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	<title>Eroticcas &#187; Colaboraciones</title>
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	<description>Cuentos de Amor y Sexo</description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 Sep 2010 20:33:11 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Devoto amante virtual.</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 20:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
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		<description><![CDATA[Es curioso y a la vez sorprendente el darse cuenta de cómo con la edad ganamos experiencia, habilidades y apetitos mas sin embargo empezamos a perder ciertos encantos. No soy la excepción y para mi edad soy un &#8220;homo sapiens&#8221; de género masculino que aunque no feo, no me puedo considerar como material de concurso. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso y a la vez sorprendente el darse cuenta de cómo con la edad ganamos experiencia, habilidades y apetitos mas sin embargo empezamos a perder ciertos encantos.</p>
<p>No soy la excepción y para mi edad soy un &#8220;homo sapiens&#8221; de género masculino que aunque no feo, no me puedo considerar como material de concurso.</p>
<p>Como miembro de la comunidad cibernética de hoy, me encanta gozar de todas las herramientas que la Internet nos ofrece. Predominantemente aquellas que se consideran dentro de las redes sociales.</p>
<p>Desde que aún a dicho fenómeno no se le daba toda la atención he participado en las más importantes de ellas. También es mi costumbre el identificarme plenamente en ellas y nunca utilizo fotografías o imágenes que no se apeguen a mi hosca y nada agraciada realidad.</p>
<p>En esa ocasión y como sucedía en algunas otras, ingresé a la red y comencé a enviar mis &#8220;entradas&#8221; con la regularidad que mi inspiración dictó.</p>
<p>Sediento de compartir mis emociones del momento y empujado por un ferviente deseo a ir mas allá de unos cuantos caracteres, coloqué una entrada a mi Blog favorito.</p>
<p>Sin falsas pretensiones y simplemente poniendo la honestidad, el alma y por qué no volcando mis más febriles deseos, envié mi entrada.</p>
<p>Una vez publicada simplemente la releí para revisar con otra óptica cuánto había dejado de mis más hondos sentimientos en esas líneas.</p>
<p>La verdad he de admitir que si me asombré un poco de cuánto pude expresar en esa aportación al Blog. Más aún cuando llegó como respuesta el primer comentario de ella.</p>
<p>Su comentario era fuerte, audaz pero nunca vulgar o &#8220;salido de tono&#8221;. En palabras directas pero correctas y con una redacción clara expresaba lo que sentía como resultado de mis textos.</p>
<p>Me quedé mudo y petrificado ante tal respuesta. Nunca imaginé y mucho menos esperé que mi prosa tuviese ese impacto.</p>
<p>Llegaron más comentarios. Algunos con contrasentidos que la verdad no quise ni leer. Otros definitivamente muy ilustrativos, pero ninguno como el de ella.</p>
<p>Siguiendo los protocolos que marca la decencia y la educación, contesté con agradecimiento franco y honesto a su muy amable y especial comentario.</p>
<p>Mi sorpresa fue aún mayor cuando su siguiente misiva hizo acto de presencia en mi programa para lectura de correo electrónico.</p>
<p>Sin rebuscamientos, directa y francamente expresaba más cosas de lo que para ella había representado eso que escribí.</p>
<p>Mi asombro se multiplicó. Nunca había recibido una respuesta tan franca, decidida y de manera tan directa.</p>
<p>Tras intercambiar sendas misivas electrónicas, acordamos una fecha y una hora para poder realizar una vídeo conferencia.</p>
<p>La hora señalada se acercaba. Por toda mi rubicunda corpulencia surcaban oleadas de calor y estremecimientos como cuando se tiene fiebre.</p>
<p>La hora pactada estaba cada vez más cercana y me dí cuenta con grato asombro, que mi comportamiento era como el de un adolescente. Un adolescente bastante crecidito y vividito, esperando a una mujer.</p>
<p>La hora llegó y en ese sitio pactado comenzó el intercambio virtual.</p>
<p>No podía creer lo que mis ojos veían. Qué mujer mas hermosa estaba viendo yo. No era una fotografía, no era un vídeo previamente grabado. Era una diosa que al otro lado de la línea estaba conversando conmigo.</p>
<p>Al principio tímido y poco a poco un poco más animado conversé un buen rato con ella. Todo transcurría de una manera tan linda y sublime, que mis nervios empezaban a ceder por un sentimiento de admiración, gusto y por qué no decirlo EXCITACIÓN.</p>
<p>Mis comentarios y los de ella comenzaron a ser más audaces y sin darme cuenta, ella estaba consintiéndome. Ella estaba realizando esos pequeños caprichos que le solicitaba.</p>
<p>Pronto no pude más y cuando sugerí que retirara su delgada blusa, ella mostró un par de hermosísimos senos. Esos senos que obsequian al que los observa un deseo irrefrenable de acariciarlos y besarlos.</p>
<p>Enmedio de tan divinas y redondas prominencias pectorales, moraban sendos pezones rosáceos que contrastaban con esa piel morena casi obscura.</p>
<p>Ese rostro tierno y a la vez apasionante estaba adornado por unos labios carnosos, unos divinos ojos azules y un cabello largo y rubio.</p>
<p>No era posible que tan bellísimo ser estuviese conversando casi desnuda conmigo.</p>
<p>Pronto ella comenzó a moverse de una manera altamente sugerente y sugestiva. Mi temperatura corporal iba en aumento y la respiración era agitada, pesada.</p>
<p>Mi corazón palpitaba en una estampida sin control que rompía el silencio de esa habitación. Decidí desabrochar mi pantalón.</p>
<p>Ella entonces comenzó una deliciosa danza movida por el deseo. Mientras se acariciaba a si misma todo el torso, yo discretamente y fuera de su vista ya tenía una erección.</p>
<p>Casi se me salen los globos oculares de sus órbitas cuando ella procedió a retirarse toda la ropa. Ahí estaba ese monumento de mujer. Hermosa, altiva, grande.</p>
<p>Creada por los mismísimos dioses y con unas deliciosas formas redondas en todo su cuerpo, ella comenzó a tocarse suavemente sus genitales.</p>
<p>Yo veía con asombro, excitación y hasta un dejo de temor tan grata, maravillosa y lujuriosa escena. Era realmente una experiencia fuera de este mundo.</p>
<p>Le externé casi sin aliento cuan excitado estaba y que siendo franco y honesto, mi mano izquierda estaba frotando furiosamente mi miembro viril.</p>
<p>Ella no lo tomó a mal. Más bien imprimió más fuerza a su erótica danza y entonces pasó lo que nunca imaginé. Ella procedió a utilizar un objeto para dar rienda suelta a su deseo.</p>
<p>Era un delicado trozo de cristal que al parecer estaba moldeado exprofeso para realizar esa actividad masturbatoria. Con una punta completamente esférica y con una continuación helicoidal como un suave tornillo.</p>
<p>Alcancé a distinguir cómo suave pero diligentemente lubricaba ese vítreo artefacto como imitando una masturbación masculina.</p>
<p>Dejó de lado el lubricante para como yo lo esperaba, empezar a introducir el falo de cristal en su vagina.</p>
<p>Con rítmicos y deliciosos movimientos movía su instrumento hacia adentro y hacia afuera, mientras que en su hermoso rostro se empezaba a dibujar un placer extremo.</p>
<p>Absorto en esa danza erótica y a la vez sensual, mis dedos volaban escribiendo y tratando de describir todo lo que veía.</p>
<p>Un calor intenso recorrió todo mi ser y súbitamente sentí como si mi pene fuese esa figura transparente.</p>
<p>Repentinamente pero con toda gracia, apoyando sus pies en ese sillón de piel, levantó su cadera y apuntando la pieza cristalina a la cavidad anal, procedió a sentarse suavemente sobre ella mientras en su cara se dibujaba una mezcla de extremo placer y deliciosa ansiedad.</p>
<p>Ahora era su bellísimo ano el que estaba siendo agasajado por el dildo. Sus dedos atacaban también su vagina y ahora todo su cuerpo se estremecía.</p>
