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	<description>Cuentos de Amor y Sexo</description>
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		<title>Apasionado&#8230;</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 00:32:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Delante de ese escaparate, viendo hacia la nada y solo como un acto reflejo, me quedé por unos minutos así. No deseaba sencillamente hacer o decir nada. Me sentía simplemente cómodo en esa postura y no estaba dispuesto en cambiarla. La rutina había hecho estragos en mi persona y definitivamente no tenía ni necesidad ni [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Delante de ese escaparate, viendo hacia la nada y solo como un acto reflejo, me quedé por unos minutos así.</p>
<p>No deseaba sencillamente hacer o decir nada. Me sentía simplemente cómodo en esa postura y no estaba dispuesto en cambiarla.</p>
<p>La rutina había hecho estragos en mi persona y definitivamente no tenía ni necesidad ni antojo de nada.</p>
<p>Cavilando acerca de nada y mirando a la nada, repentinamente un ligerísimo destello rojizo me hizo rotar mis ojos, para de manera simplemente instintiva ver qué era eso que había roto mi trance.</p>
<p>No la reconocí en un principio, pero como si un mazo enorme me hubiese golpeado en la cabeza, un zumbido y esa sensación de &#8220;flash-back&#8221; me hicieron recordar así de repente quién era ella.</p>
<p>De manera espontánea se dibujo una sonrisa muy leve en mi rostro, cosa que ella notó y devolvió con una sonrisa aún más evidente.</p>
<p>No me podía mover pues estaba inundado de recuerdos y mi muy turbada mente no podía enviar la orden correspondiente hacia mis extremidades. Ella entonces vino a donde yo estaba.</p>
<p>No me imagino mi cara de imbécil que en ese momento tenía puesta, pues ella simplemente con su mano levantó mi mandíbula y simplemente me abrazó.</p>
<p>Solo pude responder con mi brazo derecho, mientras el izquierdo colgaba inerte. Ella tenía el rostro iluminado y con esa voz tan bella comenzó a hacerme las preguntas de rigor.</p>
<p>Mis respuestas fueron de casi un autómata, pero ya empezaba a salir de mi trance de recuerdos profundos pues pronto recuperé mi característica elocuencia.</p>
<p>Comenzamos a caminar sin rumbo por esas anchas aceras adoquinadas, mientras simplemente se volcaban los recuerdos y se convertían en sonrisas y palabras.</p>
<p>El aroma de la comida que en ese momento nos inundó nos hizo a ambos segregar suficiente saliva, como para escucharse bastante fuerte el momento de deglutirla.</p>
<p>Nos miramos y como niños hambrientos entramos a aquel pequeño pero muy bien montado restaurante en donde se alcanzaban a ver no mas de diez mesitas.</p>
<p>Nos recibió una rubicunda mujer ataviada como bávara, quien tras darnos la bienvenida con esa atronadora voz, procedí a alejar la silla para que ella se sentara.</p>
<p>Esto le pareció genial a la dueña del mesón, pues de inmediato y con un guiño picaresco me mencionó que hacía mucho que no veía ese gesto de parte de un hombre.</p>
<p>Pedí trajese una botella de vino tinto, dos copas y un plato lleno de embutidos.</p>
<p>Llegó de inmediato mi orden y como galantería de la casa, una charola llena de semillas recién tostadas fue colocada en nuestra mesa.</p>
<p>Llené su copa y después la mía. Sin más ceremonia que un chocar de copas procedimos a beber y comer mientras platicábamos.</p>
<p>Así pasó la tarde y la noche con su negro manto provocó que las lamparitas del alumbrado público se encendiesen. Pregunté entonces a la propietaria del local a qué hora cerraba, pero ella me respondió que ese mesón no tenía hora de cerrar.</p>
<p>Simplemente agradecí y volví a la plática con ella, en donde los temas ya no eran ni el pasado ni acerca de quienes no habíamos visto mas. El presente era el tema principal.</p>
<p>Sería el vino, los embutidos, las semillas o la combinación de todo eso con el muy acogedor ambiente, pero de pronto yo empecé a sentir esa hermosa sensación que no sentía desde hacía mucho tiempo al escucharla hablar.</p>
<p>Cada palabra era una caricia a mis tímpanos, provocando de inmediato un erizamiento de los folículos pilosos de mi nuca. Un rico calorcillo recorrió mis orejas y mi cuello, provocando al final un evidente enrojecimiento de todo mi rostro.</p>
<p>Ella preguntó si me sentía bien, pues me veía muy enrojecido. Yo simplemente no pude hacer otra cosa que confesarle el por qué.</p>
<p>Ella se sonrojó, pero definitivamente fue un elogio para su ego pues ahora ella se deshacía de ese chal que descubrió de inmediato ese par de senos que desde siempre me habían gustado.</p>
<p>Qué bellísimo espectáculo el ver como subían y bajaban con su lenta y pausada respiración. Yo por más que quería no podía dejar de verlos. Pensé que ello provocaría que ese momento se acabara de manera violenta.</p>
<p>Para mi sorpresa, ella se acercó a mi, y con un susurro como quien cuenta un secreto muy especial, me preguntó si deseaba verlos.</p>
<p>Yo me retiré un poco y procedí a voltear para todos lados para estar seguro de que nadie nos viera. Solo vi salir a la mesonera quien estoy seguro que adivinó nuestras intenciones.</p>
<p>Cuando volteé para indicarle que sí, ella ya había descubierto ese terso y turgente par de tesoros rosáceos. Quedé impávido e inmóvil por un buen rato hasta que ella los tomó con sus manos, los elevó y yo simplemente me dejé llevar.</p>
<p>Besé tiernamente cada uno de esos pezones, pero la tentación pudo más que la compostura y de pronto estaba llenando toda mi boca con sus senos.</p>
<p>Desesperado como un infante succioné cada seno mientras que ella suspiraba y jadeaba quedito.</p>
<p>Mis manos descubrieron todo ese escultural torso y pronto gozaba de ese vientre maravilloso.</p>
<p>Caímos al piso y levantándole su falda con mis manos procedí a besar su pubis.</p>
<p>Retiré con delicadeza sus bragas y mi lengua degustó su cavidad vaginal, recibiendo como recompensa esas caricias en mi nuca.</p>
<p>Seguí adelante y ya todo su cuerpo era mío para que mis labios y mi lengua explorasen esa tierra maravillosa.</p>
<p>Con sus manos retiró mi cinturón y hábilmente bajó mis pantalones y mi ropa interior, dejando ver un erecto y muy hábido pene, que ella misma colocó en su vagina.</p>
<p>Nos amamos como locos en ese piso, sin reparar en nada ni en nadie. Nos volcamos profundamente en la pasión, mientras simplemente y sin decir nada, nuestros cuerpos eran uno solo en esos vaivénes frenéticos.</p>
<p>En posición a cuatro puntos y obsequiándome su ano, terminamos de copular como locos, habiendo ella estallado en un muy húmedo orgasmo y yo en una abundante eyaculación.</p>
<p>Agotados, saciados, felices y jadeando en ese piso, simplemente nos besamos tiernamente mientras uno intentaba vestir al otro.</p>
<p>Silencio absoluto. Nadie fue testigo. Ella y yo nos pusimos de pié, alisamos nuestras ropas y revisamos que no nos faltase nada.</p>
<p>Yo puse unos billetes en la mesa que consideré más que suficientes para pagar por el vino, los embutidos y un plus por el excelente servicio.</p>
<p>Le ayudé a colocar sus pliegues de su falda y revisando que no quedara rastro alguno, simplemente caminamos calladitos a la salida.</p>
<p>Caminamos un buen rato en silencio y sin quererlo, estábamos ya a la puerta de su casa. Me invitó a pasar a tomar algo, mas en ese momento consideré prudente el declinar amablemente esa invitación.</p>
<p>Ella entendió de inmediato que en ese momento todo había sido tan perfecto que así por el momento debía quedar.</p>
<p>Compartimos nuestros números telefónicos y demás datos necesarios para localizarnos uno al otro. No quedaba duda. Nos habíamos por fin reencontrado y en esa tarde, habíamos sellado nuestro compromiso para toda la vida. <a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/936/BLog_Anamar_beso_apasionado.jpg"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/936/BLog_Anamar_beso_apasionado.jpg" alt="" title="BLog_Anamar_beso_apasionado.jpg" width="321" height="436" class="alignleft size-full wp-image-938" /></a></p>
