provocando de inmediato un erizamiento de los folículos pilosos de mi nuca. Un rico calorcillo recorrió mis orejas y mi cuello, provocando al final un evidente enrojecimiento de todo mi rostro.</p>
<p>Ella preguntó si me sentía bien, pues me veía muy enrojecido. Yo simplemente no pude hacer otra cosa que confesarle el por qué.</p>
<p>Ella se sonrojó, pero definitivamente fue un elogio para su ego pues ahora ella se deshacía de ese chal que descubrió de inmediato ese par de senos que desde siempre me habían gustado.</p>
<p>Qué bellísimo espectáculo el ver como subían y bajaban con su lenta y pausada respiración. Yo por más que quería no podía dejar de verlos. Pensé que ello provocaría que ese momento se acabara de manera violenta.</p>
<p>Para mi sorpresa, ella se acercó a mi, y con un susurro como quien cuenta un secreto muy especial, me preguntó si deseaba verlos.</p>
<p>Yo me retiré un poco y procedí a voltear para todos lados para estar seguro de que nadie nos viera. Solo vi salir a la mesonera quien estoy seguro que adivinó nuestras intenciones.</p>
<p>Cuando volteé para indicarle que sí, ella ya había descubierto ese terso y turgente par de tesoros rosáceos. Quedé impávido e inmóvil por un buen rato hasta que ella los tomó con sus manos, los elevó y yo simplemente me dejé llevar.</p>
<p>Besé tiernamente cada uno de esos pezones, pero la tentación pudo más que la compostura y de pronto estaba llenando toda mi boca con sus senos.</p>
<p>Desesperado como un infante succioné cada seno mientras que ella suspiraba y jadeaba quedito.</p>
<p>Mis manos descubrieron todo ese escultural torso y pronto gozaba de ese vientre maravilloso.</p>
<p>Caímos al piso y levantándole su falda con mis manos procedí a besar su pubis.</p>
<p>Retiré con delicadeza sus bragas y mi lengua degustó su cavidad vaginal, recibiendo como recompensa esas caricias en mi nuca.</p>
<p>Seguí adelante y ya todo su cuerpo era mío para que mis labios y mi lengua explorasen esa tierra maravillosa.</p>
<p>Con sus manos retiró mi cinturón y hábilmente bajó mis pantalones y mi ropa interior, dejando ver un erecto y muy hábido pene, que ella misma colocó en su vagina.</p>
<p>Nos amamos como locos en ese piso, sin reparar en nada ni en nadie. Nos volcamos profundamente en la pasión, mientras simplemente y sin decir nada, nuestros cuerpos eran uno solo en esos vaivénes frenéticos.</p>
<p>En posición a cuatro puntos y obsequiándome su ano, terminamos de copular como locos, habiendo ella estallado en un muy húmedo orgasmo y yo en una abundante eyaculación.</p>
<p>Agotados, saciados, felices y jadeando en ese piso, simplemente nos besamos tiernamente mientras uno intentaba vestir al otro.</p>
<p>Silencio absoluto. Nadie fue testigo. Ella y yo nos pusimos de pié, alisamos nuestras ropas y revisamos que no nos faltase nada.</p>
<p>Yo puse unos billetes en la mesa que consideré más que suficientes para pagar por el vino, los embutidos y un plus por el excelente servicio.</p>
<p>Le ayudé a colocar sus pliegues de su falda y revisando que no quedara rastro alguno, simplemente caminamos calladitos a la salida.</p>
<p>Caminamos un buen rato en silencio y sin quererlo, estábamos ya a la puerta de su casa. Me invitó a pasar a tomar algo, mas en ese momento consideré prudente el declinar amablemente esa invitación.</p>
<p>Ella entendió de inmediato que en ese momento todo había sido tan perfecto que así por el momento debía quedar.</p>
<p>Compartimos nuestros números telefónicos y demás datos necesarios para localizarnos uno al otro. No quedaba duda. Nos habíamos por fin reencontrado y en esa tarde, habíamos sellado nuestro compromiso para toda la vida. <a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/936/BLog_Anamar_beso_apasionado.jpg"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/936/BLog_Anamar_beso_apasionado.jpg" alt="" title="BLog_Anamar_beso_apasionado.jpg" width="321" height="436" class="alignleft size-full wp-image-938" /></a></p>
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		<title>Vacío</title>
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		<pubDate>Sun, 29 May 2011 21:28:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Existe un dicho popular que versa: -&#8221;nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido&#8221;-. Qué palabras más sabias y que dura la lección que en carne propia enseñan. Por un instante estábamos tan pero tan cerca y ahora tan solo podemos hilvanar una breve conversación epistolar. ¿Que qué extraño de ella? Simplemente todo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Existe un dicho popular que versa: -&#8221;nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido&#8221;-. Qué palabras más sabias y que dura la lección que en carne propia enseñan.</p>
<p>Por un instante estábamos tan pero tan cerca y ahora tan solo podemos hilvanar una breve conversación epistolar.</p>
<p>¿Que qué extraño de ella? Simplemente todo.</p>
<p>Extraño su cabello tan hermoso y lacio. Extraño ese par de ojos tan hermosos y tan sensuales. Extraño sus labios carnosos, su cuello alto y elegante, su cuerpo tan exquisito y su color de piel tan verdaderamente alucinante.</p>
<p>Cómo desearía poder volver a estar a su lado. Poder compartir con ella momentos tan sublimes y a la vez tan hermosamente eróticos. El Sexo ya no es lo mismo para mi.</p>
<p>No me refiero propiamente al sexo como verbo en el Acto Sexual, sino al Sexo como un sustantivo como parte fundamental de la vida misma.</p>
<p>EL tan solo recordarla moviéndose tan estrambótica y sicalípticamente. Poder admirar como su vagina y su esfínter le provocaban tan deliciosos orgasmos, era estar en presencia de los dioses mismos.</p>
<p>Hoy solo me queda el fantasear, el soñar, el anhelar que en algún momento de mi corta o larga existencia pueda volver a poseerla en mis brazos.</p>
<p>La obscuridad y yo quedamos solos y es ese sentimiento tan intenso, en ocasiones tan insoportable, el que me deja sin entrañas, sin razón ni sentido alguno para seguir viviendo.</p>
<p>La obscuridad y yo solo compartimos eso que ahora tenemos en común: Vacío&#8230;</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/921/vacio1.jpg"></a><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/921/vacio1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-923" title="vacio1.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/921/vacio1.jpg" alt="" width="800" height="533" /></a></p>
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		<title>Fin de semana en el cielo</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Nov 2010 12:51:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Eva y Angel son una pareja algo peculiar, los conozco desde hace años, pero no siempre fue así. Jamás hubiera pensado que al final terminarían juntos, se conocían desde hacía tiempo pero ni tan siquiera se cruzaban una mirada. Eva se fue a vivir lejos, encontró una pareja y a los dos años de estar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Eva y Angel son una pareja algo peculiar, los conozco desde hace años, pero no siempre fue así.<br />
Jamás hubiera pensado que al final terminarían juntos, se conocían desde hacía tiempo pero ni tan siquiera se cruzaban una mirada.<br />
Eva se fue a vivir lejos, encontró una pareja y a los dos años de estar con él, se casaron. No tardó mucho en tener a su primer hijo y tras dos años de matrimonio tuvo el segundo.<br />
Ella pensaba que su relación era perfecta, que había conocido al hombre de su vida, pero en cambio no se dio cuenta hasta mucho después, que él estaba metido en un asunto que a ella no le gustaba lo mas mínimo.<br />
Rodeado de amigos y ambientes poco saludables, su marido fue sumergiéndose en el mundo de la droga, con la consecuencia que eso trae, pues en poco tiempo, su relación familiar fué perdiéndose, tanto con su pareja como con sus hijos.<br />
Eva, un día armada de valor y sentándose frente a él, le propuso cerrar su relación y olvidarse de todo.<br />
La separación ya la veían venir desde hacía tiempo y ahora ya no había vuelta a tras.<br />
Desde ese momento, Eva se endureció y decidió que lo único y más importante de su vida serían sus hijos. Trabajaba de sol a sol, para sola seguir con la vida que deseaba, más plena aún de lo que ella imaginaba.<br />
Angel, no se casó, no tuvo hijos y aunque sí se independizó de sus padres, seguía viviendo una vida de nocturnidad, entradas y salidas de chicas en su casa, fiestas y diversión sin reparos.<br />
La vida de Angel es aquella que cualquier hombre desearía tener, la que muchos anhelan poder vivir o poder decir que la han vivido.<br />
Pasaron los años y en un día de esos que no se programan, en el bautizo de un familiar común, coincidieron de nuevo.<br />
Durante todo con convite estuvieron hablando y conversando sobre la vida que hasta ahora cada uno había vivido, y lo que vivieron años atrás sin pensar en ningún momento que en realidad había algo entre ellos , que ninguno fue capaz de trasmitir al otro.<br />
Admitieron los dos del sentimiento recíproco que había y que jamás ninguno de los dos fue capaz de admitir.<br />
