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	<title>Eroticcas</title>
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	<description>Cuentos de Amor y Sexo</description>
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		<title>Esclavo de su deseo&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 16:16:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Eran ya cinco minutos después de la hora señalada para la entrada. Apresuré el paso para poder acortar aunque fuese ilusoriamente la ya muy poca distancia que me separaba de mi oficina. Afortunadamente el elevador acababa de llegar y casualmente (aleluya) también tenía programado el piso al que yo debía subir. Ya en mi cubículo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Eran ya cinco minutos después de la hora señalada para la entrada. Apresuré el paso para poder acortar aunque fuese ilusoriamente la ya muy poca distancia que me separaba de mi oficina.</p>
<p>Afortunadamente el elevador acababa de llegar y casualmente (aleluya) también tenía programado el piso al que yo debía subir.</p>
<p>Ya en mi cubículo procedí a la rutina de desempacar mis bártulos laborales y servirme una taza de café.</p>
<p>En la atestada cocinita no había casi espacio, por lo que solicitando permiso y empujando, pude tomar mi taza, servirme mi café y regresar a mi estación de trabajo.</p>
<p>Al llegar noté que en mi escritorio había un pequeño sobre color negro, con un coqueto moñito blanco hecho con un encaje bastante minúsculo. Sorprendido por el espontáneo y anónimo obsequio, me quedé un momento de pié viéndolo.</p>
<p>Discretamente miré por el rabillo del ojo a ambos lados y nadie parecía demostrar que era esa persona &#8220;anónima&#8221; que dejó tan interesante objeto.</p>
<p>Me senté pesadamente en mi silla y poniendo atención a mis mensajes discretamente comencé a abrir el sobre.</p>
<p>Al ser abierto el sobre despidió un aroma muy delicado y a la vez delicioso. Asomaba ya el contenido del sobre y se notaba una linda caligrafía hecha a mano, presumiblemente femenina.</p>
<p>Contesté una llamada y mientras entregaba verbalmente cierta información procedí a tomar esa nota. De repente mi sorpresa fue tal que dejé de poner atención a mi llamada.</p>
<p>En ese trozo de papel mantequilla venía escrito con tinta china la frase: -&#8221;&#8230;quiero que Tú me llenes completamente de un intenso placer sexual&#8221;-</p>
<p>Como pude terminé mi llamada no sin tener que disculparme en varias ocasiones con mi interlocutor, pues estaba realmente turbado con ese misterioso mensaje.</p>
<p>Atónito, con la mirada fija aún en la nota, simplemente procedí a guardarla de nuevo en su discreto sobre. Puse la nota en el bolsillo de mi camisa y traté de retomar concentración y compostura en el sanitario.</p>
<p>Solo en esa habitación, mirándome al espejo procedí a lavarme la cara con agua fría. Tras tomar un poco de ánimo regresé a mis labores.</p>
<p>Pasaron algunas horas y confieso que ese extraño pero muy enigmático y a la vez y por qué no agradable acontecimiento, se me habían olvidado.</p>
<p>Llegó la hora de tomar el almuerzo y mientras pedía mi elevador, una voz femenina me dijo en un delicado y estremecedor susurro: -&#8221;&#8230;no me mires, sigue viendo al frente. Te espero después de la salida en la sala de juntas&#8221;-.</p>
<p>Intenté ver de quién se trataba, pero inmediatamente increpó: -&#8221;&#8230;no voltees. Si volteas todo acabó&#8221;-.</p>
<p>Se abrió la puerta del elevador y como por arte de magia esa voz y quien la profirió no estaban más a mi lado. En el espejo que estaba en el fondo del elevador no se veía mas que mi petrificada corpulencia.</p>
<p>Subí al elevador y tras llegar al pequeño expendio de alimentos, no estaba seguro ya si quería almorzar algo. La verdad estaba temblando.</p>
<p>Pedí un &#8220;sandwitch&#8221; de atún, un jugo de naranja y tras engullirlos de manera casi inconsciente, retorné a laborar.</p>
<p>Así pasó el tiempo entre llamadas, mensajería electrónica, reportes, pedidos, agendado de pláticas y cursos. La tan ansiada hora de salida llegó.</p>
<p>No era extraño para nadie el que yo me quedar hasta altas horas de la noche en la oficina, por lo que simplemente tras responder a los amables mensajes de despedida procedí a esperar.</p>
<p>Solo y sin nadie mas al rededor me acerqué cautelosamente a la sala de juntas. El sobrecito aún en el bolsillo de la camisa escuchaba perfectamente los agitados latidos de mi corazón.</p>
<p>Estiré mi mano para abrir la puerta y esta se abrió suavemente. Oteando por el espacio entre la puerta y el marco de la misma, no se veía nada. Solo obscuridad.</p>
<p>Comencé a entrar a la sala y la voz me dijo con suavidad: -&#8221;&#8230;pasa hasta el fondo y siéntate en ese sillón.</p>
<p>El único sillón que se alcanzaba a distinguir en la obscura sala estaba separado un par de metros de la mesa de consejo. Con pasos firmes pero lentos llegué al sillón y con calma procedí a sentarme.</p>
<p>Alcancé a distinguir una delicada forma femenina que se recortaba en ese claro-obscuro que ahora inundaba la sala.</p>
<p>Era una bella figura femenina menudita y delgada. Su exquisito cuerpecito con muy femeninas y redondas formas expedían ese perfume que estaba presente en el sobrecito y la nota.</p>
<p>Se acercaba a mí y tras simplemente hacerme una seña de guardar silencio, se sentó en la mesa de consejo y se reclinó hacia atrás.</p>
<p>Su negro y hermoso cabello calló en esa mesa y delante de mi estaba ese bellísimo pubis que de manera al principio tímida procedí a tocar.</p>
<p>Sus delicados vellos enmarcaban un par de tiernos labios, que sin que nadie me dijese nada yo sabía que tenía que hacer.</p>