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		<title>Añoranza&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jan 2012 02:41:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[El monitor estaba vacío. No había nada ni nadie del otro lado de la línea. En el navegador, dentro de ese recuadro azul había un mensaje claro y a la vez nada halagüeño: -&#8221;El usuario que Usted busca no está en línea&#8221;-. No podía creerlo. En ese momento se agolparon en mi cabeza miles de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El monitor estaba vacío. No había nada ni nadie del otro lado de la línea. En el navegador, dentro de ese recuadro azul había un mensaje claro y a la vez nada halagüeño: -&#8221;El usuario que Usted busca no está en línea&#8221;-.</p>
<p>No podía creerlo. En ese momento se agolparon en mi cabeza miles de pensamientos que embotaban mis sentidos, al grado de producir un horrible ruido que se sumaba al silencio.</p>
<p>Recargué la página para revisar si todo se debía a una torpeza mía. Otra más.</p>
<p>Todo parecía correcto y solo se veía esa pantalla azul y ese mensaje.</p>
<p>Era entonces que me di cuenta de que, así de tajo, no tenía ya nada ni nadie. La había perdido.</p>
<p>Rompí en ira hacia conmigo mismo y en llanto como cuando un niño ha perdido su más preciado tesoro. Tal era el silencio alrededor, que hasta el más ligero sollozo.</p>
<p>Agotado y ya sin fuerza caminé como autómata, como un zombie caminé a mi dormitorio a unos pasos de mi terminal y solo tuve fuerza para dejarme caer en ese asqueroso camastro.</p>
<p>En cuanto mi cuerpo tocó ese viejo pedazo de trapos quedé profundamente dormido. </p>
<p>No se por cuanto tiempo estuve en estado letárgico y no se si estaba aún dormido o despierto. Solo se que repentinamente su voz me despertó.</p>
<p>Era algo increible !!! Era su voz !!! De un salto me levanté y aún completamente mareado como me fue posible llegué a mi estación. Era ella en el monitor&#8230;</p>
<p>Tomé mi silla y pesadamente dejé caer mi corpulenta fisonomía en él. Un sonoro chirrido de metales acompañó a esta pesada acción mientras mis torpes y temblorosas manos intentaba colocarme mis audífonos.</p>
<p>Ya por fin instalado de mi boca apenas pude articular un semi inteligible &#8220;hola&#8221;.</p>
<p>Ella estaba ahí. Serena. Con su cabellera negra que grácilmente caía hasta sus hombros, sus negros ojos y sus carnosos labios que moraban una bellísima y armónica faz, engalanando ese exquisito cuerpo.</p>
<p>Ella respondió con su sensual voz. Era tan maravilloso poder contactarle. No encontraba palabras para sostener esa conversación. Mi amodorramiento, mi asombro y mis sentidos embrutecidos por el deseo de verla, no permitían que razonara como era debido.</p>
<p>Viendo mi turbación ella se apiadó de mi y comenzó a dialogar conmigo. Por mi pésimo estado no alcanzaba a entender mucho de lo que ella decía, pero eso en ese momento no me importaba pues yo simplemente me dejaba seguir por el suave murmullo de su sensual voz.</p>
<p>Mi mirada caía poco a poco desde su cara a su cuello y de su cuello a esa hermosa línea que se hacía cuando sus senos se juntaban. De inmediato intentaba no ser tan obvio, pero tales intentos simplemente provocaban una maliciosa y cómplice sonrisa de parte de ella.</p>
<p>Le pedí perdón por tal atrevimiento, pero como si hubiese sido una petición de todo lo contrario, ella procedió a retirar sus ropas, dejándome ver por la pantalla un par de hermosos y enhiestos senos, así como un vientre exquisito y un pubis realmente celestial.</p>
<p>Yo abrí tan desmesuradamente la boca que ella apresuró a ordenarme cerrarla, cosa que hice con un sonoro chasquear de dientes.</p>
<p>Se volvió a sentar y yo simplemente no podía creer lo que veía. Ella hablando conmigo estando completamente desnuda.</p>
<p>Un calor me invadió desde la cabeza hasta los pies produciendo un enrojecimiento en mi piel.</p>
<p>Ella entonces se detuvo en su hablar para, repentinamente levantarse de su lugar.</p>
<p>Abrí los ojos todo lo que pude intentando deducir qué había salido mal o que pudiese haberle hecho enojar. Solo veía ese sillón de suave piel café con lo que parecía ser una textura de gamuza.</p>
<p>Así duré un tiempo en el que incluso como un cavernícola trataba de otear por los bordes de mi monitor, pero obviamente no veía nada.</p>
<p>No tomé el tiempo en el que estuve como un imbécil buscándola por delante y por detrás del monitor, pero así de la nada escuché cómo mi puerta se abría.</p>
<p>Voltee hacia la puerta y mi mente no podía dar crédito a lo que veía. Era ella parada en el quicio de la puerta, cuasi desnuda y viéndome fijamente.</p>
<p>Apena podía creerlo y mi rostro lo decía todo. Ella entonces entró, se retiró las pocas prendas que quedaban en su cuerpo y, con sus manos, levantó mi mano derecha para suavemente colocarla en su seno derecho.</p>
<p>Ella lo apretó suavecito con mis dedos, sintiendo como ese pezón carnoso y tierno se erguía justo en la palma de mi mano.</p>
<p>Ella retiró sus manos y yo instintivamente tomé el seno con mi mano y procedí a acercar mi boca a su pezón. Pronto me encontraba como un infante que con frenesí se posesionaba de ese hermoso seno.</p>
<p>Ella comenzó a respirar pesadamente mientras que con sus manos acariciaba mi entrepierna.</p>
<p>Mi excitación fue más que inmediata y sin perder tiempo me hinqué ante ese hermoso pubis y comencé a lamerlo como si mi vida dependiera de ello.</p>
<p>Con mi lengua busqué el rosáceo clítoris que era custodiado por esos tiernos labios vaginales.</p>
<p>Ella gustaba de esto y de inmediato forzó mi cabeza hacia su pubis, no quedándome otra alternativa que agarrar ese par de redondas nalgas e introducir toda mi lengua en su vagina.</p>
<p>Con movimientos pendulares y repetitivos, ella entonces comenzó a jadear suavecito pero repetidamente. Yo ahora bajaba más y forzaba a mi lengua a pasear por esa baja entrepierna hasta llegar al esfínter anal.</p>
<p>Ella entonces se dejó caer en una silla que ahí estaba y levantando ambas piernas completamente formando una &#8220;V&#8221;, abrió sus glúteos para dejarme campo libre y deleitarme tanto con su vagina como con su ano.</p>
<p>Metí mi lengua en su ano y ella forzaba mi cabeza hacia si misma. Ya no podía mas y como pude así hincado retiré mi camisa y mi pantalón, quedando desnudo.</p>
<p>Ella entonces tomo con sus manos mi pene y pronta como una saeta empezó a degustarlo. Primero solo el glande, hasta que poco a poco lo fue deglutiendo todo mientras ese hermoso par de ojos no me apartaban la vista.</p>
<p>Yo gozaba de todo eso y fue entonces que la tomé de sus hombros, la levanté y la cargué para llevarla a mi camastro.</p>
<p>Atacamos mutuamente nuestros respectivos genitales con nuestras bocas haciendo un Sesenta y Nueve que permitía a ambos ir creciendo en nuestro deseo.</p>
<p>De pronto ella saltó y tan diestra como la mejor amazona, penetró su vagina con mi pene y comenzó a mover sus caderas con una cadencia que de solo verla estuve varias veces a punto de la eyaculación.</p>
<p>La hice incorporar, para luego colocarla en posición a cuatro puntos en mi camastro, quedando yo de pié. Ella entonces entre gemidos fuertes me pidió la penetrase por el ano.</p>
<p>Lamí el ano procurando dejar en el la mayor cantidad de saliva posible y cuando lo consideré prudente, comencé la penetración esfinterial.</p>
<p>Ella acercaba su cadera y me decía que la penetrase toda con un solo movimiento. No lo consideré prudente pero fue tal y con tal fuerza esa orden, que simplemente arremetí contra esa divina cavidad.</p>
<p>Ella ahogó un gemido de dolor, abrió completamente los ojos y las venas de su cuello eran más que visibles.</p>
<p>De pronto ella comenzó a mover sus caderas y ahora eramos como un preciso y exacto mecanismo de relojería que se movía con cadencia y decisión.</p>