A él le asustaba los comentarios que ella hacía sobre la familia, matrimonio y todo lo que supone. Ella Admitía no estar preparada para mantener una relación seria.<br />
Al pasar los años y estar de nuevo juntos, todo cambió. Ahora él sentía que necesitaba de alguien mas seguro, se empezaba a sentir solo, pues todas aquellas relaciones esporádicas no le llenaban del todo.<br />
Ella en cambio con todo el sufrimiento que había pasado optaba tan solo a tener una relación sin compromisos, sin complicaciones y vivir el día a día.<br />
Todo comenzó allí, empezaron saliendo de vez en cuando, una cena, cine, copas y sólo los fines de semana pues había algo que los separaba, ella vivía a casi 300 kilómetros.<br />
La única unión entre ellos durante la semana era un ordenador o una simple llamada telefónica, se contaban y se iban conociendo poco a poco, mientras al mismo tiempo recuperaban el tiempo perdido años atrás.<br />
Los fines de semana unas veces era él el que iba a verla y otras ella la que venía, así cada cinco días estaban juntos deseando no acabar esos dos días que vivían juntos.<br />
<a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/relatos-eroticos.jpg"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/relatos-eroticos.jpg" alt="" title="relatos eroticos" width="340" height="454" class="aligncenter size-full wp-image-874" /></a><br />
Pasaron meses así y aún viven esa vida, pero uno de esos fines de semana fue especial y diferentes al resto.<br />
Angel sabiendo que pronto sería el cumpleaños de Eva, decidió darle una sorpresa.<br />
El viernes tras acabar su trabajo al mediodía y con el volante en las manos, decidió ir a visitarla. Ese fin de semana era ella la que se suponía que debía ir a verlo a él, pero Angel se presentó en su casa ese viernes sin ella saberlo.<br />
Alegrada por verlo y a la vez sorprendida, él la invitó a que preparara algo de ropa para pasar fuera los dos días.<br />
Durante el pequeño viaje que estaban haciendo, no paraba de preguntarle cuál era el destino y él sin mediar palabra sólo respondía con un ,&#8221;ya lo verás&#8221;.<br />
Cada vez más se adentraban en unos caminos que conducían hacia la sierra, la carretera serpenteante los iba conduciendo cada vez más arriba, el paisaje poco a poco se iba convirtiendo en muy montañoso, vegetación frondosa y arboleda centenaria.<br />
Hasta que por fin al lado de la carretera, una verja deja entrever un camino que lleva al final a una casa rural.<br />
Eva, entusiasmada no para de decirle la ilusión que todo aquello le supone, a lo lejos ve una bonita casa rural, junto a ella un riachuelo que brota de la montaña y un jardín frontal que la adorna.<br />
Construida en piedra y rematada con una gran chimenea, ya preparada por el dueño que la alquila y los esperaba, bajan del coche y entran en ella.<br />
El dueño les da las llaves y despidiéndose se va, deseándoles una feliz estancia.<br />
Eva no termina de creer todo aquello y sin decir nada se monta en brazos de Angel y lo besa agradeciéndole todo aquello que había planeado por su cumpleaños.<br />
Ya empieza a anochecer, entran en la casa  para descubrir todo su interior. Una vez acomodados y sintiendo el calor de la chimenea, Angel le propone que se de un buen baño mientras cocina la cena.<br />
El salón tiene dos alturas diferenciadas, en una, dos sofás pegados a la chimenea, una inmensa alfombra en el suelo y una pequeña mesa, y en la otra una mesa de comedor con 6 sillas y un recibidor que da a la entrada de la casa por un lado, por el otro a la cocina y el pie de la escalera que conduce a las habitaciones.<br />
Mientras Eva se baña, Angel termina de preparar la cena, sube al baño y encuentra a Eva tumbada y relajada en una gran bañera de estilo antiguo, al abrir la puerta siente el calor que hay dentro, el espejo empañado y las paredes humedecidas.<br />
Ella no duda ni un momento a invitarlo a compartir la bañera, y desnudos los dos comienzan un sin parar de carícias con la esponja, frotándose el uno al otro todo el cuerpo.<br />
Sus manos bajo el agua juegan y con unos simples movimientos comienzan a fundirse en deseos de sexo.<br />
Aprovechando la erección de él, Eva no piensa en otra cosa que hacer el amor por primera vez en esa casa, y dejarse llevar por la situación.<br />
Una vez acabado y rodeados por un albornoz, salen del baño y se dirigen al salón para cenar.<br />
Ella prepara la mesa y él se dedica a ir sacando la cena y un par de copas de cava con una botella que el casero de antemano había metido en el frigorífico esa misma mañana, y tan solo con la luz de la chimenea comienzan a cenar y beber mientras charlan de lo que será ese fin de semana que a ella la transportará al mismísimo cielo.<br />
Algo tocados por el cava, la cena concluida, la chimenea sin parar de generar un ambiente cálido y sin la influencia de una televisión ni nada que los moleste, se sumergen ambos en el sólo pensamiento de deseo, placer y sexo sin límites.<br />
Besándose y tocándose bajo los albornoces, tirados en la alfombra y bajo la luz de la madera ardiendo, empiezan a jugar con sus cuerpos para ir poco a poco aumentando el deseo de ambos.<br />
La boca de ella juega con su miembro mientras su lengua se funde dentro de ella, los sabores y las estimulaciones que sienten hace que de vez en cuando la besarse se fundan sus fluidos con sus lenguas.<br />
Comienzan a penetrarse, follando con posturas diferentes y en pequeñas pausas volviendo a lamerse el uno al otro para acentuar la excitación.<br />
Durante horas intercambian juegos con penetración, abrazos y caricias, presiones y dureza. Se dejan llevar por la situación disfrutando como no lo habían hecho hasta ahora.<br />
Sus mentes solo están en ese momento, el deseo los lleva a follar una y otra vez sin descanso, sus fluidos se desatan mojándolos con una suave y cálida humedad.<br />
Agotados, desnudos y bajo una manta se quedan dormidos junto a la chimenea. A las pocas horas empieza a amanecer y un filo de luz entra por una ventana que hace despertar a Eva.<br />
No queriendo hacerlo, pero deseosa de no perder la oportunidad, despierta a Angel y abrazados, juntos y rodeados por la manta salen de la casa para admirar el amanecer en la montaña.<br />
Una gran niebla tan solo deja ver los picos de las montañas más altas mientras, les da la sensación de estar viviendo junto al cielo.<br />
Entran de nuevo y bajo la manta, él la sienta en la mesa del comedor, la tumba y comienza a follarla de nuevo, mientras ella con sus piernas lo abraza y gime de placer corriéndose los dos de nuevo y disfrutando de esa mañana.<br />
El día transcurre, pasean por la montaña abrazados y disfrutando de ese fin de semana inolvidable.<br />
Durante el paseo por la montaña y ya con el sol calentando el clima, encuentran una ladera de hierba donde se contempla el paisaje, y como si estuvieran viviendo una película de amor y romance, se tumban y revuelcan sobre la hierba aún mojada por el rocío y desnudándose se empiezan comer de nuevo los cuerpos.<br />
El tumbado y ella encima suya con la postura del número preferido por muchos, queda el coño de ella a la altura de sus labios que lamen sin parar y la polla de él es chupada y besada por ella.<br />
Ella juega con su boca mientras sus manos masajean sin parar arriba y abajo, la lengua de él juega con su clítoris y el interior de su coño húmedo.<br />
Ambos se corren, dejando los fluidos en sus labios y saboreándolo como si de un manjar de la naturaleza se tratara.<br />
Al regresar a la casa y ya transcurrido parte del día almuerzan y descansan juntos en el sofá, para recuperar algo de fuerzas y con esa noche acabar el fin de semana.<br />
Durante esa noche y sin ellos tener la mas mínima intención, se quedan dormidos en la cama. Sus cuerpos rotos por lo intenso de las horas transcurridas no resisten más.<br />
Pero durante la madrugada como si de un sueño se tratara, sus mentes dormidas pero sus cuerpos despiertos empiezan a follar de nuevo en un éxtasis de deseo.<br />
Mientras Eva se deja llevar Angel va introduciendo un dedo detrás de otro en su vagina haciéndola cada vez más amplia, mientras ella no para de gemir por el placer que le trasmite y en un leve impulso de la mano y lubricado por los fluidos introduce su mano dentro corriéndose ella de un placer que nunca había imaginado.<br />
En un impuso repentino de Eva se vuelca sobre su cuerpo e introduce la polla de Angel tan profundo que la siente en su garganta y con tan solo unas pocas acometidas nota como se corre dentro notando el calor de su leche en la boca.<br />
Al día siguiente y mientras se metían en el coche, sus cabezas se giran por última vez para dejar atrás el recuerdo de ese fin de semana que nunca olvidarán.<br />
Casi imposible sería repetirlo, yo diría que incluso se podría copiar o igualar, pero por ser como fue, por como coincidió todo y como transcurrió, creo que jamás podrán estar tan cerca del cielo en tan solo dos días.<br />
Shark</p>