<p>Saqué un poco mi lengua y comencé a degustar ese sagrado manjar. Con movimientos lentos y delicados ascendentes y descendentes acaricié esa rosácea vagina.</p>
<p>Cada que mi lengua tocaba su redondito clítoris ella se estremecía y profería un delicado gemido. Yo comencé a excitarme y a experimentar un intenso calor en mi cara.</p>
<p>Tomé con mis manos su cadera y atrayéndola a mi boca, besé su vagina con intenso frenesí. Toda mi lengua estaba ahora en su femenina y húmeda cavidad.</p>
<p>Con movimientos lentos pero decididos metía y sacaba mi lengua y eso parecía gustarle, pues de inmediato se incorporó para con sus dos brazos aferrarme fuertemente a su pubis.</p>
<p>Loco de excitación ataqué esos genitales femeninos con ardorosa pasión, hasta que ella tomándome de mis cabellos me separó de mi festín.</p>
<p>Me puse de pié y ella se arrodilló ante mi. Me desabrochó el cinturón con sus manos mientras que con su mejilla acariciaba mi pene por encima del pantalón.</p>
<p>En cuanto ella desnudó mi falo, abrió su boca y sacando un poco su lengua procedió a deglutirlo como si se tratase de una ostia.</p>
<p>Con sus manos en mis glúteos me hacía acercarme más a ella. Yo sentía con hondo placer como mi pene era literalmente tragado. La sensación de mi glande en su garganta era indescriptible.</p>
<p>Con denuedo y con esa excitación ya en ambos, la separé amable y suavemente de mi pene y tras tomarla de la espalda y glúteos, la cargué sobre mí para penetrarla.</p>
<p>Ella en vilo y yo elevándola y bajándola rítmicamente, con mi pene en su vagina, comenzó esa danza frenética. Sus movimientos estrambóticos y rítmicos acompañados de esos ya no tan silenciosos gemidos, me hicieron hervir aún más mi sangre.</p>
<p>Ella estalló en un orgasmo y temblando me pidió detenerme un momento. Tiernamente acurrucó su cabeza en mi hombro y entre jadeos orgásmicos me dijo: -&#8221;&#8230;ponme en el suelo por favor&#8221;-.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-808" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/09/eroticcas.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-808" title="eroticcas" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/09/eroticcas.jpg" alt="" width="430" height="302" /></a>La hice descender delicadamente y ella entonces me dio la espalda. Se inclinó completamente y con su mano tomó mi pene. Tirando suavecito de él me hizo acercarme a sus glúteos.</p>
<p>Ella entonces me dijo con su voz queda: -&#8221;&#8230;quiero tu lengua&#8221;-. De inmediato entendí su deseo. Me hinqué delante de sus carnosas nalgas, las separé con mis manos y coloqué mi lengua en su esfínter anal.</p>
<p>Comencé a lamer el borde de la estrecha cavidad y noté que ella temblaba en cuanto con mi lengua pasaba por el centro de ese tierno anito.</p>
<p>Entonces ella con su mano izquierda abrió más mi panorama y ahora mi lengua degustaba esos delicados pliegues y algo del interior de su esfínter.</p>
<p>Con movimientos de &#8220;va y ven&#8221; ella provocaba que mi lengua entrara cada vez más a su ano. Así seguimos un pequeño lapso de tiempo hasta que con una voz decidida y mostrándome sus bellísimos ojos negros me ordenó: -&#8221;&#8230;penétrame completamente&#8221;-.</p>
<p>Me puse de pié. Tome mi pene con la mano derecha y acercándolo a su ano, procedí a insertarlo en ese vórtice del placer supremo.</p>
<p>Ella respondió acercándose más. Con un gemido ahogado ella terminó de introducirlo por completo. Se puso de pié con mi miembro viril completamente dentro de su ano y tomando mis manos las colocó en su enhiesto y firme par de senos.</p>
<p>Ahora la imaginación y el instinto se apoderaron de los dos. Ella con sus movimientos, yo con mi penetración y ese manipular de sus senos, nos fundimos por completo en un perfecto mecanismo que provocaba el más intenso placer sexual.</p>
<p>Ella arremetió con más fuerza, yo ya no podía más y en medio de un grito orgásmico de ella y mío, eyaculé dentro de su esfínter como nunca.</p>
<p>Los movimientos peristálticos de su recto exprimieron hasta la última gota de mi semen. Yo estaba placenteramente exhausto.</p>
<p>Sin poder más y casi inconscientes caímos al piso. Yo la abrazaba por detrás. Mi pene ya flácido pero agradecido, descansaba entre ese par de músculos redondos, viendo fijamente a ese ano que tanto placer le había obsequiado.</p>
<p>Yo besaba sus hombros y acariciaba sus senos con mis manos. Ella entonces dijo: -&#8221;&#8230;gracias. Esto es realmente lo que esperaba&#8221;-.</p>
<p>Tras pasar un par de horas, me desperté en una sala de juntas vacía. Mi ropa estaba perfectamente acomodada y encima de el sobrecito negro estaba ahora un sobrecito rojo.</p>
<p>Tras retirar con paciencia ese delicado moño negro, saqué con impaciencia la perfumada nota que en él se guardaba.</p>
<p>Con bellas letras femeninas hechas a mano, la tinta china en ese papel mantequilla decían: -&#8221;&#8230;ahora puedo morir en paz&#8221;-.</p>
<p>No recibí más sobres. No pude saber nunca quien era. Tras poner atención pude constatar que ella, la damita más anónima y pequeña del área, había fallecido.</p>
<p>Me sentí morir. Había sido su última voluntad y ella había impreso en mi y para siempre su perfume, su voz, sus ojos, su cuerpo y por sobre todo, lo que era realmente sentir intenso placer sexual.</p>
<p>Descansa en paz. Descansa en mí.</p>
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		<title>El sexto</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 00:59:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Llevé la cuenta hasta los 28 años. Creo que conté hasta el 20 o 30, ya no recuerdo. Lo que nunca olvido fueron los primeros. Y de esos, el sexto especialmente, talvez ese número lleva implícito el sexo, por ello será que la atracción no se ha diluído a pesar de que los años acaban [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llevé la cuenta hasta los 28 años. Creo que conté hasta el 20 o 30, ya no recuerdo. Lo que nunca olvido fueron los primeros. Y de esos, el sexto especialmente, talvez ese número lleva implícito el sexo, por ello será que la atracción no se ha diluído a pesar de que los años acaban con la novedad. No en esa ocasión. Y así sucedió.</p>
