La primera vez
Mi esposo llevaba anos tratando de convencerme a mi, su mujer, el poder tener contacto con otras parejas y siempre terminaba negándome.
Hace como un mes conocà a un par de amigas de esas de mente libre y creo que, poco a poco, ellas junto con él fueron los que me inquietaron. Llegaba a casa comentándole a mi marido lo que pasaba, el se ponÃa contento y cachondo. Mientras tanto ellas me preguntaban que si ya me habÃa probado a otros hombres, que si ya habÃa probado mas vergas en fin, un poco de todo. Asà me fui inquietando y me puse a pensar que sentirÃa estar con otro…
A los pocos dÃas no llevé comida al trabajo y rumbo a la tienda me encontré con un compañero que me preguntó adonde me dirigÃa, le comenté que a comer, me invito a subir a su coche y acepté. Ya en el camino el me insinuó lo linda que estaba, que siempre habÃa deseado este momento de estar a solas conmigo. Me molesté pero decidà ver hasta donde llegaba y el siguió, me decÃa que le gustarÃa salir conmigo a otro lugar, otro dÃa; yo de momento no quise pero le prometà que lo pensarÃa. Tan pronto le conte a mi marido, vi como eso lo inquietaba y lo ponÃa cachondo, a mi eso me hacia sentir deseada, vamos creo que hasta me excitaba y, mas aun, mi curiosidad fue creciendo.
Un dÃa me tocó descansar entre semana y a mi amigo si le toco trabajar, el me llamo preguntándome si desearÃa salir a tomar algo. Yo estaba lista y deseosa de saber hasta donde mas podrÃa seguir. Mi curiosidad me mataba y vamos, el tipo no era feo. Mi marido estaba ahÃ, en el cuarto escuchando todo, de pronto el me sugirió que aceptara ya que de esas invitaciones pocas veces habÃa.
Mi esposo dice que estoy lindÃsima, siempre comenta que es odiado por tener esa mujer de pechos grandes (34c), de una cinturita y grandes nalgas tipo jlo. No es por nada pero me siento linda y rica a mis 30 años de edad.
Decidà aceptar la invitación y salà muy coqueta meneando mi rico trasero. Como hora después llegué muy sonriente contándole lo bien que la habÃa pasado de lo que habÃamos platicado y que el insinuó que le encantarÃa pasar una noche juntos, para esto el ya sabia que yo era casada y peor aún, el también el es casado.
Mi esposo me dijo: -adelante disfruta tu fantasÃa dile que si aceptas y tráelo aquÃ, a la casa, cuando yo no esté para que te sientas a gusto. Luego le marque a su cell, le comenté que si aceptaba y que yo pasarÃa por el para evitar levantar sospechas con los vecinos.
Esa noche casi no dormimos de los nervios que tenÃamos los dos, miles de preguntas nos atormentaban. Para tranquilizarme el, mi marido, me comentó que por el no habrÃa problema, que me dejara llevar y gozara esa fantasÃa, que lo disfrutara y, ya en la tarde, le contarÃa todo, claro, si deseaba hacerlo.
Ese dÃa llegó, me tuve que ir a trabajar como de costumbre al igual que el. Como a las 8 de la mañana le comenté a mi esposo que saldrÃa temprano ya que no tenia mucho trabajo. Mi amigo, en ese instante, me llamó deseando que ese dÃa ambos pudiéramos cumplir con nuestro deseo. Le volvà a marcar a mi marido a su cell, deseaba saber si tendrÃa una objeción a lo que me contesto, disfrútalo amor�?� y asà colgué y me prepare.
Fue todo muy rápido, casi una hora después le volvà a marcar y le dije
- ya papi, contesto el
-ya que?
-ya pasó todo lo que tenia que pasar. Se quedo en silencio un minuto
-y como te fue, lo disfrutaste corazón?
-si estuvo magnifico, tan pronto vengas te cuento todo.
Al llegar a casa lo primero que hizo fue besarme apasionadamente y yo le empecé a contar:
El llegó a casa, venÃa preparado ya que no traÃa nada debajo de su pantalón. Su primera reacción fue comerme a besos y después empezó a despojarme de las pocas ropas que traÃa puestas, me deje llevar por la adrenalina y el deseo correspondiéndole a sus besos y caricias. Fueron grandes besos llenos de pasión y deseo, el ardÃa tanto o mas que yo; por fin los dos cumplimos nuestro capricho de tener sexo, me hizo saber que yo era una mujer tan deseada por muchos y ahora el la tenia entre sus brazos recorriéndome con sus labios cada rincón, cada olor de mi cuerpo que con tanto recelo habÃa guardado.