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		<title>Una noche inolvidable</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Nov 2010 04:20:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[La noche prometía, nos fuimos los dos a cenar juntos y recordar viejos tiempos mientras comíamos comida mexicana. Esa noche como muchas otras no quedamos con nadie, no nos hace falta nadie para pasarlo bien, somos dos personas que desde siempre hemos compenetrado bien y no necesitamos de nadie. Volviendo al tema que me salgo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/erotica.jpg"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/erotica.jpg" alt="" title="erotica" width="400" height="321" class="aligncenter size-full wp-image-860" /></a>La noche prometía, nos fuimos los dos a cenar juntos y recordar viejos tiempos mientras comíamos comida mexicana. Esa noche como muchas otras no quedamos con nadie, no nos hace falta nadie para pasarlo bien, somos dos personas que desde siempre hemos compenetrado bien y no necesitamos de nadie.<br />
Volviendo al tema que me salgo de él….La noche empezó genial, ella se vistió con unos vaqueros bien ajustados unos zapatos de tacón que por cierto se los regalé yo, una camisa suelta de su estilo y un pañuelo al cuello, estaba preciosa!! Su perfume preferido le ponía la guinda. La vi salir del baño después de arreglarse y estaba realmente radiante.<br />
Yo como no podía ser menos y para acompañar a ella, mis vaqueros, mi polo blanco y una chaqueta vaquera que se que le encanta ver como me queda puesta.<br />
Después de cenar nos dirigimos a una disco que con frecuencia íbamos hace tiempo.<br />
Nos tomamos unas copas, estuvimos pasando un buen rato y a eso de la una o una y media de la madrugada, temprano, pero sin problemas por estar más tiempo que el que deseábamos…..nos fuimos a casa.<br />
Una vez allí le propuse tomarnos otra copa, ¿¿por que no?? La noche estaba saliendo bien y estábamos a gusto, así lo hice, pero  mientras sujetaba la copa en la mano en la otra tenia algo que le había comprado. Ella lo abrió y descubrió su interior, quitando un lazo que sujetaba la tapa de la caja.<br />
Era un picardías de color negro, con encaje en la parte del pecho y al que acompañaba un tanga calado con encajes delante.<br />
Le encantó, pues tenia todo lo sexy que uno desearía pero sin parecer nada mas atrevido de lo que debiera.<br />
Entonces ella me dijo que me dirigiera al cuarto y que esperara a que se lo pusiera. Me tumbé en la cama solo con mis boxes bien ajustados y esperé a que entrara en el cuarto con él puesto.<br />
Salió del baño suavizó la luz y entró en el cuarto. Mi primera reacción es morderme el labio con los dientes y poner esa cara que tanto os gusta, esa cara de deseo.<br />
Me hizo unas posturas que ni la modelo de la foto del catálogo. Me encantaba, estaba disfrutando y cada vez mas sentía la necesidad de estar junto a ella para empezar lo que seria la mejor noche de mi vida, refiriéndome al tema sexo claro está.<br />
Se acercó se tumbo delante mía y empezamos a besarnos, mis manos no dejaban de rodearla y pasarlas por su cuerpo, nos movíamos de un lado para otro de la cama y al final la tumbé en ella boca abajo, dejando ver su picardías medio arrugado, que dejaba ver el tanga en un precioso trasero.<br />
Empecé a pasar mis manos por su cuerpo, por debajo del picardías, y metiendo mis dedos entre el tanga y su cuerpo. No paraban de jugar y de deslizarse, hasta llegar a su coño, que ya estaba humedecido por la excitación. Al mismo tiempo mi polla no podía estar dentro de esos boxes que ya apretaban, ella me incorporó y me los quitó, y de nuevo se tumbó para que siguiera con lo que estaba haciendo. Mi lengua empezó a querer jugar con su cuerpo, todo se aceleraba y a la vez se ralentizaba, cuando estaba al extremo del placer ella hacia que me relajara, Le comí el coño otra vez, y ella me paraba a los minutos para meterse mi polla dentro de su boca, así conseguía mantenerme activo. Estuvimos un buen rato lamiéndonos, besándonos y mojando nuestras lenguas con los fluidos de cada uno.<br />
Ahora era el momento de acentuar esa excitación, saque del cajón el consolador que tenemos y empecé a brotar su clítoris con él, las vibraciones le hacían entrar en un grado de excitación tal, que en unos minutos se metió mi polla dentro y empezamos a follarnos como locos. Pero como antes, cuando estábamos a tope y totalmente implicados en lo que hacíamos, me paraba, me relajaba y hacia que mi respiración volviera a ser normal, me tumbo boca arriba y me propuso que mirara mientras ella se masturbaba encima de mi con el consolador.<br />
Mientras lo hacía yo sentía cada vez mas otra vez de penetrarla y ella me paraba, así cada vez mas me intensificaba y me ponía mas salvaje.<br />
Eché el consolador a un lado, la tumbé en la cama y la penetré de nuevo con fuerza y hasta el fondo. Gemíamos como locos, y ella me pedía más, y cuanto más me pedía mas le daba, hasta que me corrí.<br />
Que se puede hacer con un tío que se ha corrido y ella aún quiere mas de él, pues lo que hicimos, no dejamos nada, seguimos y ella se metía la polla en la boca y en su coño hasta que en unos minutos estaba otra vez dura como al principio.<br />
Cuando de nuevo vio como estaba, ni se pensó el subirse encima mío mientras yo estaba tumbado y montarme encima de mi polla para metérsela hasta dentro.<br />
Al tiempo de estar follando de mil posturas diferentes, decidimos ir a la terraza de casa y fumarnos un cigarro, beber algo de agua y pensar que teníamos toda la noche por delante.<br />
Y ahí estábamos, en la terraza con unas finas mantas por encima y desnudos, fumando y no se porque y de que forma pasó que empezamos a follar de nuevo, ella con una pierna en el pollete y yo empujando de pie delante de ella.<br />
Ella no paraba de decirme lo excitada que estaba  y del morbo que tenia de estar haciendo lo que hacíamos.<br />
Volvimos de nuevo al cuarto, me empujó sobre la cama y me dijo…..¿que te gustaría que hiciera? Dime lo que quieras que haga y lo haré. Me visto como quieras, me pongo como digas, estoy morbosa y quiero mas placer, lo quiero todo de ti hoy.<br />
Fue al ropero se puso un abrigo largo que tiene unos zapatos de tacón y desnuda por dentro se puso delante mío.<br />
Como un loco me lancé sobre ella le quite el abrigo, le puse un pañuelo sobre sus ojos y de nuevo empecé a follarla con fuerza.<br />
Mientras ella me decía…..¿quien quieres que sea? ¿Te gustaría estar follándote a otra? ¿ te gusta la fantasía de verme con otra tía aquí? Imagina que estamos aquí y nos follas a las dos. Hummmmm me pone morbosa imaginar viéndote como se la metes a otra, no se que me pasa hoy, estoy muy cachonda y haría lo que fuera por ti.<br />
Mientras me iba diciendo, cada vez la follaba más fuerte, la imaginación se me disparó, no dejaba de escucharla y mi polla cada vez mas grande la penetraba una y otra vez, hasta que juntos, los dos a la vez mientras casi gritábamos de placer nos corrimos como nunca.<br />
Ya no recuerdo nada mas, por que pasaron 4 horas de placer, sexo y morbo. Nos quedamos dormidos si decirnos nada, sin saber como, como si nos desenchufaran de la red eléctrica.<br />
Al día siguiente, parecía que había pasado por la habitación un huracán, todo por el suelo y con una inolvidable noche atrás.<br />
Hasta hoy no hemos comentado de esa noche, de las cosas que hicimos y las que dijimos, supongo que la excitación y el morbo hizo que nuestras fantasías más profundas salieran a la luz, pero creo que ahí es donde quedó todo en una fantasía…..pero menuda fantasía.<br />
Gracias por esa noche que nunca olvidaré.<br />
Shark</p>
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		<title>Devoto amante virtual.</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 20:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>
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		<description><![CDATA[Es curioso y a la vez sorprendente el darse cuenta de cómo con la edad ganamos experiencia, habilidades y apetitos mas sin embargo empezamos a perder ciertos encantos. No soy la excepción y para mi edad soy un &#8220;homo sapiens&#8221; de género masculino que aunque no feo, no me puedo considerar como material de concurso. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso y a la vez sorprendente el darse cuenta de cómo con la edad ganamos experiencia, habilidades y apetitos mas sin embargo empezamos a perder ciertos encantos.</p>
<p>No soy la excepción y para mi edad soy un &#8220;homo sapiens&#8221; de género masculino que aunque no feo, no me puedo considerar como material de concurso.</p>
<p>Como miembro de la comunidad cibernética de hoy, me encanta gozar de todas las herramientas que la Internet nos ofrece. Predominantemente aquellas que se consideran dentro de las redes sociales.</p>
<p>Desde que aún a dicho fenómeno no se le daba toda la atención he participado en las más importantes de ellas. También es mi costumbre el identificarme plenamente en ellas y nunca utilizo fotografías o imágenes que no se apeguen a mi hosca y nada agraciada realidad.</p>
<p>En esa ocasión y como sucedía en algunas otras, ingresé a la red y comencé a enviar mis &#8220;entradas&#8221; con la regularidad que mi inspiración dictó.</p>