<p>Aquella ocasión que salí sin una intención sexual, sin perfumarme el centro de los pechos como lo hago cuando tengo la certeza de que tendré un encuentro cercano&#8230; sin elegir cuidadosamente la lencería que quiero ver volar por los aires&#8230; sin ninguna preparación previa.<br />
<a rel="attachment wp-att-797" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/08/delicioso.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-797" title="delicioso" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/08/delicioso.jpg" alt="" width="294" height="432" /></a><br />
Pero el magnetismo erótico llena de tensión cualquier recinto cerrado que me tenga junto a él. Inevitablemente mis labios se entreabren esperando recibir los suyos, me vuelvo arcilla caliente, moldeable, flexible entre tus manos. Y empiezo a lubricarme, pues mi cuerpo sin pensarlo se prepara para darle la bienvenida en mis cavidades.</p>
<p>Y así fue. Primeros besos adolescentes como años atrás nos dábamos a hurtadillas. Mi cuerpo serpenteando rodeándolo, recibiéndolo. Hasta encontrar un refugio blando que nos acoja. Voy perdiendo la ropa, dejando de controlar mi respiración. Y florezco ante su falo que se yergue rindiéndome pleitesía, y que degusto golosa, como siempre lo hice.</p>
<p>Lo nuevo de esta vez fue haberle ofrecido por primera vez acceso a aquel túnel secreto, privado, oscuro que suelo reservar para esas ocasiones que quiero sean inolvidables. Me quedo con el sabor, la trepidación pélvica, el sopor que sigue y que permanece por horas.</p>
<p style="text-align: right;"><em>&#8220;Serán los privilegios de haber sido el sexto y no el primero.&#8221;</em></p>
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		<title>Sexo en el matrimonio</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 01:59:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[A lo mejor es muy prematuro para mí ufanarme de no haber perdido la viveza sexual en mi matrimonio. Eustaquio y yo no hemos cumplido ni medio año de casados&#8230; pero nos comportamos como dos cómplices que aún sienten deseos de esconderse en el baño de una fiesta de amigos. O juguetear con nuestros pies [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/07/sexo.jpg" rel="attachment wp-att-792"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/07/sexo.jpg" alt="" title="sexo" width="392" height="250" class="aligncenter size-full wp-image-792" /></a>A lo mejor es muy prematuro para mí ufanarme de no haber perdido la viveza sexual en mi matrimonio. Eustaquio y yo no hemos cumplido ni medio año de casados&#8230; pero nos comportamos como dos cómplices que aún sienten deseos de esconderse en el baño de una fiesta de amigos. O juguetear con nuestros pies en un restaurante público. O hacer cositas en el garaje, en el carro, en la terraza, sin importarnos nada, como dos adolescentes. Mi marido parece tener la misma desvergüenza sexual que tengo yo, nos encanta quedarnos solos en casa los domingos para retozar desnudos todo el día, de forma natural, así vivimos, así nos amamos. Es para mí una fortuna haber conseguido un hombre con la suficiente potencia para dejarme satisfecha, con la suficiente hombría para levantarme de la cama a media noche para hacer el amor, con la suficiente fuerza para beber de mi cuerpo insaciablemente. Es maravilloso pensar que ese hombre está a mi lado, que él es mi almohada, mi compañía, mi pareja, esa media naranja de la cual leí en mi juventud. Y espero estar con él para descubrir el sexo geriátrico, que a su lado, intuyo tampoco será decepcionante como decían que era el sexo en el matrimonio.</p>
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		<title>Me gusta sentirme puta</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Jul 2010 03:21:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que acepté la propuesta de mi esposo de verme desnuda y penetrada por otros hombres y por dos juntos en un trío, me convertí en una adicta sexual. Rebasamos los 60 años de edad y tenemos más de 30 de casados. Nuestra actividad sexual se limitaba a una o dos veces por mes, sin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/07/KittyLeaPlayboy.jpg" rel="attachment wp-att-784"><img src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/07/KittyLeaPlayboy-300x192.jpg" alt="" title="KittyLeaPlayboy" width="300" height="192" class="aligncenter size-medium wp-image-784" /></a>Desde que acepté la propuesta de mi esposo de verme desnuda y penetrada por otros hombres y por dos juntos en un trío, me convertí en una adicta sexual.  Rebasamos los 60 años de edad y tenemos más de 30 de casados.  Nuestra actividad sexual se limitaba a una o dos veces por mes, sin pasión, sin juegos previos y por lo mismo tedioso. Fue cuando me propuso integrar a otro hombre en nuestra relación,  tras varios pleitos y rechazos de mi parte, analizamos serenamente las ventajas y desventajas y la balanza arrojó mayor posibilidad de ventajas así que acepté y buscamos candidatos.  De los prospectos elegí a dos hombres de 50 años cada uno, con ellos alternamos nuestros encuentros en trío y con uno de ellos salgo sola con el permiso de mi marido, llevamos ya un año con nuestros amigos sexuales viéndonos con uno o con otro cada 15 días. Las relaciones entre mi esposo y yo recobraron la pasión y lujuria perdidas y aumentamos la frecuencia a 2 o 3 veces por semana, sentimos que esta situación fortaleció nuestro amor y como cómplices de nuestras aventuras estamos más unidos que nunca, pero es tanto mi deleite por gozar de tres hombres y mi orgullo de sentir y saber que ellos gozan conmigo que ya no puedo prescindir de este tipo de encuentro sexuales.  