<p>Era genial, maravilloso, único. Fuerte pero a la vez exquisitamente excitante. Ella estaba en ese momento a punto de un orgasmo cuando sin darme cuenta y como si una mágica conexión nos enlazara, sincronizadamente estallamos en un feroz y brutal orgasmo.</p>
<p>Nuestros ahogados gemidos retumbaban en cada Bit y en cada Byte que iba y venía por la red. Saciados y felices nos miramos mutuamente y entre jadeos y estremecimientos, apenas pude decirle lo que un humilde siervo dice a su ama cuando ha recibido ese regalo tan hermoso y celestial: GRACIAS&#8230;</p>
<p>Como si estuviésemos acostados en el lecho nos acurrucamos cabeza con cabeza a través de los fríos monitores. Con voz trémula y placentera nos decíamos cosas que reforzábamos con caricias virtuales en la imagen correspondiente.</p>
<p>Virtualmente nos besamos como locos y ahora ya no había más presencia en el mundo que ella y yo.</p>
<p>Era de madrugada cuando nos despedimos. Ella y yo habíamos tenido la experiencia virtual más maravillosa de nuestras vidas. Tras acordar vernos otra vez en ese nuestro refugio virtual, perdimos todo contacto uno del otro.</p>
<p>Hoy no me cabe la menor duda que, este tosco, feo y regordete animal que soy, ha tocado aunque sea por un instante eso que otros llaman petulantemente &#8220;El Nirvana&#8221;.</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/814/tumblr_l7jw5tMuqq1qzoaedo1_500.jpg"></a><a rel="attachment wp-att-816" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/814/tumblr_l7jw5tMuqq1qzoaedo1_500.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-816" title="diosa.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/814/tumblr_l7jw5tMuqq1qzoaedo1_500.jpg" alt="" width="478" height="700" /></a></p>
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		<title>Dulce y bendita tentación</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 02:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay días que no quisiera ni levantarme de mi cama. No me sentía nada bien y la verdad los analgésicos no me estaban ayudando en nada a mitigar el intenso dolor de cabeza. Traje hacia mi el viejo reloj de pulsera y constaté que para mi fortuna aún era demasiado temprano, por lo que decidí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay días que no quisiera ni levantarme de mi cama. No me sentía nada bien y la verdad los analgésicos no me estaban ayudando en nada a mitigar el intenso dolor de cabeza.</p>
<p>Traje hacia mi el viejo reloj de pulsera y constaté que para mi fortuna aún era demasiado temprano, por lo que decidí dormitar un poco mas. Intento vano y fútil. No me fue posible conciliar el sueño y mi yo interno me pinchó las costillas para mejor levantarme y comenzar la jornada, aunque fuese sin prisa pero sin pausa.</p>
<p>Me miré al espejo y al parecer todo estaba en su sitio. Seguía siendo yo.</p>
<p>Tras pasar por ese trance de fatuo micronarcisismo, decidí entrar a la ducha caliente, recalentar la taza de café, dar un mordisco al mendrugo de pan en la mesita de la cocina y salir con calma a la oficina.</p>
<p>El día me estaba obsequiando con la belleza y el sosiego que solo la rutina nos puede dar. Todo estaba saliendo como si en ese momento todo y todos siguiésemos un gastado &#8220;script&#8221; de película de bajísimo presupuesto.</p>
<p>Llegué a la oficina y ahí me esperaba mi sitio de trabajo. Antes de fundirme en el procedí a hacer lo que se le llama una &#8220;parada técnica&#8221; en las instalaciones sanitarias, servirme mi café de la mañana y entonces si proceder con la rutina.</p>
<p>De pronto me di cuenta de algo: nadie había llegado aún. Estaba solo en un mar de cubículos, escritorios, papeles, etc. Qué sensación tan extraña y a la vez tan agradable.</p>
<p>Comencé con lo mío. De repente sonó la puerta que se abre al acercar el &#8220;gafette&#8221; de identificación personal. Moví pesada y aletargadamente mi cabeza un poco, solo lo necesario para percatarme con el rabillo del ojo quién osaba violar esa sacrosanta paz que la mañana me había obsequiado.</p>
<p>El color de su vestido y su holgada blusa fueron el motor para que se surtiese una orden de adrenalina, empujando mi cabeza de manera que ambos ojos pudiesen verla. Ahí estaba de pie. Con ese garbo y esa belleza que tanto admiraba.</p>
<p>Tras mi asombro y para no dejarme ver tan obviamente lascivo, saludé breve pero amablemente. Ella respondió con toda la educación y amabilidad que ella siempre tenía con todos.</p>
<p>Entró al tocador de damas para su correspondiente &#8220;escala técnica&#8221;, se sirvió su café y se sentó en su lugar justo delante del mío. No era posible para mi el apartar mi mirada de tal obsequio de los dioses.</p>
<p>Su cabello exquisitamente ordenado, su cara que obsequiaba esa combinación de inocencia con un ligero toque de malicia y &#8220;cachondería&#8221;. Esas piernas carnosas y esos muslos que invitaban a hundir la cara en ellos.</p>
<p>Que no decir de ese majestuoso y apetitoso &#8220;derriere&#8221; que al caminar la hacían ver simplemente soberbia, pero la &#8220;Pièce de résistance&#8221; era ese escote.</p>
<p>Su holgada blusa tejida tenía un cuello holgado que dejaba entrever un par de hermosísimos y muy deseables senos. De esos que solo mamá natura puede obsequiar. Naturales, sin pasar por cirugías ni por ilusorios añadidos. Un hermoso par de senos que el &#8220;brasiere&#8221; levantaba solo un poquito para deleite de quienes teníamos la fortuna de poder observarlos.</p>
<p>Debí haber sido muy obvio, pero ella se sonrojó al ver mi mirada hiperclavada en sus pectorales. Intentó sin éxito ocultarlos tras un movimiento de brazos que solo hizo acentuar su perfecta curvatura.</p>
<p>Dios. Cuánta perfección en un par de carnosas prominencias que son tan naturales como cualquier otra parte del cuerpo, pero que producían en mi un calor intenso que viajaba desde mi región occipital hasta la cadera.</p>
<p>Ella comprendió que era inevitable el intentar tapar esa hermosa y celestial vista, por lo que cejó en su empeño y simplemente se deleitó viéndome como mi deseo crecía.</p>
<p>Me distraje unos minutos trabajando, pero ella entonces se sentó a mi lado para atraer mi atención a un documento electrónico que en ese momento le había llegado.</p>
<p>Fijándome solo en el monitor de su computadora procedí a dar mi opinión. Todo normal hasta el momento. El problema (si así se le puede decir) comenzó cuando ella leía en voz queda el documento.</p>
<p>Cada palabra era el susurro mas dulce y melodioso que había yo escuchado en mi vida. Mis oídos se sentían acariciados por dentro. Un exquisito cosquilleo se apoderaba de mi. Eso hubiese sido todo, de no ser por que cada que tomaba aliento para leer, sus senos subían y se hacían más atractivos aún.</p>
<p>De repente un embotamiento hizo presa a toda mi mostrenca persona. Empecé como a fundirme con mis sentidos y esos susurros eran el único sonido en todo mi universo.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-724" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/722/6.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-724" title="6.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/722/6.jpg" alt="" width="320" height="400" /></a></p>
<p>Ella entonces notó que yo no estaba sintiéndome nada bien en ese momento. Maliciosamente se acercó y una de mis mejillas rozó la deseada redondez de su seno izquierdo. Ella no pareció molesta. Mas aún ella se acercó mas y de pronto yo estaba apoyado en sus senos mientras seguía con ese lánguido pero delicioso pronunciar de palabras.</p>
<p>Para mi sorpresa ella tomó mi cabeza por la nuca y como una madre que delicadamente acomoda la cabeza de su recién nacido, hizo que mi cara se pusiera justo frente a ese par de maravillas. Acto seguido forzó con calma pero con decisión mi cabeza en la hendidura que separaba a ese prodigioso par.</p>