<p>Sediento de compartir mis emociones del momento y empujado por un ferviente deseo a ir mas allá de unos cuantos caracteres, coloqué una entrada a mi Blog favorito.</p>
<p>Sin falsas pretensiones y simplemente poniendo la honestidad, el alma y por qué no volcando mis más febriles deseos, envié mi entrada.</p>
<p>Una vez publicada simplemente la releí para revisar con otra óptica cuánto había dejado de mis más hondos sentimientos en esas líneas.</p>
<p>La verdad he de admitir que si me asombré un poco de cuánto pude expresar en esa aportación al Blog. Más aún cuando llegó como respuesta el primer comentario de ella.</p>
<p>Su comentario era fuerte, audaz pero nunca vulgar o &#8220;salido de tono&#8221;. En palabras directas pero correctas y con una redacción clara expresaba lo que sentía como resultado de mis textos.</p>
<p>Me quedé mudo y petrificado ante tal respuesta. Nunca imaginé y mucho menos esperé que mi prosa tuviese ese impacto.</p>
<p>Llegaron más comentarios. Algunos con contrasentidos que la verdad no quise ni leer. Otros definitivamente muy ilustrativos, pero ninguno como el de ella.</p>
<p>Siguiendo los protocolos que marca la decencia y la educación, contesté con agradecimiento franco y honesto a su muy amable y especial comentario.</p>
<p>Mi sorpresa fue aún mayor cuando su siguiente misiva hizo acto de presencia en mi programa para lectura de correo electrónico.</p>
<p>Sin rebuscamientos, directa y francamente expresaba más cosas de lo que para ella había representado eso que escribí.</p>
<p>Mi asombro se multiplicó. Nunca había recibido una respuesta tan franca, decidida y de manera tan directa.</p>
<p>Tras intercambiar sendas misivas electrónicas, acordamos una fecha y una hora para poder realizar una vídeo conferencia.</p>
<p>La hora señalada se acercaba. Por toda mi rubicunda corpulencia surcaban oleadas de calor y estremecimientos como cuando se tiene fiebre.</p>
<p>La hora pactada estaba cada vez más cercana y me dí cuenta con grato asombro, que mi comportamiento era como el de un adolescente. Un adolescente bastante crecidito y vividito, esperando a una mujer.</p>
<p>La hora llegó y en ese sitio pactado comenzó el intercambio virtual.</p>
<p>No podía creer lo que mis ojos veían. Qué mujer mas hermosa estaba viendo yo. No era una fotografía, no era un vídeo previamente grabado. Era una diosa que al otro lado de la línea estaba conversando conmigo.</p>
<p>Al principio tímido y poco a poco un poco más animado conversé un buen rato con ella. Todo transcurría de una manera tan linda y sublime, que mis nervios empezaban a ceder por un sentimiento de admiración, gusto y por qué no decirlo EXCITACIÓN.</p>
<p>Mis comentarios y los de ella comenzaron a ser más audaces y sin darme cuenta, ella estaba consintiéndome. Ella estaba realizando esos pequeños caprichos que le solicitaba.</p>
<p>Pronto no pude más y cuando sugerí que retirara su delgada blusa, ella mostró un par de hermosísimos senos. Esos senos que obsequian al que los observa un deseo irrefrenable de acariciarlos y besarlos.</p>
<p>Enmedio de tan divinas y redondas prominencias pectorales, moraban sendos pezones rosáceos que contrastaban con esa piel morena casi obscura.</p>
<p>Ese rostro tierno y a la vez apasionante estaba adornado por unos labios carnosos, unos divinos ojos azules y un cabello largo y rubio.</p>
<p>No era posible que tan bellísimo ser estuviese conversando casi desnuda conmigo.</p>
<p>Pronto ella comenzó a moverse de una manera altamente sugerente y sugestiva. Mi temperatura corporal iba en aumento y la respiración era agitada, pesada.</p>
<p>Mi corazón palpitaba en una estampida sin control que rompía el silencio de esa habitación. Decidí desabrochar mi pantalón.</p>
<p>Ella entonces comenzó una deliciosa danza movida por el deseo. Mientras se acariciaba a si misma todo el torso, yo discretamente y fuera de su vista ya tenía una erección.</p>
<p>Casi se me salen los globos oculares de sus órbitas cuando ella procedió a retirarse toda la ropa. Ahí estaba ese monumento de mujer. Hermosa, altiva, grande.</p>
<p>Creada por los mismísimos dioses y con unas deliciosas formas redondas en todo su cuerpo, ella comenzó a tocarse suavemente sus genitales.</p>
<p>Yo veía con asombro, excitación y hasta un dejo de temor tan grata, maravillosa y lujuriosa escena. Era realmente una experiencia fuera de este mundo.</p>
<p>Le externé casi sin aliento cuan excitado estaba y que siendo franco y honesto, mi mano izquierda estaba frotando furiosamente mi miembro viril.</p>
<p>Ella no lo tomó a mal. Más bien imprimió más fuerza a su erótica danza y entonces pasó lo que nunca imaginé. Ella procedió a utilizar un objeto para dar rienda suelta a su deseo.</p>
<p>Era un delicado trozo de cristal que al parecer estaba moldeado exprofeso para realizar esa actividad masturbatoria. Con una punta completamente esférica y con una continuación helicoidal como un suave tornillo.</p>
<p>Alcancé a distinguir cómo suave pero diligentemente lubricaba ese vítreo artefacto como imitando una masturbación masculina.</p>
<p>Dejó de lado el lubricante para como yo lo esperaba, empezar a introducir el falo de cristal en su vagina.</p>
<p>Con rítmicos y deliciosos movimientos movía su instrumento hacia adentro y hacia afuera, mientras que en su hermoso rostro se empezaba a dibujar un placer extremo.</p>
<p>Absorto en esa danza erótica y a la vez sensual, mis dedos volaban escribiendo y tratando de describir todo lo que veía.</p>
<p>Un calor intenso recorrió todo mi ser y súbitamente sentí como si mi pene fuese esa figura transparente.</p>
<p>Repentinamente pero con toda gracia, apoyando sus pies en ese sillón de piel, levantó su cadera y apuntando la pieza cristalina a la cavidad anal, procedió a sentarse suavemente sobre ella mientras en su cara se dibujaba una mezcla de extremo placer y deliciosa ansiedad.</p>
<p>Ahora era su bellísimo ano el que estaba siendo agasajado por el dildo. Sus dedos atacaban también su vagina y ahora todo su cuerpo se estremecía.</p>
<p>Era genial, maravilloso, único. Fuerte pero a la vez exquisitamente excitante. Ella estaba en ese momento a punto de un orgasmo cuando sin darme cuenta y como si una mágica conexión nos enlazara, sincronizadamente estallamos en un feroz y brutal orgasmo.</p>
<p>Nuestros ahogados gemidos retumbaban en cada Bit y en cada Byte que iba y venía por la red. Saciados y felices nos miramos mutuamente y entre jadeos y estremecimientos, apenas pude decirle lo que un humilde siervo dice a su ama cuando ha recibido ese regalo tan hermoso y celestial: GRACIAS&#8230;</p>
<p>Como si estuviésemos acostados en el lecho nos acurrucamos cabeza con cabeza a través de los fríos monitores. Con voz trémula y placentera nos decíamos cosas que reforzábamos con caricias virtuales en la imagen correspondiente.</p>
<p>Virtualmente nos besamos como locos y ahora ya no había más presencia en el mundo que ella y yo.</p>
<p>Era de madrugada cuando nos despedimos. Ella y yo habíamos tenido la experiencia virtual más maravillosa de nuestras vidas. Tras acordar vernos otra vez en ese nuestro refugio virtual, perdimos todo contacto uno del otro.</p>
<p>Hoy no me cabe la menor duda que, este tosco, feo y regordete animal que soy, ha tocado aunque sea por un instante eso que otros llaman petulantemente &#8220;El Nirvana&#8221;.</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/814/tumblr_l7jw5tMuqq1qzoaedo1_500.jpg"></a><a rel="attachment wp-att-816" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/814/tumblr_l7jw5tMuqq1qzoaedo1_500.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-816" title="diosa.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/814/tumblr_l7jw5tMuqq1qzoaedo1_500.jpg" alt="" width="478" height="700" /></a></p>
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		<title>Dulce y bendita tentación</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 02:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay días que no quisiera ni levantarme de mi cama. No me sentía nada bien y la verdad los analgésicos no me estaban ayudando en nada a mitigar el intenso dolor de cabeza. Traje hacia mi el viejo reloj de pulsera y constaté que para mi fortuna aún era demasiado temprano, por lo que decidí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay días que no quisiera ni levantarme de mi cama. No me sentía nada bien y la verdad los analgésicos no me estaban ayudando en nada a mitigar el intenso dolor de cabeza.</p>
<p>Traje hacia mi el viejo reloj de pulsera y constaté que para mi fortuna aún era demasiado temprano, por lo que decidí dormitar un poco mas. Intento vano y fútil. No me fue posible conciliar el sueño y mi yo interno me pinchó las costillas para mejor levantarme y comenzar la jornada, aunque fuese sin prisa pero sin pausa.</p>
<p>Me miré al espejo y al parecer todo estaba en su sitio. Seguía siendo yo.</p>
<p>Tras pasar por ese trance de fatuo micronarcisismo, decidí entrar a la ducha caliente, recalentar la taza de café, dar un mordisco al mendrugo de pan en la mesita de la cocina y salir con calma a la oficina.</p>