Acordamos entre mi esposo y yo conservar a nuestros amigos todo el tiempo que ellos quieran y mientras me dure el atractivo.  Soy muy vanidosa (que mujer no) y cuando no me vea deseable yo misma terminaré, si no terminan ellos antes, con estos placenteros y desbordados juegos sexuales, por lo pronto seguiré siendo una hermosa señora casada y muy puta como me dice mi esposo, a mi me gusta, me excita que me diga así.  Soy una mujer muy guapa aún y con un cuerpo de deseo que lo confirman las miradas y piropos de los hombres, motivo por el que le asaltaban las ideas a mi marido imaginándome desnuda poseída por otros hombres, soy consciente de mi edad y visto conservadoramente sexy con pantalones ajustados y blusas ceñidas de ligero escote que resaltan mi cuerpo, un cuerpo que envidaría cualquier dama de 40 me dicen los doctores. Nunca antes, ni ahora, me he vestido ni provocativa ni con facha de PROSTITUTA sin ofenderlas, ellas saben su negocio y ese es otro tema. Yo soy puta, me siento puta y me gusta que me hagan sentir así mis hombres, entiendo y justifico como puta la mujer que goza su sexualidad libremente con quien o con quienes a ella le plazca y si es casada como yo, con el consentimiento y participación de su marido, si eso es ser puta, me gusta el término y me lo adjudico, soy muy puta y me gusta serlo.</p>
<p>Foto: KittyLea tomada de <a href="http://blog.pornhub.com/">Pornhub blog</a></p>
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		<title>Test en linea para aprender a examinar los senos</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 00:36:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El autoexámen de senos debe formar parte de la rutina de toda mujer. Una vez al mes, una vez que haya pasado tu período, autoexamínate. Ahora, para familiarizarte con los movimientos que debes hacer, en el siguiente video se presenta una demostración que hay en Wirtualna polska donde podrás probar con las tetas de porn [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El autoexámen de senos debe formar parte de la rutina de toda mujer. Una vez al mes, una vez que haya pasado tu período, autoexamínate. Ahora, para familiarizarte con los movimientos que debes hacer, en el siguiente video se presenta una demostración que hay en <a href="http://erotyka.wp.pl/accept,1,gid,12075134,img,12075303,kat,4171,title,Edyta,galeria.html">Wirtualna polska</a> donde podrás probar con las tetas de porn stars. Para acceder al juego, haz click en la opción de la derecha.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="400" height="300" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=11918739&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=1&amp;show_byline=1&amp;show_portrait=0&amp;color=&amp;fullscreen=1" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="300" src="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=11918739&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=1&amp;show_byline=1&amp;show_portrait=0&amp;color=&amp;fullscreen=1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p><a href="http://vimeo.com/11918739">Check out these boobs!</a> from <a href="http://vimeo.com/user3867353">nienaut</a> on <a href="http://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
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		<title>Sexo Tántrico</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 20:26:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Toda pareja debería experimentar la sublime sensación del sexo tántrico, que prolonga los orgasmos haciendolos parecer de mayor duración, y haciendo que sus sacudidas se sientan por todo el cuerpo, no solo en la zona pélvica. Hay muchos métodos para conseguir estos resultados, el que les proporciono a continuación lo hemos comprobado Eustaquio y yo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Toda pareja debería experimentar la sublime sensación del sexo tántrico, que prolonga los orgasmos haciendolos parecer de mayor duración, y haciendo que sus sacudidas se sientan por todo el cuerpo, no solo en la zona pélvica. Hay muchos métodos para conseguir estos resultados, el que les proporciono a continuación lo hemos comprobado Eustaquio y yo, consiguiendo clímax maravillosos que nos han unido como pareja de forma que nadie nos podría separar. Tomen nota.</p>
<p>Previo al acto exual, procuren realizar los siguientes ejercicios respiratorios para predisponerse a la increíble experiencia del sexo tantrico.</p>
<p><!-- Smart Youtube --><span class="youtube"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QUmNHZtWfzk&amp;rel=1&amp;color1=d6d6d6&amp;color2=f0f0f0&amp;border=&amp;fs=1&amp;hl=en&amp;autoplay=&amp;showinfo=0&amp;iv_load_policy=3&amp;showsearch=0" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><embed wmode="transparent" src="http://www.youtube.com/v/QUmNHZtWfzk&amp;rel=1&amp;color1=d6d6d6&amp;color2=f0f0f0&amp;border=&amp;fs=1&amp;hl=en&amp;autoplay=&amp;showinfo=0&amp;iv_load_policy=3&amp;showsearch=0" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="355" ></embed><param name="wmode" value="transparent" /></object></span></p>
<p>1. El  hombre coloca su pene en la vagina de la mujer, pero sin moverse; simplemente lo  deja reposar allí para sentir las sensaciones que experimentan los dos juntos. Este paso debe hacerse sin un tiempo definido.</p>