<p>Mi nariz se deleitaba con su aroma. Ella respiraba cada vez mas pesadamente y sin que yo lo notase, de pronto los fantásticos gemelos estaban liberados de las ataduras de esa infame prenda íntima.</p>
<p>Ella entonces soltó mi cabeza y comenzó a inclinarse un poco hacia atrás, lo que provocó que yo le tomara por la espalda para no caerme. Ahora ella era toda mía.</p>
<p>Mis labios buscaron de inmediato esas exquisitas protuberancias llamadas pezones.  Emboné en el mas cercano a mi y procedí a obsequiarle con mi lengua un tierno masaje. Le agradaba y me lo hacía saber con hondos suspiros.</p>
<p>Su respiración y mi respiración ya no eran tales. Éramos dos animales deseosos de darnos el gusto de sentirnos juntos y haciendo lo que el placer nos mandara.</p>
<p>Seguí deleitándome con sus senos. Ambos. Entonces con mi otro brazo libre comencé a atacar su entrepierna. Con movimientos rítmicos y forzando mi antebrazo contra ese poderoso pubis, ella entonces comenzó a gemir mas y mas fuerte. Mis labios seguían succionando ese par de deliciosos botoncitos de placer sin dejar de lado una aureola tierna y carnosa.</p>
<p>Ella ya no pudo más y en una exquisita compulsión orgásmica dejó escapar un sonido gutural libre y desahogadamente. Ella estaba feliz y acariciando mi cabeza me lo agradecía.</p>
<p>Ahora a cada succión, a cada pase de mi lengua por sus senos ella se estremecía. Suavemente retiró mi cabeza y con una mirada como la que una madre tiene al ver a su hijo tras saciarse, me dijo en un suspiro: -&#8221;gracias&#8230; no sabes cuánto necesitaba esto&#8221;-.</p>
<p>Yo entonces y como si por un acto de magia se tratara, comencé a sentir en cada letra de esa frase cómo es que todo mi cuerpo se estremecía culminando en una explosiva eyaculación. Era fantástico y a la vez perturbador, pues para efectos prácticos yo &#8220;me había venido&#8221; en los pantalones.</p>
<p>Me quedé así un corto instante. Todavía con mis labios en su pezón. Poco a poco me separé de ella. Acaricié el seno y con la palma de mi mano torpemente retiré restos de saliva que había dejado. Nos miramos a los ojos llenitos de placer y con esa calma que solo el sexo puede obsequiar a un par de amantes.</p>
<p>Comenzamos a recobrarnos de esa efímera pero paradisíaca aventura. Sin decir nada miramos el calendario, reímos al unísono, nos tomamos de la mano y salimos de esa ahora fría oficina rumbo a la bulliciosa ciudad.</p>
<p>Nunca olvidaremos cuan hermoso y sublime momento vivimos en esa mañana de sábado, en que ambos nos habíamos confundido y por error asistimos a trabajar en un día de asueto.</p>
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		<title>Navidad erótica</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Dec 2009 00:59:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
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		<category><![CDATA[hombres sexy]]></category>

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		<description><![CDATA[Me enviaron este delicioso especímen navideño por mail y no pude resistir subirlo a este blog. Se me hace agua la boca, jojojojo, ¡feliz navidad! y que tengan una noche muy buena. Gracias Dianita. Apetitoso en verdad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me enviaron este delicioso especímen navideño por mail y no pude resistir subirlo a este blog. Se me hace agua la boca, jojojojo, ¡feliz navidad! y que tengan una noche muy buena.</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/12/santaclaus.jpeg" rel="attachment wp-att-687"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/12/santaclaus.jpeg" alt="" title="santaclaus" width="479" height="1031" class="aligncenter size-full wp-image-687" /></a></p>
<p>Gracias Dianita. Apetitoso en verdad.</p>
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		<title>La receta perfecta</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 00:52:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hacía un frío infernal. Parece una enorme contradicción el decirlo pues se supone que en el infierno arderemos los pecadores eternamente, pero la verdad no encontraba a quién culpar por tan gélida mañana. No tenía la menor intención de abrir cualquier llave de agua pues aunque mi &#8220;calentador&#8221; estaba operando correctamente, sabía que al sacar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hacía un frío infernal. Parece una enorme contradicción el decirlo pues se supone que en el infierno arderemos los pecadores eternamente, pero la verdad no encontraba a quién culpar por tan gélida mañana.</p>
<p>No tenía la menor intención de abrir cualquier llave de agua pues aunque mi &#8220;calentador&#8221; estaba operando correctamente, sabía que al sacar mis manos o todo mi cuerpo del agua caliente, el frío atacaría como un millón de cuchillas cortándome.</p>
<p>Me hice de valor y entré a la regadera. En medio del éxtasis que producía el agua caliente en todo mi cuerpo, escuché que ella ya se había levantado. Con tres pequeños e inhibidos toquidos en la puerta me preguntó si podía entrar. Tras responder un &#8220;Sí&#8221; con calma y firmeza ella entró a realizar sus abluciones matutinas.</p>
<p>Pregunté si deseaba entrar a compartir el agua caliente, pues yo ya estaba por terminar y para que no se enfriara el agua era ese mágico intercambio de personas lo que hacía la diferencia en la rutina del baño. Ella aceptó y rápidamente realizamos el intercambio de regadera.</p>
<p>Tomé mi toalla de inmediato y aunque cubrí lo que se podía de mi corpulencia con ella, el frío se hizo presente obligándome a retirarme pronto del cuarto de baño, no sin antes colocar una toalla limpia al alcance de ella.</p>
<p>Con algo de morbo y trayendo a mi memoria el recuerdo de la noche anterior deleité mi vista con su silueta trasluciéndose por la puerta. En ocasiones era posible que se disipase el vapor del agua y me permitiera ver su exquisita piel adornada por pequeñas y gráciles gotitas de agua que se deslizaban causando un efecto hipnótico.</p>
<p>Procedí a cobijarme un momento para aclimatarme y en ese lapso ella salió de la regadera. Me preguntó si deseaba desayunar algo y tras cavilar un poco respondí que sí.</p>
<p>Ella procedió entonces a ponerse una bata de baño en su cuerpo y la toalla en su cabeza para secar su cabello. Bajo las escaleras con gracia y decisión y de pronto ella ya estaba en la cocina.</p>
<p>Encendí el televisor y tras percatarme que no había nada que valiese la pena de ser visto en los casi cien canales de vídeo, procedí a apagarlo poniendo mi atención en mi computadora portátil que dormitaba en mi buró.</p>
<p>Consulté mis correos, revisé aquellos que tenían verdadera información, contesté aquellos que realmente valía la pena verlos y procedí a suspender al cachivache informático.</p>
<p>De pronto me sentí con ganas de levantarme y ayudar a la preparación del desayuno. Sin la gracia ni la decisión de mi pareja bajé las escaleras, evitando tropezar con ese perro idiota que yacía acurrucado en el descanso de la escalera.</p>
<p>Entré a la cocina y el frío ahí ya no reinaba. Ella ya no tenía su bata puesta, sino solo un mandil blanco y limpio que cubría sus senos, su abdomen y su pubis, luciendo un par de redondos y hermosos glúteos.</p>
<p>La toalla que antes tenía enrollada en su cabeza para secar su cabello yacía tirada junto a la bata y su castaña cabellera húmeda y fragante ya adornaba su cuello y hombros.</p>
<p>Era divino verla maniobrar con ambas manos los utensilios e ingredientes que poco a poco estaban dando forma, olor, color y sabor a lo que sería nuestro desayuno.</p>
<p>En ese momento prescindí de la toalla que cubría solo la parte inferior de mi cuerpo pues ya no era necesaria. Me miró pícaramente por el rabillo de su ojo derecho y con una vocesita bastante sensual me invitó a que entre los dos termináramos con la preparación del desayuno.</p>