<p>El día me estaba obsequiando con la belleza y el sosiego que solo la rutina nos puede dar. Todo estaba saliendo como si en ese momento todo y todos siguiésemos un gastado &#8220;script&#8221; de película de bajísimo presupuesto.</p>
<p>Llegué a la oficina y ahí me esperaba mi sitio de trabajo. Antes de fundirme en el procedí a hacer lo que se le llama una &#8220;parada técnica&#8221; en las instalaciones sanitarias, servirme mi café de la mañana y entonces si proceder con la rutina.</p>
<p>De pronto me di cuenta de algo: nadie había llegado aún. Estaba solo en un mar de cubículos, escritorios, papeles, etc. Qué sensación tan extraña y a la vez tan agradable.</p>
<p>Comencé con lo mío. De repente sonó la puerta que se abre al acercar el &#8220;gafette&#8221; de identificación personal. Moví pesada y aletargadamente mi cabeza un poco, solo lo necesario para percatarme con el rabillo del ojo quién osaba violar esa sacrosanta paz que la mañana me había obsequiado.</p>
<p>El color de su vestido y su holgada blusa fueron el motor para que se surtiese una orden de adrenalina, empujando mi cabeza de manera que ambos ojos pudiesen verla. Ahí estaba de pie. Con ese garbo y esa belleza que tanto admiraba.</p>
<p>Tras mi asombro y para no dejarme ver tan obviamente lascivo, saludé breve pero amablemente. Ella respondió con toda la educación y amabilidad que ella siempre tenía con todos.</p>
<p>Entró al tocador de damas para su correspondiente &#8220;escala técnica&#8221;, se sirvió su café y se sentó en su lugar justo delante del mío. No era posible para mi el apartar mi mirada de tal obsequio de los dioses.</p>
<p>Su cabello exquisitamente ordenado, su cara que obsequiaba esa combinación de inocencia con un ligero toque de malicia y &#8220;cachondería&#8221;. Esas piernas carnosas y esos muslos que invitaban a hundir la cara en ellos.</p>
<p>Que no decir de ese majestuoso y apetitoso &#8220;derriere&#8221; que al caminar la hacían ver simplemente soberbia, pero la &#8220;Pièce de résistance&#8221; era ese escote.</p>
<p>Su holgada blusa tejida tenía un cuello holgado que dejaba entrever un par de hermosísimos y muy deseables senos. De esos que solo mamá natura puede obsequiar. Naturales, sin pasar por cirugías ni por ilusorios añadidos. Un hermoso par de senos que el &#8220;brasiere&#8221; levantaba solo un poquito para deleite de quienes teníamos la fortuna de poder observarlos.</p>
<p>Debí haber sido muy obvio, pero ella se sonrojó al ver mi mirada hiperclavada en sus pectorales. Intentó sin éxito ocultarlos tras un movimiento de brazos que solo hizo acentuar su perfecta curvatura.</p>
<p>Dios. Cuánta perfección en un par de carnosas prominencias que son tan naturales como cualquier otra parte del cuerpo, pero que producían en mi un calor intenso que viajaba desde mi región occipital hasta la cadera.</p>
<p>Ella comprendió que era inevitable el intentar tapar esa hermosa y celestial vista, por lo que cejó en su empeño y simplemente se deleitó viéndome como mi deseo crecía.</p>
<p>Me distraje unos minutos trabajando, pero ella entonces se sentó a mi lado para atraer mi atención a un documento electrónico que en ese momento le había llegado.</p>
<p>Fijándome solo en el monitor de su computadora procedí a dar mi opinión. Todo normal hasta el momento. El problema (si así se le puede decir) comenzó cuando ella leía en voz queda el documento.</p>
<p>Cada palabra era el susurro mas dulce y melodioso que había yo escuchado en mi vida. Mis oídos se sentían acariciados por dentro. Un exquisito cosquilleo se apoderaba de mi. Eso hubiese sido todo, de no ser por que cada que tomaba aliento para leer, sus senos subían y se hacían más atractivos aún.</p>
<p>De repente un embotamiento hizo presa a toda mi mostrenca persona. Empecé como a fundirme con mis sentidos y esos susurros eran el único sonido en todo mi universo.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-724" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/722/6.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-724" title="6.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/722/6.jpg" alt="" width="320" height="400" /></a></p>
<p>Ella entonces notó que yo no estaba sintiéndome nada bien en ese momento. Maliciosamente se acercó y una de mis mejillas rozó la deseada redondez de su seno izquierdo. Ella no pareció molesta. Mas aún ella se acercó mas y de pronto yo estaba apoyado en sus senos mientras seguía con ese lánguido pero delicioso pronunciar de palabras.</p>
<p>Para mi sorpresa ella tomó mi cabeza por la nuca y como una madre que delicadamente acomoda la cabeza de su recién nacido, hizo que mi cara se pusiera justo frente a ese par de maravillas. Acto seguido forzó con calma pero con decisión mi cabeza en la hendidura que separaba a ese prodigioso par.</p>
<p>Mi nariz se deleitaba con su aroma. Ella respiraba cada vez mas pesadamente y sin que yo lo notase, de pronto los fantásticos gemelos estaban liberados de las ataduras de esa infame prenda íntima.</p>
<p>Ella entonces soltó mi cabeza y comenzó a inclinarse un poco hacia atrás, lo que provocó que yo le tomara por la espalda para no caerme. Ahora ella era toda mía.</p>
<p>Mis labios buscaron de inmediato esas exquisitas protuberancias llamadas pezones.  Emboné en el mas cercano a mi y procedí a obsequiarle con mi lengua un tierno masaje. Le agradaba y me lo hacía saber con hondos suspiros.</p>
<p>Su respiración y mi respiración ya no eran tales. Éramos dos animales deseosos de darnos el gusto de sentirnos juntos y haciendo lo que el placer nos mandara.</p>
<p>Seguí deleitándome con sus senos. Ambos. Entonces con mi otro brazo libre comencé a atacar su entrepierna. Con movimientos rítmicos y forzando mi antebrazo contra ese poderoso pubis, ella entonces comenzó a gemir mas y mas fuerte. Mis labios seguían succionando ese par de deliciosos botoncitos de placer sin dejar de lado una aureola tierna y carnosa.</p>
<p>Ella ya no pudo más y en una exquisita compulsión orgásmica dejó escapar un sonido gutural libre y desahogadamente. Ella estaba feliz y acariciando mi cabeza me lo agradecía.</p>
<p>Ahora a cada succión, a cada pase de mi lengua por sus senos ella se estremecía. Suavemente retiró mi cabeza y con una mirada como la que una madre tiene al ver a su hijo tras saciarse, me dijo en un suspiro: -&#8221;gracias&#8230; no sabes cuánto necesitaba esto&#8221;-.</p>
<p>Yo entonces y como si por un acto de magia se tratara, comencé a sentir en cada letra de esa frase cómo es que todo mi cuerpo se estremecía culminando en una explosiva eyaculación. Era fantástico y a la vez perturbador, pues para efectos prácticos yo &#8220;me había venido&#8221; en los pantalones.</p>
<p>Me quedé así un corto instante. Todavía con mis labios en su pezón. Poco a poco me separé de ella. Acaricié el seno y con la palma de mi mano torpemente retiré restos de saliva que había dejado. Nos miramos a los ojos llenitos de placer y con esa calma que solo el sexo puede obsequiar a un par de amantes.</p>
<p>Comenzamos a recobrarnos de esa efímera pero paradisíaca aventura. Sin decir nada miramos el calendario, reímos al unísono, nos tomamos de la mano y salimos de esa ahora fría oficina rumbo a la bulliciosa ciudad.</p>
<p>Nunca olvidaremos cuan hermoso y sublime momento vivimos en esa mañana de sábado, en que ambos nos habíamos confundido y por error asistimos a trabajar en un día de asueto.</p>
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		<title>Navidad erótica</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Dec 2009 00:59:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[hombres sexy]]></category>

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		<description><![CDATA[Me enviaron este delicioso especímen navideño por mail y no pude resistir subirlo a este blog. Se me hace agua la boca, jojojojo, ¡feliz navidad! y que tengan una noche muy buena. Gracias Dianita. Apetitoso en verdad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me enviaron este delicioso especímen navideño por mail y no pude resistir subirlo a este blog. Se me hace agua la boca, jojojojo, ¡feliz navidad! y que tengan una noche muy buena.</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/12/santaclaus.jpeg" rel="attachment wp-att-687"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/12/santaclaus.jpeg" alt="" title="santaclaus" width="479" height="1031" class="aligncenter size-full wp-image-687" /></a></p>
<p>Gracias Dianita. Apetitoso en verdad.</p>
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		<title>La receta perfecta</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 00:52:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hacía un frío infernal. Parece una enorme contradicción el decirlo pues se supone que en el infierno arderemos los pecadores eternamente, pero la verdad no encontraba a quién culpar por tan gélida mañana. No tenía la menor intención de abrir cualquier llave de agua pues aunque mi &#8220;calentador&#8221; estaba operando correctamente, sabía que al sacar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hacía un frío infernal. Parece una enorme contradicción el decirlo pues se supone que en el infierno arderemos los pecadores eternamente, pero la verdad no encontraba a quién culpar por tan gélida mañana.</p>