<p>2. El  hombre retira el pene de la vagina y lo usa para masajear suavemente el clítoris  y la apertura vaginal. La delicadeza o fricción varía de pareja a pareja, uds deberán descubrirlo.</p>
<p>3. Luego, el hombre vuelve a colocar su pene dentro de la vagina hasta antes de llegar al climax.</p>
<p>4. Repitan estos pasos cíclicamente. La mayor parte del tiempo, deberían sentir como  si estuviesen a punto de alcanzar el orgasmo. Cuando el hombre esté al borde de la eyaculación debe detenerse y repetir los ejercicios de respiración para extender el orgasmo.</p>
<p>5. Cuando  finalmente decidan entregarse al orgasmo, el pene debería  permanecer dentro de  la vagina, empujando suavemente hasta llegar al clímax. El hombre también puede  usar su pene para masajear el clítoris de la mujer hasta que llegue al orgasmo.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-760" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/04/sexo-tantrico.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-760" title="sexo tantrico" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/04/sexo-tantrico.jpg" alt="" width="251" height="250" /></a></p>
<p>Tips adicionales:</p>
<p>La pareja debe llegar al acto sexual en un estado de completa relajación, sin preocupaciones ni interrupciones.</p>
<p>Es importante sincronizar la respiración durante el coito. De esta manera es más probable llegar simultáneamente al éxtasis.</p>
<p>La comunicación de la pareja es vital para el sexo tántrico, por ello, este método funcioan para parejas establecidas que se conocen, y pueden interpretar las miradas, gemidos, incluso, los movimientos que preceden al orgamo.</p>
<p>Usen todos sus sentidos para incrementar el placer. La sensualidad de un buen masaje con aceites amaderados, un escenario bien cuidado con edredones sexys y lencería insinuante, y música que invite a los movimientos eróticos son factores que sumados a la técnica que les he dado, consiguen resultados mágicos.</p>
<p>Intenta mirar a los ojos de tu pareja en el momento de alcanzar el orgasmo. De esta manera se profundizan los lazos de amor y se &#8220;sublimiza&#8221; la relación sexual.</p>
<p>Los abrazos unen mucho más a la pareja. Traten de mantenerse abrazados al final de la sesión sexual.</p>
<p>Y siempre recuerden, el sexo sin amor puede ser rico, pero con amor es fantástico.</p>
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		<title>Un blowjob perfecto</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 21:53:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pitonizza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[No todos los hombres lo merecen. No todas las mujeres saben hacerlo. Tanto el hombre como la mujer deben disfrutar este acto tan íntimo y tan cargado de erotismo. Si la mujer siente asco, culpas o temor de ser catalogada como &#8220;puta&#8221;, pues no alcanzará a gozar de la agradable sensación de sentir el pene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No todos los hombres lo merecen. No todas las mujeres saben hacerlo.<br />
<a rel="attachment wp-att-745" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/02/mamada.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-745" title="mamada" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/02/mamada.jpg" alt="" width="655" height="434" /></a><br />
Tanto el hombre como la mujer deben disfrutar este acto tan íntimo y tan cargado de erotismo. Si la mujer siente asco, culpas o temor de ser catalogada como &#8220;puta&#8221;, pues no alcanzará a gozar de la agradable sensación de sentir el pene del hombre creciendo dentro de la cavidad bucal, sentir esas caricias que ellos suelen prodigarnos cuando estamos haciendolo bien, como recompensa a una buena mamada, y la infinita satisfacción de llenarse luego de la tibieza del semen que se expulsa en contracciones llenas de placer. Me encanta hacerselo a mi Eustaquio. Y el lo disfruta, a juzgar por la expresión de su rostro cuando de reojo lo miro pasar su lengua por sus labios.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="578" height="459" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="data" value="http://ph-static.phncdn.com/flash/embed_player_v1.3.swf" /><param name="bgColor" value="#000000" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowScriptAccess" value="always" /><param name="FlashVars" value="options=http://www.pornhub.com/embed_player.php?id=1021452" /><param name="src" value="http://ph-static.phncdn.com/flash/embed_player_v1.3.swf" /><param name="bgcolor" value="#000000" /><param name="flashvars" value="options=http://www.pornhub.com/embed_player.php?id=1021452" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="578" height="459" src="http://ph-static.phncdn.com/flash/embed_player_v1.3.swf" flashvars="options=http://www.pornhub.com/embed_player.php?id=1021452" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" bgcolor="#000000" data="http://ph-static.phncdn.com/flash/embed_player_v1.3.swf"></embed></object><br />
<a href="http://www.pornhub.com/view_video.php?viewkey=183272760">She Knows How To Suck Dick</a> brought to you by <a href="http://www.pornhub.com/">PornHub</a></p>
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		<title>Virtualmente tuyo&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Feb 2010 15:57:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[Había sido un día como pocos. Como pocos no por ser mejor sino uno de los peores de mi vida. ¡Qué cantidad de trabajo y que cantidad de presión! No solo la responsabilidad encima de dos cursos en un país lejano, sino seguir con las labores &#8220;normales&#8221; de mi puesto. Agotado más por el lado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Había sido un día como pocos. Como pocos no por ser mejor sino uno de los peores de mi vida. ¡Qué cantidad de trabajo y que cantidad de presión! No solo la responsabilidad encima de dos cursos en un país lejano, sino seguir con las labores &#8220;normales&#8221; de mi puesto.</p>