<p>Pronto ella pidió con sus movimientos más profundidad y velocidad. Sus senos se movían adelante y atrás y yo procedí a agacharme un poco para tomarlos con mis manos.</p>
<p>Ella se irguió aún penetrada y de repente gritó en un orgasmo -&#8221;Llega !!! Llega !!!&#8221;-&#8230;</p>
<p>Fue tal la combinación de sus gritos, sus jadeos, sus movimientos&#8230; que pronto estallé en un orgasmo incontrolable dentro de su recto.</p>
<p>Ella entonces rompió el contacto para de inmediato llevarse a su boca mi aún eyaculante pene.</p>
<p>Como quien disfruta de un sorbete o helado, chupó intensamente extrayendome hasta la última gota de semen.</p>
<p>Estábamos exhaustos y simplemente tirados en la cama abrazados. Ella dándome la espalda y yo tomando su seno derecho por detrás. Pronto nos quedamos dormidos.</p>
<p>¿Cuánto tiempo fue? No lo se. Pero la noche cubría con su manto la ciudad. Por las ventanas se veían titilantes luces que hacían señas a la noche.</p>
<p>La busqué por todo mi espacio y simplemente no la encontré.</p>
<p>Nuevamente en mi monitor estaba esa pantalla azul con ese nefasto letrero que me decía que no había interlocutor del otro lado de la línea.</p>
<p>Apagué el monitor y fue entonces que alcancé a notar ese pedacito de papel. En el estaba escrito con letra muy bella  la frase &#8220;Te amo&#8221;, mientras que a modo de firma o rubrica estaba un sencillo &#8220;Gracias&#8221;.</p>
<p>Tomé el papel y no atiné mas que a sentarme en ese sillón negro de mi estación de trabajo. Pensando en cuánto había disfrutado ese momento.</p>
<p>Por un lado la melancolía de lo que ya pasó. Por otro lado ese sentimiento de alegría pues algún día, esperaba yo no muy lejano, podría volver a estar con ella, fuese de manera real o de manera virtual.</p>
<p>Cómo te extraño !!!</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/928/Deseo.jpg">Deseo.jpg (7 KB)</a></p>
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		<title>Encuentros</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jun 2011 21:46:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[Encuentros de algo que está ahí presente. Encuentros&#8230; de todos los que tuvimos el último fue el más candente donde dejó de importarnos el lugar y la situación hubo instante de ternura, excitación y dudas en que sí era correcto que sucediera de esta manera. Era una despedida q no se podía evitar ni postergar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Encuentros de algo que está ahí presente.<br />
Encuentros&#8230;<br />
de todos los que tuvimos el último fue el más candente<br />
donde dejó de importarnos el lugar y la situación<br />
hubo instante de ternura, excitación y dudas en que sí<br />
era correcto que sucediera de esta manera.<br />
Era una despedida q no se podía evitar ni postergar<br />
sabíamos que podía ser la última vez, o el comienzo<br />
de diversos encuentros..todo comenzo cuando dijiste que ibas al<br />
cuarto de atrás para verlo por última vez lo tome como una señal<br />
y fui detrás de tí, cuando llegue a la puerta te observe de espaldas<br />
te rodeé arrinconandote contra una vitrina, dejando los miedos<br />
y las preguntas nos enlazamos en profundos y prolongados besos<br />
mis manos recorrían tu cintura y mis labios bajaron al escote de tu blusa<br />
bese tu pecho y golpearon la puerta en ese momento existió una pausa<br />
ibas a salir pero te detuviste<br />
te abracé desde atrás y sentí tu cuerpo mas cerca volví a besarte.<br />
la llamada a la puerta fue como extintor, por suerte y olvido tuvimos q regresar<br />
a la oficina con la ventaja que no hubiera nadie fuera retomamos las caricias y los besos<br />
mis manos recorrieron tu cintura y mis labios bajaron más alla de tu escote<br />
la excitación era tal que empezaban a escucharse los primeros jadeos<br />
mis manos bordeaban tus senos que se endurecían y tu rostro enrojecia no aguantamos más<br />
y dejamos caer prendas contemplando tu desnudez y saboreando tu sudor baje a tu entre pierna<br />
donde mi boca exploro y saboreó; tu cintura empezo a ir en un vaiven a mi ritmo<br />
tus gemidos y tus manos sobre mi cabello al ritmo del movimiento..<br />
llegamos al escritorio donde te recostaste alistando tu sexo para cada embestida<br />
que te sonrojaba las mejillas cada uno mencionando nuestros nombres con deseo y emoción<br />
tu piel desnuda debajo de la mia, y tus piernas enlazadas en mi cadera apretando más nuestra<br />
unión el sudor recorria nuestros cuerpos los sonidos eran mas intensos al igual que tu brillo<br />
quisiste cambiar de posición y ahora eras tú la que dominaba los movimientos tus caderas<br />
subían y bajaban a ritmo lento en ratos ibas y venías<br />
mis dedos fueron a tus labios bordeandolos sintiendo tu lengua en ellos te recostaste y senti tus<br />
senos sobre mi pecho tan tibios tan suaves mi boca se apoderó de ellos lanzando quejidos<br />
fuiste calmando las ganas de sentirnos la piel.</p>
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		<title>Vacío</title>
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		<pubDate>Sun, 29 May 2011 21:28:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Existe un dicho popular que versa: -&#8221;nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido&#8221;-. Qué palabras más sabias y que dura la lección que en carne propia enseñan. Por un instante estábamos tan pero tan cerca y ahora tan solo podemos hilvanar una breve conversación epistolar. ¿Que qué extraño de ella? Simplemente todo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Existe un dicho popular que versa: -&#8221;nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido&#8221;-. Qué palabras más sabias y que dura la lección que en carne propia enseñan.</p>
<p>Por un instante estábamos tan pero tan cerca y ahora tan solo podemos hilvanar una breve conversación epistolar.</p>
<p>¿Que qué extraño de ella? Simplemente todo.</p>
<p>Extraño su cabello tan hermoso y lacio. Extraño ese par de ojos tan hermosos y tan sensuales. Extraño sus labios carnosos, su cuello alto y elegante, su cuerpo tan exquisito y su color de piel tan verdaderamente alucinante.</p>
<p>Cómo desearía poder volver a estar a su lado. Poder compartir con ella momentos tan sublimes y a la vez tan hermosamente eróticos. El Sexo ya no es lo mismo para mi.</p>
<p>No me refiero propiamente al sexo como verbo en el Acto Sexual, sino al Sexo como un sustantivo como parte fundamental de la vida misma.</p>
<p>EL tan solo recordarla moviéndose tan estrambótica y sicalípticamente. Poder admirar como su vagina y su esfínter le provocaban tan deliciosos orgasmos, era estar en presencia de los dioses mismos.</p>
<p>Hoy solo me queda el fantasear, el soñar, el anhelar que en algún momento de mi corta o larga existencia pueda volver a poseerla en mis brazos.</p>
<p>La obscuridad y yo quedamos solos y es ese sentimiento tan intenso, en ocasiones tan insoportable, el que me deja sin entrañas, sin razón ni sentido alguno para seguir viviendo.</p>
<p>La obscuridad y yo solo compartimos eso que ahora tenemos en común: Vacío&#8230;</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/921/vacio1.jpg"></a><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/921/vacio1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-923" title="vacio1.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/921/vacio1.jpg" alt="" width="800" height="533" /></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Brassiere&#8230;</title>
		<link>http://www.eroticcas.com/brassiere/</link>
		<comments>http://www.eroticcas.com/brassiere/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 23 Feb 2011 02:41:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace ya bastantes días que utilizo los servicios de un hostal de &#8220;cama y desayuno&#8221; cuando visito esta ciudad. Me resultó no solamente más económico sino que además es interesantísimo ver cómo es que suceden las cosas en estos albergues. Primeramente mencionaré que en definitiva y descontando a quienes administran el lugar, soy el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace ya bastantes días que utilizo los servicios de un hostal de &#8220;cama y desayuno&#8221; cuando visito esta ciudad.</p>