<p>Se puso delante de mi. Tomó mi mano derecha y ella la puso diligentemente sobre su cadera. Con mi mano izquierda comencé a masajear su hombro derecho mientras que con mi cara acariciaba su cabello y con mis labios besaba su cuello.</p>
<p>Ella se estremeció y sabedora de cuánto me excitaban sus senos, bajó mi mano izquierda con mi palma completamente extendida, para depositarla en su seno izquierdo. Pude sentir de inmediato ese pezón hermoso y turgente que acariciaba la palma de mi mano. Con mis dedos índice y pulgar lo tomé y suavemente lo manipulé dándole un masaje que ella agradeció comenzando con una respiración pesada y que develaba placer.</p>
<p>Ella comenzó a batir un huevo y para ese momento sus senos eran presa de mis manos que de manera firme pero con calma se regocijaban acariciándolos con movimientos orbitales.</p>
<p>Ella comenzó a colocar sus nalgas rozando mi pene, que ya estaba erecto y ávido de ser acariciado. Maliciosa pero muy delicadamente comenzó ese delicioso movimiento de cadera que daba por resultado la caricia completa de mi pene entre ese par de maravillas redondas de su derriere.</p>
<p>Así estuvimos un par de minutos hasta que la tomé de la cintura, la volteé hacia mi y con rápida presteza retiré ese recipiente de el huevo revuelto, dando paso a toda ella de manera que se tendiera en la mesana de preparación obsequiándome su vagina.</p>
<p>De inmediato procedí a besar su entrepierna y con mi lengua dar pequeños toquecitos en su clítoris. Eso le encanta y lo demuestra con un leve estremecimiento acompañado de una risita pícara.</p>
<p>Ya no eran pequeños toquecitos, eran salvajes pero suaves ataques de mi lengua a toda su femineidad. Sus labios menores eran divididos rítmicamente por una lengua que sabía su oficio y recibía como recompensa esa tierna calidez. Ella con un gemido me pidió detenerme.</p>
<p>Me detuve y se irguió haciéndome un poco hacia atrás con sus manos. Se bajó de la mesana e hincándose tomó con su mano derecha mi pene. Se lo llevó a la boca y me obsequió un delicioso felatio no solo con sus labios sino también con su paladar, su lengua y su garganta.</p>
<p>Acariciando su cabello y viendo como mi pene era completamente deglutido por ella en rítmicos ataques, produjeron que mi excitación fuera al máximo.<br />
<a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/678/124CF9_1.jpg" rel="attachment wp-att-680"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/678/124CF9_1.jpg" alt="" title="124CF9_1.jpg" width="400" height="400" class="aligncenter size-full wp-image-680" /></a><br />
Entonces la tomé de sus axilas, la levanté y colocando su cuerpo dándome la espalda, en un mudo pedir y en un diligente dar se encorvó hacia adelante preparándose para la penetración.</p>
<p>Tomé mi pene con la mano derecha y separando sus labios vaginales haciéndolo ingresar al sacrosanto espacio que con su tibieza me invitó a realizar los movimientos de vaivén que tanto le gustan a ella.</p>
<p>Con su habilidad y sus movimientos de cadera, coincidiendo sincrónicamente con  mis movimientos daban por resultado una penetración profunda y una trayectoria que por su longitud producía en ella ese placer que tanto me encanta obsequiarle.</p>
<p>En movimientos cada vez mas violentos ella explotó en un orgasmo premiándome por un trabajo bien hecho.</p>
<p>Me pidió un poco de calma y dejé mi pene quietecito. Sentí como su cervix se regocijaba con movimientos peristálticos que hacían que la erección no disminuyera.</p>
<p>Rompió el contacto, se puso en cuclillas y procedió a ese felatio que tanto me gusta. Pasaba su lengua con maestría por la punta del glande, lo acariciaba y con ésta pasó por todo él hasta que llegaba a los testículos.</p>
<p>Abrió su boca y lo enguyó suave pero completamente. Con sus manos en mis nalgas atraía mi cadera hacia su boca, haciendo que no faltase ni un solo milímetro de pene dentro de su boca.</p>
<p>Que sensación mas hermosa. Ella conocía perfectamente su arte y con movimientos oblicuos empezó a atacar con su boca, paladar y garganta a mi pene. </p>
<p>No podía yo mas. Traté de apartarla para poder eyacular y no profanar su santa boca. Ella con una mirada fuerte y acompañándose de sus brazos, evitó que yo saliera de ella. El ataque era cada vez más intenso, el calor subía por toda mi cara.</p>
<p>En un grito ahogado y sin poder contenerme mas eyaculé dentro de su garganta. Ella no hacía nada por evitarlo y mas bien al contrario gozaba sintiendo el semen por su garganta.</p>
<p>Así me dejó un tiempo y poco a poco ella empezó con lametones en todo mi pene, limpiando cada resquicio de este. Yo me estremecía y sentía un placer indescriptible. Ella es sorprendente.</p>
<p>La levanté y me besó. No hice nada por evitarlo pues ella al fin me había obsequiado su boca y no existía escatología alguna en ese acto.</p>
<p>Nos serenamos un poco viéndonos el uno al otro con esa mirada de gozo completo. Ella entonces rompió el silencio con una pregunta: -&#8221;Estrellados o revueltos&#8221;-. La rutina volvía.</p>
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		<title>La muerte. Esa deliciosa amante (relato)</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Dec 2009 21:14:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[No soy de los que llaman la atención por su físico, su cara, sus ojos o por cualquier otro atributo. Tampoco soy de los que a falta de esos atributos han desarrollado una musculatura que atraiga a quienes buscan a los “forzudos”. Soy lo que se puede decir un tipo común. Tampoco quiero decir con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No soy de los que llaman la atención por su físico, su cara, sus ojos o por cualquier otro atributo. Tampoco soy de los que a falta de esos atributos han desarrollado una musculatura que atraiga a quienes buscan a los “forzudos”. Soy lo que se puede decir un tipo común.</p>
<p>Tampoco quiero decir con lo anterior que sea de los que no queda otro remedio que pagar por una sesión de dos horas de sexo, pues he tenido mis oportunidades en la vida y he sabido aprovechar todas y cada una de ellas.</p>
<p>Ese día comencé mis labores como cualquier otro día. Todo en calma, normalidad y sosiego. Una taza de café, terminar de contestar correos electrónicos, ordenar el material pare comenzar el curso, comprobar conexiones con el proyector, revisar que el audio de la sala, refrigerios e instalaciones sanitarias estuviesen listas.</p>
<p>Comenzaron a llegar los alumnos y alumnas. Tras el educado “buenos días”, indicarles cuál sería su lugar para los siguientes cuatro días de curso. Todo transcurrió como en los ya casi ochenta cursos anteriores.</p>
<p>Al primer receso para el café no fue típico. Al menos para mi no lo fue. De inmediato me llamó la atención ese ceñido vestido color púrpura hecho de un cerrado pero delgado tejido. No era licra, pero poco faltaba para serlo.</p>
<p>Huelga decir que los demás “machos” de la manada ya habían notado su presencia y se aprestaban “diligentemente” a ayudarle y hacerle llegar cuanta comodidad fuese necesaria. Como recompensa bastaba el conocer su nombre y, para aquellos mas afortunados, su dirección de correo electrónico o su usuario en alguna herramienta de Cómputo Social.</p>
<p>En el segundo receso, procurando siempre pasar lo mas desapercibido posible, comencé a notar los demás atributos femeninos que enmarcaban al vestido. Su cabello negro y liso que de tan sedoso reflejaba la luz de las lámparas. Su delicada voz, el color de su piel, sus torneadas y firmes piernas.</p>
<p>Estaba imbuido en mis cavilaciones analíticas de su anatomía, cuando de repente sentí una mirada. Era ella que con una pícara sonrisa acusaba recibo de mis ojos sobre ella. De inmediato en mi cara sentí una oleada de calor. Los presentes se percataron de mi tremenda y característica ruborización y rompí de inmediato el contacto visual.</p>
<p>Proseguí como si nada hubiese ocurrido. Llegó el momento del primer ejercicio. Todo sin novedad. Di por hecho entonces que todo había quedado en ese “ruborizante” episodio.</p>