<p>Agotado más por el lado menta e intelectual que por el lado físico, llegué al hotel siendo recibido por una guapísima recepcionista rodeada de un montón de tipos que babeaban a su alrededor.</p>
<p>Yo simplemente di el &#8220;buenas noches&#8221;, devolví la sonrisa que ella me prodigó y arrastrando mi maletín entre al elevador que por fortuna ya me estaba esperando.</p>
<p>Pedí en el panel &#8220;Piso 1&#8243;. El elevador realizó diligente y silenciosamente su trabajo. Arrastré maleta, saco y mi cansancio hasta la habitación. Procedí a conectar mi equipo a la Internet, activé la descarga de correos electrónicos, puse en marcha los programas para mensajería instantánea y dejé caer mi corpulencia en ese sabrosísimo colchón. Me desconecté por completo.</p>
<p>Acostado, sintiendo como el cansancio había sido lentamente erradicado de mi cuerpo, vi con mi ojo derecho como es que los mensajes de correo se habían amontonado y las peticiones para atender mensajería instantánea se agolpaban en el monitor como queriendo desbordarse y salir.</p>
<p>Comencé a atender los mensajes y luego a contestar las electrónicas misivas. Por fin estaba yo sincronizado y &#8220;al día&#8221;. Fue entonces cuando esa tímida petición apareció. Era una petición de ella.</p>
<p>Conversamos por un rato con la herramienta de texto, pero luego pasamos a conversación con voz y video. Ahí estábamos separados por miles de kilómetros físicamente, pero nuestras almas estaban conectadas gracias a la tecnología de transmisión y recepción de datos.</p>
<p>Pronto la conversación empezó a &#8220;subir de tono&#8221;, cuando ella de manera sugerente e involuntaria comenzó a mostrar más que un exquisito hombro. De manera maliciosa y sin mucha esperanza de tener algo a cambio, sugerí que era mejor conversar con una vestimenta más cómoda.</p>
<p>Para mi sorpresa ella inmediatamente me pidió pausar la plática por un par de horas. Al principio creí que me había sobreasado y la acción que precedió al enojo fue un elegante corte disfrazado de posposición.</p>
<p>Estoicamente acepté mi castigo y como ya tenía hambre, bajé al restaurante del hotel para tomar la cena. Como era habitual esa cena y ese vino habían estado simplemente exquisitos. Regresé pausadamente a mi habitación y procedí a recostarme para estudiar un poco.</p>
<p>Para mi sorpresa ella había estado intentando contactarme por videoconferencia. Procedí a recontactarle de inmediato y para mi júbilo ella ahí estaba.</p>
<p>Su cabello estaba arreglado, ella vestía esa bata que aunque el material y el estampado sujerirían en otra persona una mezcla de descuido por el arreglo personal y falta de interés a la vida, en ella se veía graciosamente exquisito. Platicamos por un corto instante y ella entonces me pidió que cerrase los ojos hasta nueva orden.</p>
<p>Siguiendo el juego cerré mis ojos y cuando ella me ordenó abrirlos, no podía dar crédito a la maravilla que estaba viendo&#8230; Era ella misma pero enfundada en una muy llamativa y vaporosa malla que cubría todo su cuerpo. Esa prenda, que para algunos es lo que se llama un &#8220;body&#8221;, hacía resaltar su piel blanca y todas esas exquisitas redondeces femeninas, dejándo ver poco a través de cada hilo de negro color.</p>
<p>Delante de mi empezó a realizar lo que empezó a ser una tímida y hasta en momentos poco habilidosa danza. Serían esas sinceras exclamaciones de mi parte o esa pesada respiración que emanaba de mí lo que le animaron a ser más atrevida y más calientes.<br />
<a rel="attachment wp-att-740" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/738/sexo-virtual-57382-1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-740" title="sexo-virtual-57382-1.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/738/sexo-virtual-57382-1.jpg" alt="" width="300" height="345" /></a><br />
Yo estaba absorto en ese baile erótico y espontáneo. Mi cuerpo empezó a sentir la misma excitación que cuando muy joven vi por primera vez un espectáculo de naturaleza pornográfica. Eso era grandioso, pues mi honesta y espontánea excitación era algo que hacía tiempo no sentía con tanta intensidad.</p>
<p>No podía mas. Desabroché con impaciencia mi cinturón, me deshice de mis pantalones y de esos &#8220;boxers&#8221; que ya parecían una carpa de circo. Mi pene se erguía y clamaba por esa caricia femenina que solo la vagina o el ano le pueden propinar.</p>
<p>Para mi mala fortuna no estaba ella presente para calmar esa monstruosa pero muy agradable excitación. No quedaba más remedio que invocar al mítico Onan y practicar en mi falo un onanismo.</p>
<p>Ella se dio cuenta de esto y procedió a hacer más atrevido su baila. Ahora no solo era mostrar su celestial cuerpo, sino que ahora era su pubis y ese hermoso par de nalgas las estrellas del &#8220;show&#8221;.</p>
<p>Sus movimientos de cadera, acompasados con mi respiración y mis onanísticos movimientos, empezaron a causar el efecto deseado. Ella entonces se agacho dando la espalda a la cámara y en ese hueco que dejaba ver la zona de sus genitales y su ano, ella separó sus divinas nalgas para mostrarme sus exquisitas y tan deseadas cavidades.</p>
<p>No pude aguantar mas. Aceleré los movimientos de mi mano y entonces el calor de mi cuerpo y la inminente eyaculación me hicieron estallar en un muy placentero orgasmo.</p>
<p>Ella escuchó y volteó a ver que sucedía. Su cara de incredulidad, que posteriormente tomó tintes rojizos por algo de tímido pudor. Me había hecho venirme.</p>
<p>Con su voz procedió a tranquilizarme, pues como después me lo explicaría, vio que mi rostro estaba como el de un poseído. Solo veía a ella. Solo escuchaba a ella.</p>