<p>Me resultó no solamente más económico sino que además es interesantísimo ver cómo es que suceden las cosas en estos albergues.</p>
<p>Primeramente mencionaré que en definitiva y descontando a quienes administran el lugar, soy el más &#8220;grande&#8221; (por la edad pues).</p>
<p>Enseguida diré que uno de los tantos atractivos adicionales, es que llegan a este sitio jóvenes de ambos sexos y de todas las nacionalidades.</p>
<p>Obvio es que a la hora en la que nos reunimos en la habitación en donde se encuentra el Televisor, las Computadoras (para quienes no traen su LapTop) y las máquinas expendedoras de bebidas refrescantes, no falta nunca la buena plática.</p>
<p>Para quienes hablamos el español, el &#8220;portoñol&#8221; y el &#8220;espanglish&#8221; no resulta nada complicada la comunicación. Pero cuando llegan damitas o caballeros de paises en donde el alemán, el danés, el ruso, el francés o el italiano son sus lenguas madres, entonces es cuando el ingés es puesto a prueba.</p>
<p>La noche de anoche no fue la excepción y poco a poco la habitación se iba llenando. Pronto aquello era una ordenada tertulia en la que departíamos temas diversos y como si fuese su profesor de Historia De México, todos atentamente seguían mis palabras (desafortunadamente en inglés).</p>
<p>Eran casi las 23:00 horas y con amabilidad el administrador del hostal nos invitó a seguir la velada en nuestras respectivas habitaciones, pues él debía cerrar ese lugar hasta el día siguiente.</p>
<p>Salimos pues y en mi habitación, la que comparto con algunos de mis improvisados alumnos, continuamos.</p>
<p>Ya era casi media noche cuando el tema estaba por el momento sanjado y el cansancio hacía mella en el maduro profesor y sus joviales alumnos. Les di con toda amabilidad y cortesía las buenas noches y tomé mi litera.</p>
<p>Aquí deseo anotar que por cuestiones de mi corpulencia y edad, tomé la cama baja para no sufrir las incomodidades que representa el subir y bajar.</p>
<p>Ya entrada la madrugada, repentinamente comencé a sentir un ligero movimiento telúrico, lo que es muy usual en esas latitudes.</p>
<p>Sería el cansancio de todos los que estábamos en esa habitación, pero al parecer yo fui el único que se percató de ello.</p>
<p>Tomé un sorbo de néctar de mango que había dejado en mi mesita de dormir para la sed de la noche y me dispuse a arroparme nuevamente.</p>
<p>Repentinamente comencé a escuchar y sentir mucho movimiento en la cama superior. Se encendió la luz de una lamparita de mano y repentinamente en mi cara cayó un objeto color negro.</p>
<p>La luz iluminó mi rostro y fue entonces que ella con acento de quien habla portugués brasileño pidió mil y un disculpas por el altercado, pues su &#8220;brassiere&#8221; había dado justo en mi rostro.</p>
<p>Yo lo tomé con hilaridad y le mencioné que no había problema alguno, pues la verdad eso pudo pasar a cualquiera.</p>
<p>En son de broma pero tras percatarme de que ella se suponía que no debía estar en la misma habitación con los demás caballeros, le mencioné que peor hubiese sido que fuese una prenda interior de alguno de mis compañeros.</p>
<p>Charlamos muy brevemente y tras amablemente cortar la conversación, me dispuse de nuevo a entregarme a los brazos de Morfeo.</p>
<p>Casi conciliaba mi sueño cuando de repente fue un movimiento en mi litera mucho mayor el que me despertó. Para mi sorpresa era ella acomodándose a mi lado sin nada puesto encima.</p>
<p>Yo abrí los ojos de una forma tan desmesurada que ella volteó a ver si se trataba de algo o alguien más. Al percatarse de que no había en la habitación nadie más que estuviese despierto, ella procedió a aproximarse a mi.</p>
<p>Frente a frente sentados como podíamos en esa cama baja nos quedamos viendo uno al otro.</p>
<p>Ella entonces tomó mi mando derecha y con lentitud pero sin parcimonia la colocó en su seno izquierdo.</p>
<p>Yo instintivamente la comencé a cerrar y mover orbitalmente con suavidad. Ella entonces comenzó a cerrar sus ojos y ofrecerme su otro seno desnudo.</p>
<p>Yo entonces le abracé y con mis labios besé ese hermoso cuello y poco a poco fui bajando entre besos y labios hasta alcanzar esos hermosos pezones que por la acción de mis manos ahora se erigían.</p>
<p>Ella tomó mi cabeza y firmemente la acercó aún más hacia su pecho. Ella gemía tan lindo y de manera tan suave, que de inmediato entré en &#8220;calor&#8221;.</p>
<p>Bajé por su cintura y al llegar a su pubis no tuve más remedio que atacar esa bien depilada vagina. Separé sus labios mayores con mis dedos y con mi lengua procedí a atacar al clítoris que se escondía en la parte superior de ese &#8220;Sanctum Sanctorum&#8221;.</p>
<p>Metí la lengua en la cavidad vaginal y con mis labios comencé a succionar suavecito y con un ritmo cada vez más acelerado.</p>
<p>Tome ese hermoso y torneado par de muslos y levantándolos sobre mi cabeza procedí a lamer ese exquisito esfínter.</p>
<p>Ella se movía cada vez con más fuerza y yo comencé a temer que alguien más despertara. Estaba en esas cavilaciones cuando de repente ella dio un giro de ciento ochenta grados para colocar su cabeza en mi entrepierna.</p>
<p>Ahora ella atacaba mi pene con su boca, mientras yo atacaba su vagina con la mía.</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/911/felatio.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-913" title="felatio.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/911/felatio.jpg" alt="" width="400" height="318" /></a>Parecía que le gustaba ejecutar el felatio y lo realizaba con maestría. Cada vez tomaba con más fuerza mis caderas y deglutía más profundamente a mi pene.</p>
<p>Ya no podía esperar más. Ahora me coloqué a su lado y realizando la pose &#8220;de cucharita&#8221; procedí a penetrar su vagina.</p>
<p>Ella me pidió con deliciosos susurros que comenzara lento, para poco a poco guiarme en un éxtasis de movimientos estrambóticos en los que la penetraba salvajemente, mientras que con mis manos masajeaba ese exquisito par de senos.</p>
<p>Repentinamente ella entró en un orgasmo que alcanzó a ahogar guturalmente con una almohada, mientras que yo hacía lo propio cerrando completamente mi boca.</p>
<p>Agotados, extasiados y muy felices nos dedicamos a acariciarnos el uno al otro mientras nos quedábamos profúndamente dormidos.</p>
<p>Desperté muy temprano, le cubrí con mi sábanas, salí de la habitación y tras realizar mis abluciones matinales, salí a la calle para comenzar un día más.</p>
<p>Ahora ya en mi cubículo viene a mi mente una y otra vez su rostro, su cuerpo y esa exquisita experiencia que nos obsequiamos mutuamente. Cómo espero poder verla esta noche&#8230;</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/911/felatio.jpg">felatio.jpg (22 KB)</a></p>