<p>Tras la hora de la comida y estando concentrado en la preparación del tercer ejercicio, sentí nuevamente esa mirada encima. Esta vez con discreción y utilizando el rabillo del ojo, vi que esa sonrisa estaba ahí y la mirada fija en mi persona. ¿Deducción? Quiere divertirse a mi costa poniéndome la cara de color cereza.</p>
<p>No estaba tan equivocada, pues de repente empecé a sentir el calorcillo que circulaba por mi frente y mis mejillas. Repentinamente sentí en una de ellas un delicado roce de unos cabellos perfumados y negros como la noche. Ella estaba a solo cuarenta centímetros de mi, solicitándome asistencia para la culminación del segundo ejercicio.</p>
<p>Confieso que un estremecimiento corrió desde la mejilla hasta el cerebelo. Tratando de retomar la compostura expliqué los pasos que faltaban para culminar la tarea. Su voz tan cerca de mi oído producían mas estremecimientos. Compostura ante todo. Terminé la explicación y ella se retiró pausada y con paso firme contoneando esa cadera, obsequiándome esa hermosa vista que para evitar problemas tuve que aceptar disimuladamente.</p>
<p>Mi corazón palpitaba con fuerza. Me retiré discretamente al lavamanos para enjuagarme el rostro y retomar frialdad y compostura.</p>
<p>Salí de el sanitario y a la entrada de mi aula noté que ella estaba esperándome junto a mi escritorio. De pié, erguida, mostrando su exquisita anatomía que exigía salir por cada poro de el purpúreo atuendo. Con pasos calmos y firmes llegué a mi escritorio y pregunté cuál era la duda. Ella tras una pausa preguntó: -”¿Le parezco atractiva?”-. Mi asombro fue evidente, pero respondí con calma y serenidad que esa pregunta no estaba autorizada, pues la respuesta (que ella ya la conocía) podía colocarme en una situación bastante comprometedora para con la empresa.</p>
<p>Ella con una sonrisa y una risita pícara y casi burlona me increpó diciéndome -”&#8230;esto solo quedará entre Usted y yo&#8230; Maestro”-. Esa última palabra fue casi un susurro. Yo quedé anonadado en medio de un embotamiento. Inmediatamente mi cerebro comenzó a volcarse en mil y un fantasías eróticas y carnales.</p>
<p>No se cuánto tiempo pasó. Ella esperaba la respuesta. Discretamente revisé que no hubiese nadie mas y con voz baja respondí -”&#8230;mucho, diría que demasiado”-. Bajé la mirada y procedí a buscar mi silla. No me sentía bien.</p>
<p>De repente recordé ese sentimiento que en aquella primera eyaculación experimenté. Una mezcla de enorme placer combinada con mareo, náusea y una tremenda paz interior. Sopor y una enorme oleada de calor en todo mi cuerpo. Ella se retiró con pasos pequeños y suaves a su lugar. Ella se divertía.</p>
<p>El día terminó sin mas contratiempos. Todos se retiraron y solo quedó el aula, los libros, los equipos de cómputo, el proyector y mis pensamientos. Terminaba mi reporte diario. Un sonido. Una puerta que se cierra lenta y calladamente.</p>
<p>Mi primer sentimiento fue duda. El segundo sentimiento miedo. Esos pasos, ese caminar y ese perfume. Dios, era ella. Aún no estaba en mi campo visual pues me encontraba con la vista a mi teclado.<br />
<a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/666/PH0251.jpg" rel="attachment wp-att-668"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/666/PH0251.jpg" alt="PH0251.jpg" title="PH0251.jpg" width="299" height="450" class="aligncenter size-full wp-image-668" /></a><br />
No quise levantar la vista. Yo apostaba a que era mi imaginación intentando jugar conmigo. No era posible. Los pasos se escuchaban muy reales y junto con ellos ese sonido que produce la ropa cuando lenta pero decididamente abandona un cuerpo.</p>
<p>Respiración agitada, el corazón como un caballo desbocado. El calor, el estremecimiento y por qué no, había que admitirlo, una erección.</p>
<p>Poco a poco se acercaban los pasos hasta que en mi cabizbajo campo visual se vieron un par de lindos zapatos negros que calzaban a unos pies menudos y tersos. Fui subiendo la mirada y sobre esos pies había un par de tobillos, unas hermosas pantorrillas. Sorpresa.</p>
<p>Aunque claramente había escuchado cuando las ropas tocaron el piso del recinto, mi asombro fue enorme. Un par de carnosos, musculosos y delicados muslos hacían acto de presencia. Levanté mas rápidamente la mirada y al terminar de enfocar, toda ella desnuda. Cruzando maliciosa pero exquisitamente sus piernas. Sus brazos cayendo a cada lado de su cuerpo, sus senos mas hermosos que como se veían a través de ese vestido que yacía en el piso y su cara serena pero con una mirada retadora. Un monumento viviente delante de mi, a solo noventa centímetros.</p>
<p>Mis manos de manera casi automática salieron por si solas al encuentro de su cadera. la sensación era realmente hermosa. Ella acercó su pubis a mi rostro. Que aroma mas delicioso. De inmediato mis labios se entrelazaron con sus labios vaginales, viéndome recompensado con un par de manos firmes tomándome de la nuca y atrayéndome con fiereza hacia esa delicada y exquisita cavidad.</p>
<p>Su respiración era pesada, pausada, emanando de vez en cuando unos deliciosos gemidos que hacían que atacara con mayor fuerza a su “sanctum sanctorum”. Ella levantó una pierna apoyándola en un descansabrazos de mi silla y ahora mi lengua se deleitaba jugueteando por sus labios menores, su clítoris y ese pequeño espacio húmedo y rosáceo.</p>
<p>No pude mas. Me retiré y arranque mis ropas dejando ver un cuerpo nada escultural. No reparé en el hecho de que ella pudiese retirarse al verme, pues mas temprano que tarde ella ya atacaba mi pene con sus labios. Qué manera mas hermosa de obsequiarme un “felatio”.</p>
<p>Con suavidad empujé su cabeza contra mi zona pélvica. Ella no se retiró y muy al contrario deglutía mi pene completamente, produciéndome una sensación harto placentera. Qué delicia.</p>
<p>La tomé con suavidad de su cintura y procurando no ser un bruto, la levanté y la puse sobre mi escritorio. Ya nada importaba. Eramos solo ella y yo. La penetré con lentitud y ella empezó a mirarme. Que mirada mas dulce y que obsequio mas divino. Sus caderas empezaban a responder rítmicamente a mis ataques cada vez mas feroces. Ella parecía disfrutarlo y lo daba a entender con sus gemidos.</p>
<p>Ella de repente rompió el contacto, para de inmediato ponerse de pié dándome la espalda. Tan pronto como le fue posible y sin perder su gracia, se inclinó hacia adelante ofreciéndome un par de glúteos carnosos y tersos.</p>
<p>Entonces sentí su mano tomando con firmeza mi pene. Ella entonces con la otra mano retiró el glúteo izquierdo y con decisión colocó mi glande a la puerta de su ano. Era increíble lo que me estaba pasando. Ella entonces con fuerza empezó a introducir mi pene en el esfinter anal. Yo me dejé llevar y terminé con suavidad la penetración. Hasta el fondo.</p>
<p>Ella gimió y con sus manos en mis piernas me pidió me detuviese. Duramos unos instantes así y ella retiró sus manos dándome luz verde para continuar.</p>
<p>Comencé suavecito y calmo percibiendo como lo empezaba a disfrutar. Ella entonces me pidió mas y comencé gradualmente a subir el ritmo. Era ya un animal desbocado sobre ella. Con fuertes y sonoros gemidos me ordenaba mayor fiereza y que no me detuviese. Así transcurrió unos minutos y en ese momento de su boca salió un enorme gemido indicándome que estaba a punto de explotar en un orgasmo. Yo entonces no pude mas y tratando lo mas posible de aguantar, di rienda suelta al instinto.</p>
<p>Quedé sobre ella agotado. Ella aún gemía. Quise sacar mi pene, pero ella me suplico lo dejase un rato mas ahí. Sentía como su ano palpitaba estrujando mi pene y provocando una sensación que nunca antes había experimentado. Ese exquisito premio que es sentir que exprimen hasta la última gota de mi semen.</p>