<p>Ya con la calma recobrada pero con ese sociego que solo un excelente orgasmo puede dar, ella se me hacía ahora como la mujer mas tierna y mas angelical de este mundo. Le agradecí de manera efusiva y ampliamente ese hermoso detalle hacia conmigo y entonces procedimos a despedirnos y dar por terminada la comunicación.</p>
<p>Quedé tendido pensando en ese hermoso momento y cuánto había disfrutado. Cierto es que aunque podría calificarme a mi mismo y a ella de manera rigorista como pervertidos, el resultado al final fue tan hermoso que esa calificación me importó un carajo. Fuimos dos adultos en un acto sexual virtual. ¿Remordimiento? No puede haber remordimiento cuando la persona con la que practicas el sexo virtual, no es otra que tu propia esposa.</p>
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		<title>Bella durmiente versión erótica</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 02:50:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eustaquio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[Se prepara una nueva versión de &#8220;La Bella Durmiente&#8221; más orientado al público adulto. Emily Browning, protagonizará este cuento de hadas erótico que trata de un estudiante que se desplaza a la prostitución. La protagonista duerme, drogada, en una cámara de &#8220;La Bella Durmiente&#8221;, mientras que los hombres hacen varias cosas que ella no se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-733" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/02/sleepybeautyerotic.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-733" title="sleepybeautyerotic" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/2010/02/sleepybeautyerotic.jpg" alt="" width="289" height="210" /></a>Se prepara una nueva versión de &#8220;La Bella Durmiente&#8221; más orientado al público adulto. Emily Browning, protagonizará este cuento de hadas erótico que trata de un estudiante que se desplaza a la prostitución. La protagonista duerme, drogada, en una cámara de &#8220;La Bella Durmiente&#8221;, mientras que los hombres hacen varias cosas que ella no se acuerda de la mañana siguiente.</p>
<p>Sin duda para volar la imaginación. El hacer el amor con una mujer dormida es casi un acto de &#8220;necrofilia light&#8221;. Aunque a decir verdad, prefiero que mi mujer esté despierta, alerta, apasionada como siempre.</p>
<p>Fuente original:</p>
<p><a href="http://www.cinemaspy.com/article.php?id=3991">CinemaSpy</a></p>
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		<title>Dulce y bendita tentación</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 02:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Invitado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Difusión sexual]]></category>
		<category><![CDATA[colaboración]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay días que no quisiera ni levantarme de mi cama. No me sentía nada bien y la verdad los analgésicos no me estaban ayudando en nada a mitigar el intenso dolor de cabeza. Traje hacia mi el viejo reloj de pulsera y constaté que para mi fortuna aún era demasiado temprano, por lo que decidí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay días que no quisiera ni levantarme de mi cama. No me sentía nada bien y la verdad los analgésicos no me estaban ayudando en nada a mitigar el intenso dolor de cabeza.</p>
<p>Traje hacia mi el viejo reloj de pulsera y constaté que para mi fortuna aún era demasiado temprano, por lo que decidí dormitar un poco mas. Intento vano y fútil. No me fue posible conciliar el sueño y mi yo interno me pinchó las costillas para mejor levantarme y comenzar la jornada, aunque fuese sin prisa pero sin pausa.</p>
<p>Me miré al espejo y al parecer todo estaba en su sitio. Seguía siendo yo.</p>
<p>Tras pasar por ese trance de fatuo micronarcisismo, decidí entrar a la ducha caliente, recalentar la taza de café, dar un mordisco al mendrugo de pan en la mesita de la cocina y salir con calma a la oficina.</p>
<p>El día me estaba obsequiando con la belleza y el sosiego que solo la rutina nos puede dar. Todo estaba saliendo como si en ese momento todo y todos siguiésemos un gastado &#8220;script&#8221; de película de bajísimo presupuesto.</p>
<p>Llegué a la oficina y ahí me esperaba mi sitio de trabajo. Antes de fundirme en el procedí a hacer lo que se le llama una &#8220;parada técnica&#8221; en las instalaciones sanitarias, servirme mi café de la mañana y entonces si proceder con la rutina.</p>
<p>De pronto me di cuenta de algo: nadie había llegado aún. Estaba solo en un mar de cubículos, escritorios, papeles, etc. Qué sensación tan extraña y a la vez tan agradable.</p>
<p>Comencé con lo mío. De repente sonó la puerta que se abre al acercar el &#8220;gafette&#8221; de identificación personal. Moví pesada y aletargadamente mi cabeza un poco, solo lo necesario para percatarme con el rabillo del ojo quién osaba violar esa sacrosanta paz que la mañana me había obsequiado.</p>
<p>El color de su vestido y su holgada blusa fueron el motor para que se surtiese una orden de adrenalina, empujando mi cabeza de manera que ambos ojos pudiesen verla. Ahí estaba de pie. Con ese garbo y esa belleza que tanto admiraba.</p>
<p>Tras mi asombro y para no dejarme ver tan obviamente lascivo, saludé breve pero amablemente. Ella respondió con toda la educación y amabilidad que ella siempre tenía con todos.</p>
<p>Entró al tocador de damas para su correspondiente &#8220;escala técnica&#8221;, se sirvió su café y se sentó en su lugar justo delante del mío. No era posible para mi el apartar mi mirada de tal obsequio de los dioses.</p>