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		<title>La aventura</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Feb 2011 16:37:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[A mi mente llego tu imagen cuando te sobrepusiste tu vestido nuevo, comenzó a volar mi imaginación y de repente nos encontrábamos en una especie de centro comercial, estábamos en los comedores, no había mucha gente y tu estabas vestida con ese hermoso vestido corto y unas botas hasta las rodillas, hermosa como siempre, charlábamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A mi mente llego tu imagen cuando te sobrepusiste tu vestido nuevo, comenzó a volar mi imaginación y de repente nos encontrábamos en una especie de centro comercial, estábamos en los comedores, no había mucha gente y tu estabas vestida con ese hermoso vestido corto y unas botas hasta las rodillas, hermosa como siempre, charlábamos de muchas cosas y tomábamos café, tu me dijiste –tengo q ir al tocador, regreso enseguida- te paraste y al pararte pude ver tus lindas piernas, tus muslos bien torneados y no pude evitar tocarlos pero de inmediato me dijiste –psshh, quieto, estamos en publico- y caminaste hacia los baños, te mire y ese vestido que al caminar se pegaba a tu cuerpo dejando ver tu silueta me excitaba, no me pude contener y al entrar tu al baño enseguida entre yo, para mi buena suerte estaba solo y tu no te diste cuenta q entre detrás de ti sino hasta que al acercarte al espejo para pintarte salí yo detrás de ti, acariciándote con mis dos manos, desde tus muslos subiendo a tu cintura luego por tu espalda, sabiendo q eso hace estremecer, tome tus hombros y mientras bajaba por tus brazos comencé a besar tu cuello, metí mis manos por debajo de tus brazos para acariciar tus lindos pechos, pero, a pesar de que tu vestido me encanto, en esos momentos me estorbaba tanta tela, baje mis manos acariciando tu estomago después tu vientre, toque con mis dos manos entre tus piernas y seguí bajando por tus muslos, yo ya estaba bastante excitado, de hecho desde q te vi caminar por el pasillo, tu podías sentir mi erección ya q estaba prácticamente sobre  ti y te tenia contra el lavamanos, por el espejo  podía ver como tu rostro estaba iluminado, sonrojado por la excitación  de estar en un lugar publico, metí mis manos por debajo del vestido para acariciar tus lindas y redonditas nalguitas,  dándome cuenta q traías un diminuto calzoncito de hilo dental, tu quisiste voltear pero no te lo permití,  -déjate llevar- te dije, lentamente subí tu lindo vestido hasta tu cintura, en círculos acariciaba tus nalguitas mientras te besaba y mordía suavemente tus orejas, comencé a acariciarte con mi mano derecha entre tus piernas y con mis dedos sentí esa humedad y calidez que tanto me gusta y excita, mientras que con mi izquierda me desabrochaba y bajaba mis pantalones y trusa, hice a un lado ese pedacito de tela que nos estorbaba, te incline hacia el espejo con mi cuerpo y al penetrar sentí como los dos nos fundíamos en un solo sentimiento, en el sentimiento q solo el amor verdadero nos puede llevar a esta culminación y q no es un sentimiento carnal, sino un sentimiento mas allá de eso, algo que no se puede explicar con palabras, simplemente se siente, muchos le llaman AMOR.</p>
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		<title>Él</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 07:42:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Con solo mirarme a los ojos toda mi piel se eriza. Imaginarme entre sus brazos me causa una sensación de paz equivalente a la felicidad plena. Mi nombre se escucha tan diferente cuando él lo pronuncia. Y las estrellas pierden su brillo cuando las comparo con sus ojos. Es tanta la magia que hay entre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2011/01/erotismo.jpg"><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2011/01/erotismo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-906" title="erotismo" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2011/01/erotismo.jpg" alt="" width="224" height="309" /></a></a>Con solo mirarme a los ojos toda mi piel se eriza. Imaginarme entre sus brazos me causa una sensación de paz equivalente a la felicidad plena. Mi nombre se escucha tan diferente cuando él lo pronuncia. Y las estrellas pierden su brillo cuando las comparo con sus ojos. Es tanta la magia que hay entre nosotros que todos lo notan, no puedo disimular tanto amor que brota de mis poros cuando estoy en su presencia. Él, caballero romántico, hombre completo, ideal de marido. Él me hace vibrar cuando aparece. Él, majestuoso, grande, completo, erguido ante mi cuerpo desnudo que gotea de pasión. Nada se equipara a la increíble sensación de dormir a su lado, escuchando su respiración. Él me dedica cada suspiro, cada latido de su corazón, que se ha sincronizado con el mío desde el primer momento que me dijo que me ama y que quiere compartir el resto de su vida conmigo. Él, mi complemento, mi alimento, mi hombre, mi amo y mi esclavo. Sus manos me moldean hasta convertirme en su posesión. Él no entra solo en mi cuerpo, ya ha anidado en mi alma.</p>
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		<title>Preludio&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2011 21:52:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Siempre ávido melómano del género clásico, me había hecho el firme propósito de aprender a &#8220;tocar el piano&#8221;. Siempre he admirado a ese enorme y majestuoso instrumento musical, cuyos sonidos y tesitura me han impresionado. Tras un esfuerzo considerable logré ahorrar un dinero y pude adquirir un piano. No un piano &#8220;de cola&#8221; como anhelaba, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre ávido melómano del género clásico, me había hecho el firme propósito de aprender a &#8220;tocar el piano&#8221;.</p>
<p>Siempre he admirado a ese enorme y majestuoso instrumento musical, cuyos sonidos y tesitura me han impresionado.</p>
<p>Tras un esfuerzo considerable logré ahorrar un dinero y pude adquirir un piano. No un piano &#8220;de cola&#8221; como anhelaba, mas el instrumento musical sintético que había adquirido tenía un sonido excelente y su precio era aún mejor.</p>
<p>Recordé entonces mis viejos tiempos cuando aporreaba el teclado de ese órgano que mi padre había comprado tiempo atrás, logrando que algunas melodías se escuchasen algo aceptables.</p>
<p>Ya tenía el instrumento y ahora seguía la contratación de una academia musical. Buscando con los medios a mi alcance pude encontrar una que su precio, horarios y domicilio mejor me convenían.</p>
<p>Siguiendo las indicaciones de la voz al teléfono, me presenté esa tarde-noche puntual, con mi cuaderno pautado y mi libro con la primera parte del curso recién comprado.</p>
<p>En esa salita de espera estábamos cuatro personas. Todos como niños que van por primera vez a párvulos bien alineaditos, seriecitos y esperando nos llamasen.</p>
<p>Un caballero elegante y algo anticuadamente vestido nos saludó cortesmente con su voz grave y sonora. Nos dio la bienvenida y se presentó ante nosotros como nuestro Profesiór de Piano-Forte, que es el nombre completo del instrumento.</p>
<p>Nos indicó entonces que pasaría a cada uno de nosotros para evaluar qué tan básico sería nuestro curso. Por ser el último que llegó, sería pues el último en pasar.</p>
<p>Ingresó el primer postulante a alumno (como nos dijo el viejo profesor) y quedamos un par de damitas y yo.</p>
<p>No obstante la puerta del Estudio estaba cerrada, se alcanzaban a escuchar la fuerte y recia voz del Profesor y esas  burdas notas que profería el dichoso piano-forte.</p>
<p>Tras escuchar algunas notas y lo que parecían airadas indicaciones al postulante, siguió un sepulcral silencio. Repentinamente se abrió la puerta y de ella salió con un rostro más que enojado el que acertadamente adivinamos no sería considerado como alumno.</p>
<p>Siguió entonces el turno de una de las damitas y de manera semejante al postulante anterior, sonó la voz del Profesor y notas musicales producidas por el instrumento.</p>
<p>A diferencia del postulante anterior, esta vez los sonidos eran mucho mejores. Yo entonces sentí que muy posiblemente no sería aceptado.</p>
<p>La puerta se volvió a abrir, pero en vez de salir alguien se le invitó a la segunda mujer a que pasara al Estudio. Yo entonces quedé solo.</p>
<p>Voz atronadora, notas musicales de excelente calidad y posteriormente silencio. Se abrió la puerta y esta vez tampoco salió nadie. Una voz fuerte y decidida me nombró y entonces tras ponerme de pié y des entumirme, entré al santuario del Profesor.</p>
<p>Que hermoso y lujoso decorado el de ese espacio. Paredes tapizadas con una hermosa tela en color rojo y bordado con hilos dorados. Sendos libreros que abarcaban casi por completo las paredes atestados de libros y para mi sorpresa, discos de acetato de larga duración, los cuales hacía décadas que yo no veía.</p>