Nos dejamos caer sobre la cama, yo debajo de el, las caricias se volvieron frenéticas, descontroladas, sus labios se apoderaron de mi entrepierna succionando los labios de mi vagina, mordiéndolos tiernamente y sin mas, dejándome adentro su lengua en tallones que me hacÃan gemir con locura, yo sostuve su cabeza ahÃ, dirigiéndole, ordenándole que siguiera con esas tremendas caricias que me volvÃan loca, el sintiendo cada parte de mi cuerpo como se estremecÃa en cada lengüeteada, en cada saboreada de esos ricos caldos que salÃan de mi panochita.
Estuvo asà por un tiempo, al igual que metÃa lengua besaba mis piernas, mis pechos, dándole pequeños chupetines en mis ricas tetas erectas de tanta excitación; no podÃa creer tanta enjundia que traÃa por la forma en que me tomaba el cuerpo y lo hacia suyo.
Por un momento te recordé, pero de igual forma recordé las últimas palabras que me dijiste, “déjate llevar y disfrútalo�?�. Y asà me solté y, con voz suave y cachonda, le pregunté:
-como me quieres? como quieres que me ponga?
Me ordenó subirme en su miembro parado, sin pensarlo, con rápidos movimientos, me dejé caer en esa verga cual fuese una estaca hirviendo que, en cuestión de minutos, con una sacudida tras otra me tenÃa gimiendo.
De mis labios salÃan incoherencias, cerré mis ojos y con un fuerte grito le avise que me venia, al igual que el pues, segundos después, con grandes chorros de semen calientito, me lleno mi rajita. Por las orillas de mi vagina, en cada metida y sacada, salÃan hilitos de semen.
El se incorporó tomándome de la cintura acomodándome en la posición de perrito, tal y como a mà me encanta asÃ, lentamente me penetró una vez mas, primero con movimientos lentos metÃa y sacaba su leño, yo, aún con pequeñas descargas eléctricas, me estremecÃa y, sin un aviso empezó a taladrar ese hoyo húmedo como una locomotora, sus piernas fuertes y su abdomen me golpeaban mis nalgas al tiempo que me sujetaba fuertemente de mis caderas, arremetÃa duro y rápido cosa que me encanto, me remojé los labios y saboreándome ese chile que tenia dentro empecé a decirle lo rico que sentÃa y al tiempo que le sobaba su rico miembro. El por su parte me sujeto de mi cabellera y asà me empezó a decir:
-toma cabrona, querÃas verga no? A lo que solo podÃa decir:
-si papito dámela toda, mójame una vez mas con tu lechita.
No hubo necesidad de más, los dos estábamos muy cachondos y asÃ, juntos, volvimos a venirnos en chorros.
Ahora me toco a mi bajar y tomar en mis manos aquel miembro que me estaba volviendo loca. Lo tomé y sobé de la punta a los huevos, me lo metà en la boca como si fuese un caramelo, chupando y chupando hasta mamarle las bolas, el puro hecho de saber que ahà en casa, en nuestro cuarto y nuestra cama, a poca distancia de los vecinos yo tenia a otro hombre, me ponÃa súper cachonda. HabÃa descubierto que siempre fuà asÃ, solo que por pena me lo reprimÃa, pero ya no, éste serÃa el comienzo de muchas aventuras. Claro, siempre con tu consentimiento papi e decÃa a mi esposo.
Después de darle una mamadas a su rica verga me acosté, el se subió en mi y levantándome las piernas, al tiempo que me besaba los dedos de mi pie, se fue desde ahà recorriendo hasta que acomodo su cabezón en mi rajita y, sin problema alguno, me la enterró hasta el fondo. Me le colgué de su cuello y levanté mi abdomen dejando que me sintiera toda, que me cogiera toda. Me fui moviendo a su ritmo y asà empezamos a darnos unos besos mientras arremetÃa duro contra mi.
Rato después me jaló de la cama hasta la orilla de la misma y asÃ, una vez mas me clavó su verga, por mi parte lo rodeé con mis piernas, me tomó de las manos, yo seguà meneándome y el dándome duro y tupido. Debo decirte que ya me sentÃa cansada pero, aún asÃ, cuando se agachó un poco, su pene hizo contacto con algo que me volvió loca y, sin mas que decir, me sacó otro orgasmo; esta vez el se vino en menos cantidad pero aún asà me dejo llena y satisfecha.
Antes de irse me preguntó que cuando repetÃamos, a lo que con el dolor de mi corazón tuve que decirle que era solamente una vez, que ya habÃa cumplido mi fantasÃa.


Demasiado texto para leer, mucha historia lata al inicio, no terminé de leer.
Lo siento por el comment pero es lo que me inspiró…
No seas cruel con mi contributor, que sino no me vuelven a enviar sus textos…
Mi vida sexual es inexistente, por eso no posteo.
esta buena la historia, felicitaciones
A mi sime causo curiosidad desde el principio y motivo algunas sensaciones al leerlo, lo que si no entiendo es esa idea liberal. compartir alguien que amas?