<p>No tenía la menor intención de abrir cualquier llave de agua pues aunque mi &#8220;calentador&#8221; estaba operando correctamente, sabía que al sacar mis manos o todo mi cuerpo del agua caliente, el frío atacaría como un millón de cuchillas cortándome.</p>
<p>Me hice de valor y entré a la regadera. En medio del éxtasis que producía el agua caliente en todo mi cuerpo, escuché que ella ya se había levantado. Con tres pequeños e inhibidos toquidos en la puerta me preguntó si podía entrar. Tras responder un &#8220;Sí&#8221; con calma y firmeza ella entró a realizar sus abluciones matutinas.</p>
<p>Pregunté si deseaba entrar a compartir el agua caliente, pues yo ya estaba por terminar y para que no se enfriara el agua era ese mágico intercambio de personas lo que hacía la diferencia en la rutina del baño. Ella aceptó y rápidamente realizamos el intercambio de regadera.</p>
<p>Tomé mi toalla de inmediato y aunque cubrí lo que se podía de mi corpulencia con ella, el frío se hizo presente obligándome a retirarme pronto del cuarto de baño, no sin antes colocar una toalla limpia al alcance de ella.</p>
<p>Con algo de morbo y trayendo a mi memoria el recuerdo de la noche anterior deleité mi vista con su silueta trasluciéndose por la puerta. En ocasiones era posible que se disipase el vapor del agua y me permitiera ver su exquisita piel adornada por pequeñas y gráciles gotitas de agua que se deslizaban causando un efecto hipnótico.</p>
<p>Procedí a cobijarme un momento para aclimatarme y en ese lapso ella salió de la regadera. Me preguntó si deseaba desayunar algo y tras cavilar un poco respondí que sí.</p>
<p>Ella procedió entonces a ponerse una bata de baño en su cuerpo y la toalla en su cabeza para secar su cabello. Bajo las escaleras con gracia y decisión y de pronto ella ya estaba en la cocina.</p>
<p>Encendí el televisor y tras percatarme que no había nada que valiese la pena de ser visto en los casi cien canales de vídeo, procedí a apagarlo poniendo mi atención en mi computadora portátil que dormitaba en mi buró.</p>
<p>Consulté mis correos, revisé aquellos que tenían verdadera información, contesté aquellos que realmente valía la pena verlos y procedí a suspender al cachivache informático.</p>
<p>De pronto me sentí con ganas de levantarme y ayudar a la preparación del desayuno. Sin la gracia ni la decisión de mi pareja bajé las escaleras, evitando tropezar con ese perro idiota que yacía acurrucado en el descanso de la escalera.</p>
<p>Entré a la cocina y el frío ahí ya no reinaba. Ella ya no tenía su bata puesta, sino solo un mandil blanco y limpio que cubría sus senos, su abdomen y su pubis, luciendo un par de redondos y hermosos glúteos.</p>
<p>La toalla que antes tenía enrollada en su cabeza para secar su cabello yacía tirada junto a la bata y su castaña cabellera húmeda y fragante ya adornaba su cuello y hombros.</p>
<p>Era divino verla maniobrar con ambas manos los utensilios e ingredientes que poco a poco estaban dando forma, olor, color y sabor a lo que sería nuestro desayuno.</p>
<p>En ese momento prescindí de la toalla que cubría solo la parte inferior de mi cuerpo pues ya no era necesaria. Me miró pícaramente por el rabillo de su ojo derecho y con una vocesita bastante sensual me invitó a que entre los dos termináramos con la preparación del desayuno.</p>
<p>Se puso delante de mi. Tomó mi mano derecha y ella la puso diligentemente sobre su cadera. Con mi mano izquierda comencé a masajear su hombro derecho mientras que con mi cara acariciaba su cabello y con mis labios besaba su cuello.</p>
<p>Ella se estremeció y sabedora de cuánto me excitaban sus senos, bajó mi mano izquierda con mi palma completamente extendida, para depositarla en su seno izquierdo. Pude sentir de inmediato ese pezón hermoso y turgente que acariciaba la palma de mi mano. Con mis dedos índice y pulgar lo tomé y suavemente lo manipulé dándole un masaje que ella agradeció comenzando con una respiración pesada y que develaba placer.</p>
<p>Ella comenzó a batir un huevo y para ese momento sus senos eran presa de mis manos que de manera firme pero con calma se regocijaban acariciándolos con movimientos orbitales.</p>
<p>Ella comenzó a colocar sus nalgas rozando mi pene, que ya estaba erecto y ávido de ser acariciado. Maliciosa pero muy delicadamente comenzó ese delicioso movimiento de cadera que daba por resultado la caricia completa de mi pene entre ese par de maravillas redondas de su derriere.</p>
<p>Así estuvimos un par de minutos hasta que la tomé de la cintura, la volteé hacia mi y con rápida presteza retiré ese recipiente de el huevo revuelto, dando paso a toda ella de manera que se tendiera en la mesana de preparación obsequiándome su vagina.</p>
<p>De inmediato procedí a besar su entrepierna y con mi lengua dar pequeños toquecitos en su clítoris. Eso le encanta y lo demuestra con un leve estremecimiento acompañado de una risita pícara.</p>
<p>Ya no eran pequeños toquecitos, eran salvajes pero suaves ataques de mi lengua a toda su femineidad. Sus labios menores eran divididos rítmicamente por una lengua que sabía su oficio y recibía como recompensa esa tierna calidez. Ella con un gemido me pidió detenerme.</p>
<p>Me detuve y se irguió haciéndome un poco hacia atrás con sus manos. Se bajó de la mesana e hincándose tomó con su mano derecha mi pene. Se lo llevó a la boca y me obsequió un delicioso felatio no solo con sus labios sino también con su paladar, su lengua y su garganta.</p>
<p>Acariciando su cabello y viendo como mi pene era completamente deglutido por ella en rítmicos ataques, produjeron que mi excitación fuera al máximo.<br />
<a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/678/124CF9_1.jpg" rel="attachment wp-att-680"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/678/124CF9_1.jpg" alt="" title="124CF9_1.jpg" width="400" height="400" class="aligncenter size-full wp-image-680" /></a><br />
Entonces la tomé de sus axilas, la levanté y colocando su cuerpo dándome la espalda, en un mudo pedir y en un diligente dar se encorvó hacia adelante preparándose para la penetración.</p>
<p>Tomé mi pene con la mano derecha y separando sus labios vaginales haciéndolo ingresar al sacrosanto espacio que con su tibieza me invitó a realizar los movimientos de vaivén que tanto le gustan a ella.</p>
<p>Con su habilidad y sus movimientos de cadera, coincidiendo sincrónicamente con  mis movimientos daban por resultado una penetración profunda y una trayectoria que por su longitud producía en ella ese placer que tanto me encanta obsequiarle.</p>
<p>En movimientos cada vez mas violentos ella explotó en un orgasmo premiándome por un trabajo bien hecho.</p>
<p>Me pidió un poco de calma y dejé mi pene quietecito. Sentí como su cervix se regocijaba con movimientos peristálticos que hacían que la erección no disminuyera.</p>
<p>Rompió el contacto, se puso en cuclillas y procedió a ese felatio que tanto me gusta. Pasaba su lengua con maestría por la punta del glande, lo acariciaba y con ésta pasó por todo él hasta que llegaba a los testículos.</p>
<p>Abrió su boca y lo enguyó suave pero completamente. Con sus manos en mis nalgas atraía mi cadera hacia su boca, haciendo que no faltase ni un solo milímetro de pene dentro de su boca.</p>
<p>Que sensación mas hermosa. Ella conocía perfectamente su arte y con movimientos oblicuos empezó a atacar con su boca, paladar y garganta a mi pene. </p>
<p>No podía yo mas. Traté de apartarla para poder eyacular y no profanar su santa boca. Ella con una mirada fuerte y acompañándose de sus brazos, evitó que yo saliera de ella. El ataque era cada vez más intenso, el calor subía por toda mi cara.</p>
<p>En un grito ahogado y sin poder contenerme mas eyaculé dentro de su garganta. Ella no hacía nada por evitarlo y mas bien al contrario gozaba sintiendo el semen por su garganta.</p>
<p>Así me dejó un tiempo y poco a poco ella empezó con lametones en todo mi pene, limpiando cada resquicio de este. Yo me estremecía y sentía un placer indescriptible. Ella es sorprendente.</p>
<p>La levanté y me besó. No hice nada por evitarlo pues ella al fin me había obsequiado su boca y no existía escatología alguna en ese acto.</p>
<p>Nos serenamos un poco viéndonos el uno al otro con esa mirada de gozo completo. Ella entonces rompió el silencio con una pregunta: -&#8221;Estrellados o revueltos&#8221;-. La rutina volvía.</p>
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		<title>La muerte. Esa deliciosa amante (relato)</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Dec 2009 21:14:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[No soy de los que llaman la atención por su físico, su cara, sus ojos o por cualquier otro atributo. Tampoco soy de los que a falta de esos atributos han desarrollado una musculatura que atraiga a quienes buscan a los “forzudos”. Soy lo que se puede decir un tipo común. Tampoco quiero decir con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No soy de los que llaman la atención por su físico, su cara, sus ojos o por cualquier otro atributo. Tampoco soy de los que a falta de esos atributos han desarrollado una musculatura que atraiga a quienes buscan a los “forzudos”. Soy lo que se puede decir un tipo común.</p>