<p>Al centro estaban cuatro hermosísimos pianos de media cola que parecían recién salidos de fábrica.</p>
<p>Un escritorio grande, un enorme atril, partituras en ambos y en una columna de mármol negro, un generoso busto de Ludwig Van Beethoven, que me miraba con esos ojos cuasi vacíos y esa faz adusta tan característica del genial compositor.</p>
<p>El Profesor notó mi admiración por la escultura y con su serena pero atronadora voz me pregunto: -&#8221;¿Cree Usted poder ser digno de interpretar sus obras?&#8221;-. Mi respuesta fue un decidido -&#8221;aún no&#8221;-.</p>
<p>Tras una sonrisa leve, me indicó que me sentara en uno de los dos pianos vacíos restantes. Puso en mi piano una partitura y me indicó que interpretara cuanto pudiera de la mejor manera que pudiera.</p>
<p>Reconocí la partitura. Era precisamente la Sonata Claro de Luna de Beethoven. Esa que no debe faltar en toda colección musical en selecciones económicas y tertulias baratas.</p>
<p>Procedí a tocarla lo mejor que podía mientras de ese rostro profesoral solo salía una mirada seria.</p>
<p>Pasé de la primera página, por lo que creí que lo estaba haciendo aceptablemente. El Profesor se acercaba lentamente y de repente se alejaba. Pasé a la tercera página y a la mitad escuché un sereno -&#8221;&#8230;basta&#8221;-.</p>
<p>El profesor entonces tomó de mi piano la partitura y tras percatarme que las otras dos mujeres tampoco tenían partitura en sus respectivos pianos, me tranquilicé un poco.</p>
<p>Llevó su mano a la barbilla y tras mirarnos atentamente a cada uno comenzó a decirnos con calma que estábamos aceptados, invitándonos a regresar para comenzar formalmente en dos días después.</p>
<p>Tras agradecerle procedimos a levantarnos con calma de nuestros bancos, cerrar con parsimonia y ceremoniosamente nuestros pianos y salir casi &#8220;de puntitas&#8221;.</p>
<p>Por cortesía permití que primero saliesen las dos damitas. Qué hermoso perfume tenía una de ellas y que cuerpo tan más perfecto. Lo sicalíptico nunca quita lo cortés (y viceversa).</p>
<p>Hermosa mujer de hermoso cabello negro, piel morena clara y de una estatura un poquito menor a mi. Lo que se denomina un &#8220;bocatto di cardinalle&#8221;. Su modesto pero lindo vestido en color café claro y sus zapatos de tacón alto le hacían verse simplemente soberbia.</p>
<p>Debió de haber sido muy obvio mi interés en ella, que el profesor esbozó hacia mi una sonrisa que desembocó en una muy leve risita burlona. Bajé mi cabeza y salí de ese estudio cual escolapio regañado.</p>
<p>No acabábamos abandonar la salita de espera cuando repentinamente la hermosa dama del vestido café giró y accidentalmente chocó contra mi. Qué ojos tan mas divinos, que labios tan más deliciosos&#8230;</p>
<p>Tras disculparse y pedir mi permiso para pasar, ella penetró nuevamente ese Estudio. Yo salí a la calle y decidí esperarle.</p>
<p>En menos de dos minutos ella estaba fuera con un abrigo cubriendo su escultural figura. Con rostro algo sorprendido me miró y yo decidí romper el silencio: -&#8221;Que clima loco el de esta tarde&#8230; ¿Cómo te llamas?&#8221;-</p>
<p>Ella me respondió simplemente con su nombre en un divino y cuasi silencioso hilo de voz, mientras con timidez su rostro se sonrojaba y sus hermosos y grandes ojos eran apenas escondidos por un par de aún más enormes pestañas.</p>
<p>No quise romper esa magia que conlleva el primer contacto. No quise verme como ese personaje que se ajusta al ya gastado estereotipo denominado &#8220;Don Juan&#8221;.</p>
<p>Simplemente le agradecí la atención que me prodigó diciéndome su nombre y me despedí de ella con un -&#8221;&#8230;hasta pasado mañana&#8221;-. Caminamos cada quien por separado.</p>
<p>Definitivamente no había esperado con tanta impaciencia a que llegase una fecha. La verdad deseaba con obsesión ese día. A diferencia de la ocasión anterior fui el primero en llegar.</p>
<p>El profesor me solicitó pasar al Estudio y que tomase el piano que yo deseara. Me instalé y tras ofrecerme y aceptar su invitación, se me sirvió una humeante taza de Te.</p>
<p>Llegaron entonces las dos damas quienes realmente no pudieron ocultar su sorpresa de verme ya instalado, con mi taza de te y charlando con el Profesor acerca de las óperas de Wagner.</p>
<p>El profesor las miró, revisó la hora en su enorme y áureo reloj de bolsillo y tras recomendar a ambas damas un poco de puntualidad, comenzó la lección.</p>
<p>Las casi tres horas que duró la lección a los tres alumnos se nos hicieron una nada. Nos percatamos que ese profesor que parecía ser tan anticuado o cuadrado como primera impresión, era un tipo enormemente culto y a la vez sensible.</p>
<p>Nos despidió amablemente y nos invitó a regresar dos días después para continuar. Me levanté para tomar mi saco de el perchero pero el bolso de una de las damas me lo impedía. La dama que tanto me atraía tímidamente pidió disculpas mientras se levantaba apresuradamente para tomarlo, pero simplemente me remití a levantar la correa para liberar mi saco y regresé el bolso a su lugar.</p>
<p>Ella entonces me dio las gracias y esa palabra con ese tono de voz que salió de esa exquisita boca, me causaron un estremecimiento enorme.</p>
<p>La otra mujer obviamente lo notó, ya que con una sonrisita maliciosa bañada en esa muy femenina complicidad, resultó en una llamada de atención que me hizo regresar a la realidad.</p>
<p>Volví a ser el primero en salir y esa vez estaba decidido a ir más allá que un leve saludo. Salieron ambas damas por la puerta principal y adivinando perfectamente mis intenciones, la dama que tanto me gustaba se despidió de su condiscípula.</p>
<p>Mencionándome lo apenada que se sentía -&#8221;&#8230;por haber tenido el atrevimiento de dejar su bolso sobre mi saco&#8221;-, le respondí con el típico -&#8221;&#8230;no hay problema&#8221;-. Le propuse entonces muy &#8220;ñoñamente&#8221; que para resarcir su error debía aceptar una taza de café auspiciada por mi, en ese muy acogedor e íntimo cafetín de la esquina.</p>
<p>Sorprendentemente ella aceptó y de muy buena gana, iluminándosele su rostro y abriendo mucho ese par de encantadores ojos.</p>
<p>Nos sentamos en una mesita que estaba diseñada ex-profeso para dos personas. Solicitamos la primer ronda de &#8220;capuccinos&#8221; y comenzamos a platicar cual si nos conociésemos de muchos años atrás.</p>
<p>Ella muy al principio frente a mi, pero conforme el transcurso de la plática nuestras sillas &#8220;mágicamente&#8221; terminaron juntas una al lado de la otra.</p>
<p>Pude admirar en esas horas cuánta belleza había no solo en su faz, sino en su piel, sus manos, sus pies y sobre todo, esas exquisitas y excelentemente proporcionadas formas que hacían de toda ella, una muy seria candidata a &#8220;Venus&#8221;.</p>
<p>Poco a poco fuimos tomando más confianza y sin más, nuestras manos ya se entrelazaban. Nuestra conversación era en ocasiones de todo y en otras más, simplemente de nada. Llegado el momento, solamente nos quedamos mirando uno al otro.</p>
<p>Sinceramente me sentí tan dichoso y a la vez tan intimidado por esa mirada. No lo podía creer. Yo abarcaba todo su espacio visual y ella el mío. De repente no podía ver otra cosa que sus labios rojos y carnosos, de los que simplemente salió en un susurro mi nombre.</p>
<p>Un zumbido y un estremecimiento recorrieron todo mi cuerpo. Poco a poco nos fuimos acercando y ese inminente beso se convirtió en un prolongado ir y venir de nuestras lenguas, buscándose desesperadas e intentando saciar una sed que sabíamos los dos cómo deíamos de calmarla.</p>
<p>Mudos cómplices de lo que perfectamente sabíamos que debíamos de hacer, solicitamos la cuenta, dejé dinero más que suficiente para cubrirla y cubrir la muy merecida propina del mozo y tomamos un automóvil de alquiler.</p>
<p>El conductor recibió órdenes de ella, de las cuales no pude atención, pues todos y cada uno de mis sentidos estaban centrados en ella.</p>