<p>Su cabello exquisitamente ordenado, su cara que obsequiaba esa combinación de inocencia con un ligero toque de malicia y &#8220;cachondería&#8221;. Esas piernas carnosas y esos muslos que invitaban a hundir la cara en ellos.</p>
<p>Que no decir de ese majestuoso y apetitoso &#8220;derriere&#8221; que al caminar la hacían ver simplemente soberbia, pero la &#8220;Pièce de résistance&#8221; era ese escote.</p>
<p>Su holgada blusa tejida tenía un cuello holgado que dejaba entrever un par de hermosísimos y muy deseables senos. De esos que solo mamá natura puede obsequiar. Naturales, sin pasar por cirugías ni por ilusorios añadidos. Un hermoso par de senos que el &#8220;brasiere&#8221; levantaba solo un poquito para deleite de quienes teníamos la fortuna de poder observarlos.</p>
<p>Debí haber sido muy obvio, pero ella se sonrojó al ver mi mirada hiperclavada en sus pectorales. Intentó sin éxito ocultarlos tras un movimiento de brazos que solo hizo acentuar su perfecta curvatura.</p>
<p>Dios. Cuánta perfección en un par de carnosas prominencias que son tan naturales como cualquier otra parte del cuerpo, pero que producían en mi un calor intenso que viajaba desde mi región occipital hasta la cadera.</p>
<p>Ella comprendió que era inevitable el intentar tapar esa hermosa y celestial vista, por lo que cejó en su empeño y simplemente se deleitó viéndome como mi deseo crecía.</p>
<p>Me distraje unos minutos trabajando, pero ella entonces se sentó a mi lado para atraer mi atención a un documento electrónico que en ese momento le había llegado.</p>
<p>Fijándome solo en el monitor de su computadora procedí a dar mi opinión. Todo normal hasta el momento. El problema (si así se le puede decir) comenzó cuando ella leía en voz queda el documento.</p>
<p>Cada palabra era el susurro mas dulce y melodioso que había yo escuchado en mi vida. Mis oídos se sentían acariciados por dentro. Un exquisito cosquilleo se apoderaba de mi. Eso hubiese sido todo, de no ser por que cada que tomaba aliento para leer, sus senos subían y se hacían más atractivos aún.</p>
<p>De repente un embotamiento hizo presa a toda mi mostrenca persona. Empecé como a fundirme con mis sentidos y esos susurros eran el único sonido en todo mi universo.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-724" href="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/722/6.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-724" title="6.jpg" src="http://www.eroticcas.com/wp-content/uploads/tdomf/722/6.jpg" alt="" width="320" height="400" /></a></p>
<p>Ella entonces notó que yo no estaba sintiéndome nada bien en ese momento. Maliciosamente se acercó y una de mis mejillas rozó la deseada redondez de su seno izquierdo. Ella no pareció molesta. Mas aún ella se acercó mas y de pronto yo estaba apoyado en sus senos mientras seguía con ese lánguido pero delicioso pronunciar de palabras.</p>
<p>Para mi sorpresa ella tomó mi cabeza por la nuca y como una madre que delicadamente acomoda la cabeza de su recién nacido, hizo que mi cara se pusiera justo frente a ese par de maravillas. Acto seguido forzó con calma pero con decisión mi cabeza en la hendidura que separaba a ese prodigioso par.</p>
<p>Mi nariz se deleitaba con su aroma. Ella respiraba cada vez mas pesadamente y sin que yo lo notase, de pronto los fantásticos gemelos estaban liberados de las ataduras de esa infame prenda íntima.</p>
<p>Ella entonces soltó mi cabeza y comenzó a inclinarse un poco hacia atrás, lo que provocó que yo le tomara por la espalda para no caerme. Ahora ella era toda mía.</p>
<p>Mis labios buscaron de inmediato esas exquisitas protuberancias llamadas pezones.  Emboné en el mas cercano a mi y procedí a obsequiarle con mi lengua un tierno masaje. Le agradaba y me lo hacía saber con hondos suspiros.</p>
<p>Su respiración y mi respiración ya no eran tales. Éramos dos animales deseosos de darnos el gusto de sentirnos juntos y haciendo lo que el placer nos mandara.</p>
<p>Seguí deleitándome con sus senos. Ambos. Entonces con mi otro brazo libre comencé a atacar su entrepierna. Con movimientos rítmicos y forzando mi antebrazo contra ese poderoso pubis, ella entonces comenzó a gemir mas y mas fuerte. Mis labios seguían succionando ese par de deliciosos botoncitos de placer sin dejar de lado una aureola tierna y carnosa.</p>
<p>Ella ya no pudo más y en una exquisita compulsión orgásmica dejó escapar un sonido gutural libre y desahogadamente. Ella estaba feliz y acariciando mi cabeza me lo agradecía.</p>
<p>Ahora a cada succión, a cada pase de mi lengua por sus senos ella se estremecía. Suavemente retiró mi cabeza y con una mirada como la que una madre tiene al ver a su hijo tras saciarse, me dijo en un suspiro: -&#8221;gracias&#8230; no sabes cuánto necesitaba esto&#8221;-.</p>
<p>Yo entonces y como si por un acto de magia se tratara, comencé a sentir en cada letra de esa frase cómo es que todo mi cuerpo se estremecía culminando en una explosiva eyaculación. Era fantástico y a la vez perturbador, pues para efectos prácticos yo &#8220;me había venido&#8221; en los pantalones.</p>
<p>Me quedé así un corto instante. Todavía con mis labios en su pezón. Poco a poco me separé de ella. Acaricié el seno y con la palma de mi mano torpemente retiré restos de saliva que había dejado. Nos miramos a los ojos llenitos de placer y con esa calma que solo el sexo puede obsequiar a un par de amantes.</p>
<p>Comenzamos a recobrarnos de esa efímera pero paradisíaca aventura. Sin decir nada miramos el calendario, reímos al unísono, nos tomamos de la mano y salimos de esa ahora fría oficina rumbo a la bulliciosa ciudad.</p>
<p>Nunca olvidaremos cuan hermoso y sublime momento vivimos en esa mañana de sábado, en que ambos nos habíamos confundido y por error asistimos a trabajar en un día de asueto.</p>
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