<p>Que piel mas suave. Sus piernas y sus glúteos fueron víctimas de un par de manos toscas y profanas que intentaban acariciarle suavemente. Ella entonces con dulce calma apartó su cuerpo. Me tomo de las mejillas y con sus ojos divinos y negros me miró dulce y agradecidamente. No hubo palabras. Sus labios besaron a los míos y de repente toda mi vida pasó ante mis ojos.</p>
<p>Era cómico verme a mi mismo sentado y con la cabeza apoyada en el teclado de mi “laptop” mientras los paramédicos trataban inútilmente de resucitarme. Ya no sentía frío ni calor. Ni hambre ni sueño. Solo ese hermoso sentimiento que el recuerdo de ese delicioso acto sexual grabó en mi mente cuando aún estaba vivo.</p>
<p>Dulce muerte, qué exquisita amante eres.</p>
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		<title>A su recuerdo&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Dec 2009 22:44:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tdomf_d22a4</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ese día como cualquier otro día en la vida de este ser humano de género masculino, desperté con una erección. Si. Esa que se produce por varias razones: sea por tener llena la vejiga y que al entrar ésta en contacto con la próstata da por resultado el llenado del tejido cavernoso que conforma al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ese día como cualquier otro día en la vida de este ser humano de género masculino, desperté con una erección. Si. Esa que se produce por varias razones: sea por tener llena la vejiga y que al entrar ésta en contacto con la próstata da por resultado el llenado del tejido cavernoso que conforma al pene, o por haber tenido ese sueño erótico y cuasipornogŕafico.</p>
<p>Sea por lo que sea me encontraba en plena erección y la verdad con un enorme deseo de desahogar la libido.</p>
<p>Para evitar un accidente escatológico, procedí a visitar al mueble de porcelana que recibió toda la urea que mi anatomía produjo en una noche. El placer de la eyección fue confortable.</p>
<p>Regresé al lecho y fue entonces que sonó el timbre de la puerta principal. Confieso que no fue nada agradable y una sonora pero discreta maldición salió de mi: -”&#8230;quién carajos timbra a estas horas?”- Era tal la insistencia que no podía dejar de acudir a tan impertinente llamado.</p>
<p>Por la mirilla de la puerta pude verla de pie y su cara reflejaba además de su juvenil hermosura esa expresión que el apuro solamente puede conferirnos. Abrí la puerta y de inmediato y sin pedir permiso pasó ella como una exhalación a mi recibidor.</p>
<p>-”Gracias por permitirme entrar”-, se disculpó de inmediato. -”La verdad no sabía a quién acudir y sinceramente era muy necesario que me permitiera Usted pasar”-.</p>
<p>La educación se hizo paso por entre un amasijo de sentimientos encontrados. Procedí amablemente a ofrecerle algo de tomar y para mi sorpresa ella aceptó apresuradamente. Era muy temprano para la ingestión de bebidas “espirituosas”, por lo que de inmediato puse en funcionamiento la cafetera.</p>
<p>Serví diligentemente dos tazas grandes con la aromática bebida y ella de inmediato procedió a ingerirla. Tras calmarse un poco comenzó la explicación: Tal pareciera que al quedarse sola en su departamento, el escuchar ciertos ruidos que parecían provenir de un intruso, le alertaron y pusieron sus nervios a punto para salir corriendo por algo de ayuda.</p>
<p>Con tranquilidad le ofrecí acudir a su vivienda que además de quedar cerca, era de un tamaño que con tan solo cinco minutos serían suficientes para revisar si efectivamente un intruso andaba merodeándola. Con un salto y un afirmativo agradecimiento prácticamente me llevó a rastras para que procediera a la inspección de su morada.</p>
<p>Tras hacer unos minutos al “Sherlock Holmes” me di cuenta que esos sonidos provenían de la azotea, pues al parecer ciertas vecinas decidieron comenzar muy de madrugada con las labores propias del lavado de la ropa.</p>
<p>Ella entonces con ruborizada pero agradecida faz me invitó a que continuásemos con la ingestión de las tazas de café, las cuales seguían cada una en nuestras respectivas manos.</p>
<p>La tranquilidad me permitió entonces ver detalles que hasta ese momento habían pasado desapercibidos. Ella no llevaba puesta otra cosa que no fuese la pequeña prenda de seda y un par de sandalias. Aunado a lo anterior baste recordar que había amanecido con un talante algo lujurioso y esa silueta suya que se traslucía un poco en la batita me puso a hervir la sangre.</p>
<p>De manera discreta estudié cada palmo de su deliciosa anatomía, dándome cuenta de que toda ella era definitivamente el mejor remedio para quienes padeciesen de impotencia sexual. Lo que se dice pues un “bocatto di cardinalle”.</p>
<p>Con mirada inocente pero definitivamente consiente de mi inspección anatómica sobre su cuerpo, ella con algo de maliciosa coquetería procedió a acercarse un poquito con el pretexto de que le pudiese escuchar mejor. Yo con el mismo pretexto puse menos distancia entre ambos y sin quererlo, ya estábamos a no mas de cuarenta centímetros el uno del otro.</p>
<p>Su dulce y sensual voocesita producían en mi un embotamiento y una excitación indescriptibles. Ella entonces abarcaba todo mi espacio y mi tiempo en ese instante.</p>
<p>Por los huecos de esa delicada batita se veía una carne deliciosa y tersa que de inmediato me hicieron fantasear y llenar mi mente con mil y un extrapolaciones sexuales.</p>
<p>No pudimos mas. Por una mágica razón ella comenzó a tomar con recíproca complicidad mi proceder y repentinamente estábamos los dos ya revolcándonos en el sofá de su salita.</p>
<p>Degustar esa piel de sus hombros, besar con frenesí esos labios y pasar la lengua por sus pezones fue tan solo el comienzo.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/660/EROTISMO.jpg" alt="" width="400" height="296" /><br />
Con furor y ansiedad bajé mis labios hasta encontrar ese delicioso pubis que ella entonces acercó a mi cara, tomando mi cabeza por la nuca y haciendo presión sobre si misma. Sentía un delicioso ahogo y mi excitación iba en aumento.</p>
<p>Levanté ese carnoso y torneado par de piernas y ahora la lengua pasaba por esa zona que delimitan la vagina y el ano, sin dejar de lamer ningún pliegue o resquicio. Que dulce aroma comenzó a llegar a mi. Que delicados y atrayentes gemiditos escuchaba y cuánta pasión y éxtasis podía sentir entre mis manos.</p>
<p>La penetré vaginalmente con pasión y locura. Nos fundimos en un frenético y violento ritmo que hacía de cada erótico vaivén toda una experiencia.</p>
<p>Ella explotó en el primer orgasmo y de inmediato pasó a una postura que permitía que yo pudiese atacar sus carnosos glúteos. Decidí entonces ir por todo y con temerario atrevimiento acerqué mi glande a su esfínter.</p>
<p>Cuan grande fue mi sorpresa que mas allá de encontrar aversión o rechazo, ella misma tomó mi pene y colocándolo en las puertas de ese paraiso anal, con un delicado pero firme movimiento de cadera hizo que mi miembro viril se abriera paso y morara dentro de su esfínter.</p>
<p>Comenzamos nuevamente con ese diálogo que nuestro rítmico movimiento púbico ya conocía y, tras unos cuantos minutos, exploté dentro de ella recibiendo como recompensa sus estrambóticos y orgásmicos movimientos.</p>
<p>Nos quedamos así por un rato. Abrazados mientras mi pene era premiado por esas punzaditas que su músculo pubocoxígeo obsequiaba para extraer todo ese nectar que emanaba de mi.</p>
<p>Acaricié sus senos con mis torpes manos y sin mas ni mas, nos quedamos tierna y plácidamente dormidos.</p>
<p>Hoy simplemente queda ese dulce recuerdo, mientras que deposito una docena de rosas rojas en una fría lápida que de ella solo tiene grabado su nombre. Espero sinceramente que exista el cielo, pues será en ese lugar que nos volvamos a obsequiar mutuamente el regalo de nuestras almas.</p>
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		<title>Himen, o relatos de un instante</title>
		<link>http://www.eroticcas.com/hime/</link>