<p>Tampoco quiero decir con lo anterior que sea de los que no queda otro remedio que pagar por una sesión de dos horas de sexo, pues he tenido mis oportunidades en la vida y he sabido aprovechar todas y cada una de ellas.</p>
<p>Ese día comencé mis labores como cualquier otro día. Todo en calma, normalidad y sosiego. Una taza de café, terminar de contestar correos electrónicos, ordenar el material pare comenzar el curso, comprobar conexiones con el proyector, revisar que el audio de la sala, refrigerios e instalaciones sanitarias estuviesen listas.</p>
<p>Comenzaron a llegar los alumnos y alumnas. Tras el educado “buenos días”, indicarles cuál sería su lugar para los siguientes cuatro días de curso. Todo transcurrió como en los ya casi ochenta cursos anteriores.</p>
<p>Al primer receso para el café no fue típico. Al menos para mi no lo fue. De inmediato me llamó la atención ese ceñido vestido color púrpura hecho de un cerrado pero delgado tejido. No era licra, pero poco faltaba para serlo.</p>
<p>Huelga decir que los demás “machos” de la manada ya habían notado su presencia y se aprestaban “diligentemente” a ayudarle y hacerle llegar cuanta comodidad fuese necesaria. Como recompensa bastaba el conocer su nombre y, para aquellos mas afortunados, su dirección de correo electrónico o su usuario en alguna herramienta de Cómputo Social.</p>
<p>En el segundo receso, procurando siempre pasar lo mas desapercibido posible, comencé a notar los demás atributos femeninos que enmarcaban al vestido. Su cabello negro y liso que de tan sedoso reflejaba la luz de las lámparas. Su delicada voz, el color de su piel, sus torneadas y firmes piernas.</p>
<p>Estaba imbuido en mis cavilaciones analíticas de su anatomía, cuando de repente sentí una mirada. Era ella que con una pícara sonrisa acusaba recibo de mis ojos sobre ella. De inmediato en mi cara sentí una oleada de calor. Los presentes se percataron de mi tremenda y característica ruborización y rompí de inmediato el contacto visual.</p>
<p>Proseguí como si nada hubiese ocurrido. Llegó el momento del primer ejercicio. Todo sin novedad. Di por hecho entonces que todo había quedado en ese “ruborizante” episodio.</p>
<p>Tras la hora de la comida y estando concentrado en la preparación del tercer ejercicio, sentí nuevamente esa mirada encima. Esta vez con discreción y utilizando el rabillo del ojo, vi que esa sonrisa estaba ahí y la mirada fija en mi persona. ¿Deducción? Quiere divertirse a mi costa poniéndome la cara de color cereza.</p>
<p>No estaba tan equivocada, pues de repente empecé a sentir el calorcillo que circulaba por mi frente y mis mejillas. Repentinamente sentí en una de ellas un delicado roce de unos cabellos perfumados y negros como la noche. Ella estaba a solo cuarenta centímetros de mi, solicitándome asistencia para la culminación del segundo ejercicio.</p>
<p>Confieso que un estremecimiento corrió desde la mejilla hasta el cerebelo. Tratando de retomar la compostura expliqué los pasos que faltaban para culminar la tarea. Su voz tan cerca de mi oído producían mas estremecimientos. Compostura ante todo. Terminé la explicación y ella se retiró pausada y con paso firme contoneando esa cadera, obsequiándome esa hermosa vista que para evitar problemas tuve que aceptar disimuladamente.</p>
<p>Mi corazón palpitaba con fuerza. Me retiré discretamente al lavamanos para enjuagarme el rostro y retomar frialdad y compostura.</p>
<p>Salí de el sanitario y a la entrada de mi aula noté que ella estaba esperándome junto a mi escritorio. De pié, erguida, mostrando su exquisita anatomía que exigía salir por cada poro de el purpúreo atuendo. Con pasos calmos y firmes llegué a mi escritorio y pregunté cuál era la duda. Ella tras una pausa preguntó: -”¿Le parezco atractiva?”-. Mi asombro fue evidente, pero respondí con calma y serenidad que esa pregunta no estaba autorizada, pues la respuesta (que ella ya la conocía) podía colocarme en una situación bastante comprometedora para con la empresa.</p>
<p>Ella con una sonrisa y una risita pícara y casi burlona me increpó diciéndome -”&#8230;esto solo quedará entre Usted y yo&#8230; Maestro”-. Esa última palabra fue casi un susurro. Yo quedé anonadado en medio de un embotamiento. Inmediatamente mi cerebro comenzó a volcarse en mil y un fantasías eróticas y carnales.</p>
<p>No se cuánto tiempo pasó. Ella esperaba la respuesta. Discretamente revisé que no hubiese nadie mas y con voz baja respondí -”&#8230;mucho, diría que demasiado”-. Bajé la mirada y procedí a buscar mi silla. No me sentía bien.</p>
<p>De repente recordé ese sentimiento que en aquella primera eyaculación experimenté. Una mezcla de enorme placer combinada con mareo, náusea y una tremenda paz interior. Sopor y una enorme oleada de calor en todo mi cuerpo. Ella se retiró con pasos pequeños y suaves a su lugar. Ella se divertía.</p>
<p>El día terminó sin mas contratiempos. Todos se retiraron y solo quedó el aula, los libros, los equipos de cómputo, el proyector y mis pensamientos. Terminaba mi reporte diario. Un sonido. Una puerta que se cierra lenta y calladamente.</p>
<p>Mi primer sentimiento fue duda. El segundo sentimiento miedo. Esos pasos, ese caminar y ese perfume. Dios, era ella. Aún no estaba en mi campo visual pues me encontraba con la vista a mi teclado.<br />
<a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/666/PH0251.jpg" rel="attachment wp-att-668"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/666/PH0251.jpg" alt="PH0251.jpg" title="PH0251.jpg" width="299" height="450" class="aligncenter size-full wp-image-668" /></a><br />
No quise levantar la vista. Yo apostaba a que era mi imaginación intentando jugar conmigo. No era posible. Los pasos se escuchaban muy reales y junto con ellos ese sonido que produce la ropa cuando lenta pero decididamente abandona un cuerpo.</p>
<p>Respiración agitada, el corazón como un caballo desbocado. El calor, el estremecimiento y por qué no, había que admitirlo, una erección.</p>
<p>Poco a poco se acercaban los pasos hasta que en mi cabizbajo campo visual se vieron un par de lindos zapatos negros que calzaban a unos pies menudos y tersos. Fui subiendo la mirada y sobre esos pies había un par de tobillos, unas hermosas pantorrillas. Sorpresa.</p>
<p>Aunque claramente había escuchado cuando las ropas tocaron el piso del recinto, mi asombro fue enorme. Un par de carnosos, musculosos y delicados muslos hacían acto de presencia. Levanté mas rápidamente la mirada y al terminar de enfocar, toda ella desnuda. Cruzando maliciosa pero exquisitamente sus piernas. Sus brazos cayendo a cada lado de su cuerpo, sus senos mas hermosos que como se veían a través de ese vestido que yacía en el piso y su cara serena pero con una mirada retadora. Un monumento viviente delante de mi, a solo noventa centímetros.</p>
<p>Mis manos de manera casi automática salieron por si solas al encuentro de su cadera. la sensación era realmente hermosa. Ella acercó su pubis a mi rostro. Que aroma mas delicioso. De inmediato mis labios se entrelazaron con sus labios vaginales, viéndome recompensado con un par de manos firmes tomándome de la nuca y atrayéndome con fiereza hacia esa delicada y exquisita cavidad.</p>
<p>Su respiración era pesada, pausada, emanando de vez en cuando unos deliciosos gemidos que hacían que atacara con mayor fuerza a su “sanctum sanctorum”. Ella levantó una pierna apoyándola en un descansabrazos de mi silla y ahora mi lengua se deleitaba jugueteando por sus labios menores, su clítoris y ese pequeño espacio húmedo y rosáceo.</p>
<p>No pude mas. Me retiré y arranque mis ropas dejando ver un cuerpo nada escultural. No reparé en el hecho de que ella pudiese retirarse al verme, pues mas temprano que tarde ella ya atacaba mi pene con sus labios. Qué manera mas hermosa de obsequiarme un “felatio”.</p>
<p>Con suavidad empujé su cabeza contra mi zona pélvica. Ella no se retiró y muy al contrario deglutía mi pene completamente, produciéndome una sensación harto placentera. Qué delicia.</p>
<p>La tomé con suavidad de su cintura y procurando no ser un bruto, la levanté y la puse sobre mi escritorio. Ya nada importaba. Eramos solo ella y yo. La penetré con lentitud y ella empezó a mirarme. Que mirada mas dulce y que obsequio mas divino. Sus caderas empezaban a responder rítmicamente a mis ataques cada vez mas feroces. Ella parecía disfrutarlo y lo daba a entender con sus gemidos.</p>
<p>Ella de repente rompió el contacto, para de inmediato ponerse de pié dándome la espalda. Tan pronto como le fue posible y sin perder su gracia, se inclinó hacia adelante ofreciéndome un par de glúteos carnosos y tersos.</p>