<p>Nos tomamos de la mano y esas caricias que prodigamos a través de ellas hicieron que nuestra sangre hirviese aún más. El automóvil se detuvo frente a un descomunal portón de hierro fundido cargadamente ornamentado. De pronto se entreabrió una de las puertas y a través de ella es que ingresamos.</p>
<p>Ella encendió la luz y ahí en esa enorme sala nos hincamos para abrazarnos y besarnos con frenética obsesión.</p>
<p>Ella desabotonó su blusa y yo hice lo propio con mi camisa. Ella entonces procedió a desabrochar mi cinturón mientras yo correspondía con su falda.</p>
<p>Se levantó y quedé de rodillas ante un monumento de mujer. Exactamente a la altura de mis ojos tenía el más delicioso pubis femenino que mortal alguno hubiesen visto.</p>
<p>Deshaciéndome poco a poco de sus prendas íntimas, ya desnuda ante mi, la tomé por los glúteos y hundí como un lobo hambriento mi cara en su pubis. Mi lengua rozaba su clítoris mientras que un delicioso aroma entraba por mi nariz.</p>
<p>Jadeos entrecortados eran esa música que acompasaba un par de manos que acariciaban mi nuca ejerciendo una delicada pero decidida presión para que aumentara mi ataque.</p>
<p>Continué con el &#8220;cunilingus&#8221; mientras que ella entonces giró para mostrarme esas redondas y firmes nalgas. Yo ya sabía que hacer y tras besarlas profusamente, hice pasar mi lengua por su cavidad esfinterial.</p>
<p>Estremecida de placer volteó, se arrodilló, me tumbó en la alfombra y procedió a obsequiarme el más exquisito &#8220;felatio&#8221; que humano alguno hubiese experimentado.</p>
<p>En un ahogado grito le supliqué me permitiese deleitarme con su vagina en mi boca. Ella gustosa aprisionó mi cabeza entre sus piernas y procedió a restregar suavemente su genitalidad en mi boca. Eramos un par de almas que se fundían en el sexo oral.</p>
<p>Ella repentinamente se levantó. Dándome su espalda tomó grácilmente mi pene con su mano derecha y poco a poco hizo que éste penetrara su ano. Suavecito. Poco a poco&#8230; Cada vez más hasta que la totalidad de mi falo la había penetrado.</p>
<p>Con hábiles movimientos estrambóticos de sus caderas, procedió a subir y bajar masajeando el pene con su esfínter. Mis jadeos y los suyos de repente eran un coro acompasado en el que solo el placer era la tesitura de una aria de opera sexual.</p>
<p>No podía más. Le indiqué que deseaba terminar y entonces ella fue la que estalló en un humedísimo orgasmo, que aunque la penetración era anal, por su vagina emanaba una abundante eyaculación femenina.</p>
<p>Ante tal obsequio entonces exploté y sin más eyaculé dentro de ella. Qué placer más enorme.</p>
<p>Cansados pero felices rompimos poquito a poco con el contacto anal. Ella se acostó a mi lado y ambos nos abrazamos quedando completa y plácidamente dormidos.</p>
<p>¿Cuántas horas dormimos? No lo se. Simplemente se que esa mañana nos despertamos y tras decirnos buenos días con una sonrisa, pasamos a tomar un frugal desayuno.</p>
<p>Ella me despidió preguntándome si nos volveríamos a ver. Yo contesté afirmativamente y tra un beso, tomé mi camino habitual.</p>
<p>Continuamos asistiendo a clases de música. Ya era obvio que ambos estábamos enamorados el uno del otro y que practicábamos una relación abierta y sin cortapisas.</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/896/y seno mujer.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-898" title="y seno mujer.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/896/y seno mujer.jpg" alt="" width="400" height="318" /></a></p>
<p>Con el tiempo dejamos de asistir a clases. Hoy me agradezco el haber decidido tomar esas clases de Piano-Forte. No seré un &#8220;maistro concertista&#8221; de este instrumento, pero se que puedo tocar con maestría y hacer vibrar a esa hermosa mujer.</p>
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		<title>Cómo elegir vibrador</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Nov 2010 06:34:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[Un elemento que toda chica debe tener en su mesita de noche, es un vibrador que intervenga, ya sea en momentos solitarios o en una sesión con la pareja. Como accesorio para las relaciones sexuales, los vibradores son las herramientas perfectas para estimular y aumentar el placer, a más de ser otra vía de comunicación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un elemento que toda chica debe tener en su mesita de noche, es un vibrador que intervenga, ya sea en momentos solitarios o en una sesión con la pareja. Como accesorio para las relaciones sexuales, los vibradores son las herramientas perfectas para estimular y aumentar el placer, a más de ser otra vía de comunicación que servirá para conocerse más &#8220;a fondo&#8221;.</p>
<p>Si nunca has tenido uno, en tu primera visita al Sex Shop seguramente te verás pasmada ante la variedad de juguetes. En este caso, te recomiendo que visites algún sitio online para que te familiarices con lo que ofrece el mercado en cuanto a dildos y vibradores se refiere. Para saber qué juguete te será más satisfactorio, reconocete: ¿Eres una mujer que prefiere recibir sexo oral o disfrutas mayormente de la embestida de la penetración? ¡O ambas!</p>
<p><strong>Vibradores para las amantes del cunnilingus</strong></p>
<p>Son estimuladores del clítoris que  masajean y excitan el clítoris y los labios de la vagina. Son pequeños, lindos y la mayoría de las veces, te dejan las manos libres, sujetos por correas alrededor de las caderas y la cintura. También hay los que crean un vacío similar al que se siente cuando se recibe sexo oral:</p>
<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/pumper1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-892" title="pumper" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/pumper1.jpg" alt="" width="190" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.xtoysusa.com/7077xusxa.htm">Mi juguete favorito</a></p>
<p><strong>Vibradores para las amantes de la penetración</strong></p>
<p>Si prefieres la penetración, los dildos vienen en variedades de formas, ya sean lisos, simulando perfectamente un pene, incluso los hay de tamaños desproporcionados para quienes gustan emociones fuertes. En cuanto a textura, los mejores son los de suave silicón, que simula bastante la suavidad de un glande verdadero. Los dildos de cristal pueden enfriarse o calentarse (con solo sumergirlos en agua) para dar diferentes sensaciones. Y los dobles, que permiten simultaneamente estimular ambas entradas femeninas. No hay que confundirse con los dildos para dos: de uso lésbico, penetra a las dos damas a la vez. Ah, no olvidemos los que tienen arneses, para darle a ella el placer de penetrarla. (O penetrarlo, en cuestiones de pareja, todo es permitido).</p>
<ul>
<li>También hay vibradores que tienen múltiples funciones: estimulan el clítoris mientras penetran la vagina.</li>
<li>Los de forma de bala que proporcionan poderosas vibraciones, enfocandose en un punto específico a la vez. Su diseño es simple sin embargo, sus usos solo se limitan a la imaginación.</li>
<li>Perlas de placer: son esferas a manera de collar -generalmente incrementan poco a poco su tamaño- que al irse abriendo paso en el esfinter anal proporcionan sensaciones deliciosas.</li>
<li>Vibradores camuflados, perfectos para viajar, se mimetizan en objetos tan disímiles como lápices de labios.</li>
<li>Sumergibles. Ten presente que no todos los vibradores son resistentes al agua, así que si no tienes uno que pueda servirte en la tina de baño, considera conseguirlo.</li>
<li>Esponjas vibradoras. Nunca las he probado, supongo deben ser bastante satisfactorias.</li>
<li>No olvides el complemento del vibrador. Los lubricantes, indispensables si elegiste un tamaño hiper-humano. Prefiere los lubricantes que son a base de agua.</li>
</ul>
<p><strong>Con amor es mejor</strong></p>
<p>Una vez más, una de las ventajas de tener una pareja estable, es poder usar estos juguetes con tu marido, explorandose y conociendose mutuamente. No quiero imaginarme la cara de un desconocido si una mujer le presenta un gran dildo en su primera noche diciendole &#8220;ponme esto por detrás&#8221;.</p>