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		<pubDate>Mon, 08 Jun 2009 21:57:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><a href="http://entrecaos.wordpress.com/" rel="nofollow">Georgina Gudiño</a></dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Ella estaba al final de la barra. No sonreía, nunca lo hacía, era demasiado bella para hacerlo, ni siquiera lo pensaba, no debía. ¿Me puedo sentar, muñeca? Claro – me respondió. ¿Cómo te llamas?- Le pregunté. Himen. ¿Himen? – le dije – ¿Así cómo&#8230;? Si, como esa pequeña telita que tienen las mujeres vírgenes. Era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ella estaba al final de la barra. No sonreía, nunca lo hacía, era demasiado bella para hacerlo, ni siquiera lo pensaba, no debía.<br />
¿Me puedo sentar, muñeca?<br />
Claro – me respondió.<br />
¿Cómo te llamas?- Le pregunté.<br />
Himen.<br />
¿Himen? – le dije – ¿Así cómo&#8230;?<br />
Si, como esa pequeña telita que tienen las mujeres vírgenes.<br />
Era ruda, una perra ruda.<br />
¿Tu madre era un tipo de amante al sexo?<br />
No respondió, se giró hacia mí, estiró su mano y tocó allá abajo.<br />
No soy buena hablando – Dijo mientras me miraba con esos penetrantes ojos color marrón.<br />
Pero vaya que eres buena con las manos. Por eso digo, vale más una persona por lo que hace y no por lo que dice, es como todo, ¿no crees?<br />
Con su mano izquierda sostenía su botella, con la otra, revolvía mi bragueta y mi ropa interior.<br />
Vámonos de aquí. &#8211;  le dije- Este lugar no es lo suficientemente bueno para nosotros.<br />
La tomé del brazo, bajé su bebida, subí mi cierre, la llevé a la puerta y me despedí de ese lugar.<br />
No era bueno conduciendo bajo presión femenina, pero lo hice por unos minutos; mientras, ella miraba por la ventana como nos arrastrábamos por la oscuridad y las luces de los establecimientos nocturnos sonreían con sus muecas de color neón y gasolina.<br />
Mi cama era más pequeña cuando se imaginan dos cuerpos desnudos entre las obsoletas sabanas empapadas de licor y semen reseco. Ella se sentó en una silla frente a la cama, yo caminé en silencio al baño. Ella miraba al suelo, yo al espejo. Me quité mi camisa y mis pantalones, los aventé por el espacio entre la puerta y el marco. Abrí la llave del fregador: me limpié las manos y la cara. Estaba bajo mucha presión, mi mirada se perdía si no la concentraba en un solo lugar.<br />
Asomé un ojo por el espacio vacío de la puerta. Ella estaba tomando mi cartera y guardándola en su bolso de mano. La muy estúpida se robaría mi cartera, toda. Mis papeles, mis credenciales, mi tarjeta de la biblioteca, mi dinero, todo. Que se llevara mi cama, mi casa, mi cabello, mis rodillas que se quiebran al doblarse. Que se llevara mi la cama y mi silla. Mi espejo, mi toalla azul con tres peces de colores con mi nombre impreso. Que se llevara mi jodido dinero, y se lo metiera todo en el bolso, en su pequeño bolso de prostituta.<br />
¿Quieres algo de tomar? – Le pregunté mientras la miraba a los ojos.<br />
No – Me respondió mientras cerraba completamente su bolso con mi billetera dentro.<br />
Bueno, no importa, sólo tengo agua.<br />
Sonrió tímidamente. Se incorporó por completo y se quitó su vestido negro. Su ropa interior era negra también, estaba sucia, como si no la hubiera lavado por varios días o meses. Todo dependía de cuanto la usara.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-514" title="haciendo-el-amor" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/06/haciendo-el-amor.jpg" alt="haciendo-el-amor" width="400" height="283" /><br />
La tomé en mis brazos y la besé; nos tiramos a la cama, nos sacudíamos con movimientos bruscos, de un lado a otro, Le tiraba de su oscuro cabello, ella mordía mis manos, mis piernas, mis sueños.<br />
Al final, sólo se marchó. Con su vestido negro, con su rostro inquieto, con su ropa interior oscura, con mi billetera, con mi credencial de la biblioteca, con mi dinero, con mi desnudez y con la suya. Vaya que no le gustaba hablar, le gustaba sentarse y moverse como si todo dentro de ella se sacudiera.</p>
<p>This post was submitted by <a href="http://entrecaos.wordpress.com/" rel="nofollow">Georgina Gudiño</a>.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Agua de vida</title>
		<link>http://www.eroticcas.com/agua-de-vida/</link>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2009 04:59:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>
		<category><![CDATA[ave de paso]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi lengua se deshace en tus pezones tiernos y prematuros de fresa Y un caudal de agua de vida fecunda tu luz, resbalándote por los senos Ríos que mojan el Amazonas de tu selva virgen de carne y hueso Párpados de tu sexo abierto que guiñan mis ganas Cae la noche entre tus piernas, consumiendo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi lengua se deshace en tus pezones tiernos y prematuros de fresa<br />
Y un caudal de agua de vida fecunda tu luz, resbalándote por los senos<br />
Ríos que mojan el Amazonas de tu selva virgen de carne y hueso<br />
Párpados de tu sexo abierto que guiñan mis ganas<br />
Cae la noche entre tus piernas, consumiendo mis fuerzas<br />
Y cada grito de tus manos es una sombra de concupiscencia<br />
Sos como una fiera herida que sangra por los arañazos de mi espalda<br />
Que agrieta mi piel, tratando de llegar hasta las entrañas del alma<br />
El mar te habita, húmedo, salado, indómito como un golpe de tempestad<br />
Desde el delta de tu vientre hasta la hondura que se posa en tus pantorrillas<br />
Agua de vida para limpiar las heridas que dejó, al pasar, el engaño<br />
Para lavar las cicatrices de los arañazos del delirio<br />
Locura eterna por la inercia de los galopes de tu cintura indómita<br />
Incrédulo de tu éxtasis prematuro, agonizo arrodillado frente a la hoguera que evapora tu agua, tu vida y una mirada deshace mis pupilas<br />
Gotas de vida germina la huerta de tu espalda y el latido de tu sangre deshace el humus que dejé caer por las eras de tus vértebras<br />
Termino un caminar infatigable con las manos destrozadas por tus cantos de lujuria o ecos de mi gloria.</p>
<p>Una colaboración de <strong>Ave de Paso</strong>.<br />
<img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/06/hombre-y-mujer-con-baby-doll.jpg" alt="hombre-y-mujer-con-baby-doll" title="hombre-y-mujer-con-baby-doll" width="380" height="380" class="aligncenter size-full wp-image-487" /></p>
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		<title>Cásate conmigo Pitonizza</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2009 00:27:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><a href="http://twitter.com/_eustaquio" rel="nofollow">Eustaquio</a></dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Finalmente te recorreré toda día y noche. No me quedaré besando tu sombra, aspirando el dulce olor que dejas en mis almohadas cuando te vas, imaginándote desnuda en mi regazo. Podré escalar por tus largas piernas, besando cada punto, cada centímetro hasta llegar a ti, jugar con tus brazos salpicados de lunares, contarlos uno por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente te recorreré toda día y noche. No me quedaré besando tu sombra, aspirando el dulce olor que dejas en mis almohadas cuando te vas, imaginándote desnuda en mi regazo. </p>
<p>Podré escalar por tus largas piernas, besando cada punto, cada centímetro hasta llegar a ti, jugar con tus brazos salpicados de lunares, contarlos uno por uno con mis labios, sentirte estremecer mientras apenas rozo tu delicada vulva con la yema de los dedos, no pretendo hacerte daño, por ello te beso con la delicadeza con la que te acaricia el viento, del cual estoy celoso pues te despeina en mi ausencia. Y mientras escucho la vibración de tu voz en mis oídos diciendome que sí, que te casarás conmigo, ese eco me desconcentra y me asusta&#8230; nunca había amado con tanta devoción. Soy feliz y te haré feliz. Tu sabor salino se ha impregnado en mis papilas cada vez que bebo de ti, me has vuelto adicto a tus néctares, no puedo dormir sin que tus pezones rocen mi espalda. Sentirme enredado por tu frágil cuerpo es algo que quiero se extienda hasta el final de mis días. Pitonizza soy tuyo, caigo rendido a tus pies. El resto de mi vida lo dedicaré a hacerte tan feliz como tú me has hecho estas últimas horas, pues debo devolverte parte de la felicidad que siento al verme en el café de tus profundos ojos.</p>