<p>Entonces sentí su mano tomando con firmeza mi pene. Ella entonces con la otra mano retiró el glúteo izquierdo y con decisión colocó mi glande a la puerta de su ano. Era increíble lo que me estaba pasando. Ella entonces con fuerza empezó a introducir mi pene en el esfinter anal. Yo me dejé llevar y terminé con suavidad la penetración. Hasta el fondo.</p>
<p>Ella gimió y con sus manos en mis piernas me pidió me detuviese. Duramos unos instantes así y ella retiró sus manos dándome luz verde para continuar.</p>
<p>Comencé suavecito y calmo percibiendo como lo empezaba a disfrutar. Ella entonces me pidió mas y comencé gradualmente a subir el ritmo. Era ya un animal desbocado sobre ella. Con fuertes y sonoros gemidos me ordenaba mayor fiereza y que no me detuviese. Así transcurrió unos minutos y en ese momento de su boca salió un enorme gemido indicándome que estaba a punto de explotar en un orgasmo. Yo entonces no pude mas y tratando lo mas posible de aguantar, di rienda suelta al instinto.</p>
<p>Quedé sobre ella agotado. Ella aún gemía. Quise sacar mi pene, pero ella me suplico lo dejase un rato mas ahí. Sentía como su ano palpitaba estrujando mi pene y provocando una sensación que nunca antes había experimentado. Ese exquisito premio que es sentir que exprimen hasta la última gota de mi semen.</p>
<p>Que piel mas suave. Sus piernas y sus glúteos fueron víctimas de un par de manos toscas y profanas que intentaban acariciarle suavemente. Ella entonces con dulce calma apartó su cuerpo. Me tomo de las mejillas y con sus ojos divinos y negros me miró dulce y agradecidamente. No hubo palabras. Sus labios besaron a los míos y de repente toda mi vida pasó ante mis ojos.</p>
<p>Era cómico verme a mi mismo sentado y con la cabeza apoyada en el teclado de mi “laptop” mientras los paramédicos trataban inútilmente de resucitarme. Ya no sentía frío ni calor. Ni hambre ni sueño. Solo ese hermoso sentimiento que el recuerdo de ese delicioso acto sexual grabó en mi mente cuando aún estaba vivo.</p>
<p>Dulce muerte, qué exquisita amante eres.</p>
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		<title>A su recuerdo&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Dec 2009 22:44:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tdomf_d22a4</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ese día como cualquier otro día en la vida de este ser humano de género masculino, desperté con una erección. Si. Esa que se produce por varias razones: sea por tener llena la vejiga y que al entrar ésta en contacto con la próstata da por resultado el llenado del tejido cavernoso que conforma al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ese día como cualquier otro día en la vida de este ser humano de género masculino, desperté con una erección. Si. Esa que se produce por varias razones: sea por tener llena la vejiga y que al entrar ésta en contacto con la próstata da por resultado el llenado del tejido cavernoso que conforma al pene, o por haber tenido ese sueño erótico y cuasipornogŕafico.</p>
<p>Sea por lo que sea me encontraba en plena erección y la verdad con un enorme deseo de desahogar la libido.</p>
<p>Para evitar un accidente escatológico, procedí a visitar al mueble de porcelana que recibió toda la urea que mi anatomía produjo en una noche. El placer de la eyección fue confortable.</p>
<p>Regresé al lecho y fue entonces que sonó el timbre de la puerta principal. Confieso que no fue nada agradable y una sonora pero discreta maldición salió de mi: -”&#8230;quién carajos timbra a estas horas?”- Era tal la insistencia que no podía dejar de acudir a tan impertinente llamado.</p>
<p>Por la mirilla de la puerta pude verla de pie y su cara reflejaba además de su juvenil hermosura esa expresión que el apuro solamente puede conferirnos. Abrí la puerta y de inmediato y sin pedir permiso pasó ella como una exhalación a mi recibidor.</p>
<p>-”Gracias por permitirme entrar”-, se disculpó de inmediato. -”La verdad no sabía a quién acudir y sinceramente era muy necesario que me permitiera Usted pasar”-.</p>
<p>La educación se hizo paso por entre un amasijo de sentimientos encontrados. Procedí amablemente a ofrecerle algo de tomar y para mi sorpresa ella aceptó apresuradamente. Era muy temprano para la ingestión de bebidas “espirituosas”, por lo que de inmediato puse en funcionamiento la cafetera.</p>
<p>Serví diligentemente dos tazas grandes con la aromática bebida y ella de inmediato procedió a ingerirla. Tras calmarse un poco comenzó la explicación: Tal pareciera que al quedarse sola en su departamento, el escuchar ciertos ruidos que parecían provenir de un intruso, le alertaron y pusieron sus nervios a punto para salir corriendo por algo de ayuda.</p>
<p>Con tranquilidad le ofrecí acudir a su vivienda que además de quedar cerca, era de un tamaño que con tan solo cinco minutos serían suficientes para revisar si efectivamente un intruso andaba merodeándola. Con un salto y un afirmativo agradecimiento prácticamente me llevó a rastras para que procediera a la inspección de su morada.</p>
<p>Tras hacer unos minutos al “Sherlock Holmes” me di cuenta que esos sonidos provenían de la azotea, pues al parecer ciertas vecinas decidieron comenzar muy de madrugada con las labores propias del lavado de la ropa.</p>
<p>Ella entonces con ruborizada pero agradecida faz me invitó a que continuásemos con la ingestión de las tazas de café, las cuales seguían cada una en nuestras respectivas manos.</p>
<p>La tranquilidad me permitió entonces ver detalles que hasta ese momento habían pasado desapercibidos. Ella no llevaba puesta otra cosa que no fuese la pequeña prenda de seda y un par de sandalias. Aunado a lo anterior baste recordar que había amanecido con un talante algo lujurioso y esa silueta suya que se traslucía un poco en la batita me puso a hervir la sangre.</p>
<p>De manera discreta estudié cada palmo de su deliciosa anatomía, dándome cuenta de que toda ella era definitivamente el mejor remedio para quienes padeciesen de impotencia sexual. Lo que se dice pues un “bocatto di cardinalle”.</p>
<p>Con mirada inocente pero definitivamente consiente de mi inspección anatómica sobre su cuerpo, ella con algo de maliciosa coquetería procedió a acercarse un poquito con el pretexto de que le pudiese escuchar mejor. Yo con el mismo pretexto puse menos distancia entre ambos y sin quererlo, ya estábamos a no mas de cuarenta centímetros el uno del otro.</p>
<p>Su dulce y sensual voocesita producían en mi un embotamiento y una excitación indescriptibles. Ella entonces abarcaba todo mi espacio y mi tiempo en ese instante.</p>
<p>Por los huecos de esa delicada batita se veía una carne deliciosa y tersa que de inmediato me hicieron fantasear y llenar mi mente con mil y un extrapolaciones sexuales.</p>
<p>No pudimos mas. Por una mágica razón ella comenzó a tomar con recíproca complicidad mi proceder y repentinamente estábamos los dos ya revolcándonos en el sofá de su salita.</p>
<p>Degustar esa piel de sus hombros, besar con frenesí esos labios y pasar la lengua por sus pezones fue tan solo el comienzo.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/660/EROTISMO.jpg" alt="" width="400" height="296" /><br />
Con furor y ansiedad bajé mis labios hasta encontrar ese delicioso pubis que ella entonces acercó a mi cara, tomando mi cabeza por la nuca y haciendo presión sobre si misma. Sentía un delicioso ahogo y mi excitación iba en aumento.</p>
<p>Levanté ese carnoso y torneado par de piernas y ahora la lengua pasaba por esa zona que delimitan la vagina y el ano, sin dejar de lamer ningún pliegue o resquicio. Que dulce aroma comenzó a llegar a mi. Que delicados y atrayentes gemiditos escuchaba y cuánta pasión y éxtasis podía sentir entre mis manos.</p>
<p>La penetré vaginalmente con pasión y locura. Nos fundimos en un frenético y violento ritmo que hacía de cada erótico vaivén toda una experiencia.</p>
<p>Ella explotó en el primer orgasmo y de inmediato pasó a una postura que permitía que yo pudiese atacar sus carnosos glúteos. Decidí entonces ir por todo y con temerario atrevimiento acerqué mi glande a su esfínter.</p>
<p>Cuan grande fue mi sorpresa que mas allá de encontrar aversión o rechazo, ella misma tomó mi pene y colocándolo en las puertas de ese paraiso anal, con un delicado pero firme movimiento de cadera hizo que mi miembro viril se abriera paso y morara dentro de su esfínter.</p>
<p>Comenzamos nuevamente con ese diálogo que nuestro rítmico movimiento púbico ya conocía y, tras unos cuantos minutos, exploté dentro de ella recibiendo como recompensa sus estrambóticos y orgásmicos movimientos.</p>
<p>Nos quedamos así por un rato. Abrazados mientras mi pene era premiado por esas punzaditas que su músculo pubocoxígeo obsequiaba para extraer todo ese nectar que emanaba de mi.</p>
<p>Acaricié sus senos con mis torpes manos y sin mas ni mas, nos quedamos tierna y plácidamente dormidos.</p>
<p>Hoy simplemente queda ese dulce recuerdo, mientras que deposito una docena de rosas rojas en una fría lápida que de ella solo tiene grabado su nombre. Espero sinceramente que exista el cielo, pues será en ese lugar que nos volvamos a obsequiar mutuamente el regalo de nuestras almas.</p>
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