<p>Espero que esta pequeña guía te haya servido de utilidad, al menos para  tener una idea de qué es lo te servirá mejor para darle a tu cuerpo  placer. Y como no, ir incrementando tu colección de vibradores.</p>
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		<title>El Fetichista y el Plato Perfecto</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Nov 2010 04:08:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[6 January 2005 La conocí en una oficina en los suburbios de Chicago, donde rentaban vehículos. Fui un día muy temprano en la mañana en un frió dia de Enero, en pleno invierno cuando caía la nieve pesadamente, mezclada con agua helada. Necesitaba rentar un vehículo mientras reparaban el mío. Me atendió muy atentamente y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>6 January 2005</p>
<p>La conocí en una oficina en los suburbios de Chicago, donde rentaban vehículos. Fui un día muy temprano en la mañana en un frió dia de Enero, en pleno invierno cuando caía la nieve pesadamente, mezclada con agua helada. Necesitaba rentar un vehículo mientras reparaban el mío.</p>
<p>Me atendió muy atentamente y cuando fue hacerme entrega del carro, me acompaño afuera a enseñármelo. Le hice la observación de que la nieve y el agua le iban a estropear su lindo cabello, que todo estaba bien así, de manera que con una sonrisa en sus labios me entrego las llaves y salio corriendo a la oficina.</p>
<p>Creo que esta observación le encanto. Me llamo la atención su estilo y su ropa. Era una mujer de unos 35 anos, de proporciones medianas, tal vez con un poco de sobrepeso, cabello a los hombros. Cuando estaba en la oficina la vi. vestida de negro, con una falda a media rodilla y medias negras gruesas, y unos tacones negros muy gruesos y altos. Esto me hipnotizo, porque sucede que soy fetichista de las medias negras gruesas y los tacos altos.</p>
<p>Cuando entregue el vehículo una semana después, converse con ella y en agradecimiento la invite a cenar. Fuimos a un restaurante japonés cerca de Chicago, y estuvimos comiendo suschi, tomando te y conversando. Seguimos saliendo a comer varias veces y nos conocimos mejor. Le comente de la atracción que sentía por su manera de vestir y me dijo que le encantaba que me gustara.</p>
<p>La invite un viernes en la tarde a mi apartamento y ella acepto. Estaba muy frió y la temperatura había descendido bajo cero, la visibilidad era muy poca y se esperaba una tormenta de nieve de las que caen en Chicago en el mes de enero, que inmovilizan la ciudad y los suburbios por entero.</p>
<p>En el apartamento, después de un par de copas de vino Merlot, la lleve a la cama y le quite su ropa dejándola únicamente en su ropa interior, medias y tacones. Me pidió que por favor no la penetrara, que para eso esperáramos para otro día. Me encanto esa idea tan especial.<br />
<a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/cuentos-de-amor-y-sexo.jpg"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/11/cuentos-de-amor-y-sexo.jpg" alt="" title="cuentos de amor y sexo" width="480" height="360" class="aligncenter size-full wp-image-882" /></a><br />
Sus pechos eran más bien pequeños, y tenía unos brassieres negros gruesos con bordes como de alambre que mantenían su carne metida adentro y en forma. Las medias negras eran gruesas y llegaban a medio muslo y estaban muy apretadas dejando ver la constricción en su piel. Los zapatos altos, negros y con un tacon ancho y grueso.</p>
<p>Empece oliéndole el cabello, y no le desabroche el brassier, porque me gustan los pechos dentro del brassier.. Le coloque las caderas al borde de la cama y yo me arrodille en el piso sobre unos almohadones. Baje lentamente a mi santuario. Le levante las piernas y me quede varios minutos extasiado mirando el paisaje. Unos panties de algodón negros, el ombligo, las caderas muy anchas, las piernas y los muslos envueltos en la media negra gruesa y una porción pequeña arriba de los muslos que mostraban la piel blanca.</p>
<p>Mi corazón latió con fuerza. Esto es lo que se llama verdaderamente felicidad! Después de llenarme de ese paisaje maravilloso, me dedique a oler y husmear mi plato. Primero empecé a olerla en su vagina cubierta por los panties. Era un viernes en la noche después de un largo día de trabajo y estaba completamente impregnada de su aroma íntimo personal. Su vagina era grande como un pan enorme mojado tratando salirse de su envoltura. Sumergí mi cara en sus panties y aspire su fragancia hasta el alma. Luego lentamente le movía el borde de sus panties y chupaba los labios gruesos mientras sus pelos negros vaginales se enredaban en mis dientes. Así estuve una buena media hora mientras yo me excitaba y ella gemía muy quedamente. Poco a poco observe que el panty estaba humedecido de sus jugos y mi saliva. Se los quite lentamente.</p>
<p>Me quede extasiado y sorprendido del plato expuesto frente a mí. La vagina grande, los labios gruesos, el vello vaginal grueso y revuelto, el vientre pubico y loas gotas de lubricante brillante y viscoso saliendo y corriendo debajo de los muslos inundándolo todo. Este momento soy tan feliz que no lo cambiaria por nada del mundo. Es la razón de mi existir.</p>
<p>No pude aguantarme y sumergí mi cara entera como un animal hambriento en mi plato favorito. Chapotee en medio de los jugos, revolqué mi cara en ese pozo baboso y caliente y de exquisito olor. Metía mis manos bajo sus caderas y las levantaba para hacer una perfecta unión entre sus labios vaginales y los labios de mi boca. A veces no podía ni respirar. Así seguí por horas y no me daba cuenta de que el tiempo corría, solo escuchaba su respiración agitada, sus grititos de placer cuando mordía su clítoris y se venia en movimientos espasmódicos.</p>
<p>Sus orgasmos se repetían continuamente y yo los aceleraba dedicándome a chupar su clítoris enrojecido y a darle pequeños mordiscos y chupones hasta que sentía que ella se disolvía, arqueaba sus caderas y las levantaba. Las contracciones de sus musculillos vaginales internos venían como una oleada abriéndose y cerrándose brindándome más jugos. Y yo estaba listo para chuparlos, beberlos y aspirarlos. Era un verdadero banquete celestial.</p>
<p>Llego un momento, como dos horas después, que sentía que a cada orgasmo ya no se producían jugos, sino una baba gruesa, espesa, con unos gruesos grumos que se disolvían en mi boca. A veces los grumos eran mas gruesos y yo los masticaba y los tragaba. Esa chica me estaba dando una cena fantástica, mi plato preferido. Su vagina estaba totalmente roja, hinchada y palpitaba como una ostra recién abierta. Mi lengua la recorría de abajo a arriba, extrayendo hasta la más minúscula pieza de producto.</p>
<p>Cuando sentí que ella estaba satisfecha y de que yo estaba en mi punto, tras unas cuatro o cinco horas de actividad frenética, sentí que era tiempo de mi eyaculacion. Quería seguir siendo fiel a sus pedidos de que no la penetrara esa noche y me encanta respetar lo que prometo.</p>
<p>Así que empecé a masturbarme frente a ella observando sus pies metidos en sus tacones negros altos y gruesos. Cuando sentía que mi semen estaba apunto de reventar, dirigí mi órgano hacia sus zapatos para que el semen blanco cayera en ellos. Un grueso y violento chorro de esperma salio por mi uretra y cayo en sus zapatos y medias negras cubriendo su tobillo. El semen blanco contrastaba con el color negros de zapatos y medias. Ella se levanto y miro sorprendida el acto y una exclamación de asombro se escapo de su boca.</p>
<p>Esa noche se quedo a dormir en mi casa, y a partir de este momento somos buenos amigos, salimos juntos y siento un gran apoyo espiritual en ella, porque así puedo practicar mis fantasías. A ella le encanta mi personalidad y yo la adoro de pies a cabeza.</p>
<p>romanticosuave@yahoo.com</p>
<p>http://perteneciendote.wordpress.com/</p>
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