<p>This post was submitted by <a href="http://twitter.com/_eustaquio" rel="nofollow">Eustaquio</a>.</p>]]></content:encoded>
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		<title>El beso del socorrista</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2009 01:45:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><a href="http://hablasunto.blogspot.com" rel="nofollow">Clip</a></dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>

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		<description><![CDATA[La mujer muy delgada de unos 70 años, de piel quemada por el sol, yacía en la orilla inerte, la tendí boca arriba, vomitaba algo de agua de modo que torcí su cabeza hacia un lado, dejando que expulsara parte del agua salada alojada en su interior. Bajé los tirantes de su traje de baño [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mujer muy delgada de unos 70 años, de piel quemada por el sol, yacía en la orilla inerte, la tendí boca arriba, vomitaba algo de agua de modo que torcí su cabeza hacia un lado, dejando que expulsara parte del agua salada alojada en su interior.</p>
<p>Bajé los tirantes de su traje de baño para que no oprimiera su torax le saqué la dentadura postiza, que andaba ligeramente suelta en su boca de labios amoratados, con el pulgar estiré la lengua hacia abajo, para intentar que el aire fluyera en aquellos pulmones gastados.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-417" title="abrazo-en-la-arena" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/04/abrazo-en-la-arena.jpg" alt="abrazo-en-la-arena" width="219" height="290" /></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000;"></span></p>
<p>Me arrodillé junto a ella, le coloqué una mano en la nuca, la otra en la frente, elevando ligeramente la de la nuca y empujando con la de la frente, su extensión de la cabeza era perfecta, su cabeza no pesaba casi nada.<br />
En esta posición, bajé la mano de la frente hacia la nariz y con dos dedos la ocluí totalmente. Llegué al punto que más me gustaba inspiré todo el aire que pude, ese aire que iba a compartir con esa anciana, apliqué mi boca a la suya y soplé con fuerza.<br />
<img class="aligncenter size-full wp-image-418" title="beso-en-la-arena" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/04/beso-en-la-arena.jpg" alt="beso-en-la-arena" width="295" height="275" /></p>
<p>Fui moderando la cantidad y fuerza de mi soplido, no se como, tenía un sexto sentido que casi sin pensar, me hacia insuflár el aire justo, aunque en este caso mis pulmones hacían todo el trabajo, metiendo a presión el aire en los suyos.</p>
<p>Retiré mi boca y comprobé que salía mi propio aire, el que había depositado con energía y con esperanza, por su boca salía perfectamente, cada 5 segundos, le insuflaba aire, al cabo de 10 inyecciones de aire, noté una reacción espasmódica en su torax y abdomen, un vómito de agua salada y saliva inundó mi cara, sonreí estaba salvada, nada en este mundo era mejor que esto.</p>
<p>Luego sus ojos llorosos, de mirada extraviada, ese agradecimiento visual, lento, entre asustado e incomprensible, había salvado otra vida, el corro de bañistas cuyos rostros reflejaban angustia, me felicitaron, dándome palmadas en la espalda, mientras unos chicos de una ambulancia, se llevaban a la mujer en una camilla, antes de llevársela, ella pasó su mano rugosa por mi rostro.</p>
<p>La verdad es que tenía facilidad para el &#8216;boca a boca&#8217;, creo que por alguna razón inexplicáble, había entendido perfectamente el comportamiento de los pulmones, podía adaptarme a la respiración de los demás, el secreto era el ritmo, no enviar más aire del necesario, hacer que los pulmones de la víctima, les gustase respirar mi aire, seducirlos con ese oxígeno ya calentito que yo les enviaba, este verano que ya acaba había salvado a doce personas, había conseguido una cierta fama e incluso tenía una oferta para trabajar en una piscina de gente adinerada, luego algunos de aquellos que había salvado sus vidas, me visitaban en la caseta y me traían algún refresco, mientras me explicaban sus proyectos, que ya no fumaban, ni bebían, como si sus pulmones me pertenecieran un poco, en definitiva este trabajo de socorrista en la playa me encantaba.</p>
<p>Aquella tarde, ya estaba cerrando la caseta, en el momento que estaba alojando la llave en la cerradura, se acercó una chica, vestida solo con un bikini, un pareo en la parte inferior y un bolso grande de playa. Era una de las casi ahogadas de este verano, la reconocí inmediatamente, una mujer bastante joven, de frente despejada francamente bella, reconozco que mientras la salvaba en su día, tuve que hacer algún esfuerzo para no fijarme en su cuerpo, en sus curvas de mujer y su piel de bronce.</p>
<p>-Por tu culpa, ya no me gustan los besos de mi novio. Desde que me besaste, sentí tu aire en los pulmones, ahora todos los besos me parecen ridículos.</p>
<p>-Eso será que quizás no te guste tu novio, yo ahí no puedo hacer nada</p>
<p>-No, no, no, he estado besando otros hombres, cada día voy a la discoteca y me dejo besar cada dia con alguien diferente, ya se creen todos que soy la puta de los besos, pero necesito recuperar el sabor de mis besos, no siento nada, no puedo seguir así. Has arruinado mi vida</p>
<p>La verdad es que mientras hablaba, se le escapaban unas lágrimas y le temblaban un poco sus labios, su rostro me encantaba e incluso reconozco que me apeteció besar esos labios tan carnosos.</p>
<p>-Lo siento de veras, perdóname, si lo sé te dejo ahogar.</p>
<p>Bromeé, para eliminar la tensión</p>
<p>-Mira, no se que pensarás, pero quiero besarte, creo que estoy obsesionada desde que me salvaste la vida y quizás si te beso y no noto nada, pues consiga cerrar esta puerta abierta, eliminar esta obsesión que me corroe y rehacer mi vida sentimental.<br />
Será un beso terapeútico no te preocupes, no volveré a molestarte.</p>
<p>La situación me estaba superando, porque realmente estaba asustado y si todos los que habia salvado, venían a reclamar por haberles estropeado sus vidas sentimentales, era tan bella¿y si la decepcionaba y no volvía a verla nunca más?</p>
<p>-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro mirándome fijamente &#8230;</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"><br />
</span></span></span><em><span style="color: #009900;"><span style="font-family: Trebuchet MS,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"><img class="aligncenter size-full wp-image-419" title="beso-desnudos" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2009/04/beso-desnudos.png" alt="beso-desnudos" width="318" height="400" /></span></span></span></em></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Bueno amigos lectores, no se que final ponerle a esta historia&#8230; tengo que enfriarme un poco, (me he obsesionado con la protagonista y no quiero aprovecharme de ella).<span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS,sans-serif;"></span></span><em><a href="http://www.blogalaxia.com/tags/boca+a+boca"><span style="color: #ffffff;"><span style="font-family: Trebuchet MS,sans-serif;"><span style="font-size: xx-small;"></span></span></span></a></em></p>
<p>This post was submitted by <a href="http://hablasunto.blogspot.com" rel="nofollow">Clip</a>.</p>]]></content:encoded>
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