Post sexo
Después de una sesión de amor, del intercambio de fluÃdos, gemidos y espasmos me queda más que tu espalda o tus ronquidos. Me quedo con tus ojos clavados en los mÃos, como queriendo descifrar enigmas pasados. Me queda la tibieza de tu aliento en mi boca. Me quedan mis dedos caminando por tu rostro, por los surcos que se forman con tu sonrisa. Nos quedan los juegos que nuestros traviesos pies entienden. Nos quedan diálogos eternos, sobre trivialidades trascendentales. Nos quedan besos salpicados como las raras garuas de mayo. Nuestras manos entrelazadas, mi cabeza apoyada en tu pecho, con el arrullo de los latidos de tu corazón. Nos queda el refugio formado por nuestros brazos. Nos queda una almohada compartida, una sábana para dos.
Despues del sexo, de la carne grosera, del instinto animal, de la lujuria obscena, de copular como primates hasta satisfacer el hambre, nos queda la ternura de una caricia enredandose en el cabello, la calma de sentirte cerca, la dicha de poder escuchar tu respiración, la sublime alegrÃa de sabernos juntos, la confianza de ser correspondida.
Después del sexo sobreviene el amor.
El sexo arrasa, el amor construye.
El sexo aruña, el amor acaricia.
El sexo golpea, el amor suaviza.
El sexo excita, el amor completa.
El sexo agota, el amor energiza.
El sexo pasa, el amor perdura.
El sexo desespera, el amor espera.
Lo que queda después del sexo contigo siempre es lo mejor… Nos disfrutamos durante. Nos subliminamos después. Un dulce sueño fundidos en un abrazo.
ArtÃculo reciclado. No va dedicado a nadie en especial. Creo que es lo que sentirÃa al hacer el amor con quien tanto lo he esperado.



De todo lo que has escrito, este es mi favorito.
Ame la frase “Despues del sexo sobreviene el amor”