Sexo explÃcito
Ella lo esperaba semidesnuda en la habitación. Se habÃa quedado solo con el hilo blanco y el brasiere que levantaba sus turgentes senos. Él, al verla, entró instantáneamente en erección. QuerÃa disfrutarla. HabÃa fantaseado tanto con ella, la imaginaba desnuda siempre, habÃa imaginado tanto la forma de sus pezones, su color, su sabor. Ahora, podÃa verlos como eran realmente. Le parecÃa mentira poder tenerla ahi, bajo de su cuerpo.

La llenó de besos, su cuello, sus senos, su vientre. Ella se estremecÃa. Toda su piel era muy sensible a ser acariciada con la lengua. Su respiración pronto se volvió agitada, jadeante. Entonces él bajó el hilo que cubrÃa su humeda vulva. DebÃa entrar ahi, se veÃa tan acogedor… pero querÃa seguir disfrutando del paisaje de sus senos aplastandose contra su pecho.
Pronto, ella se desesperó… querÃa ser sometida de una vez por todas, que ese pene erguido se introduzca en su interior, poderlo quemar con su calor, abrazarlo entre sus paredes vaginales. HabÃa pasado mucho tiempo, realmente necesitaba ser poseÃa. Su mirada se volvió suplicante. AsÃ, él se fue metiendo dentro, mientras ella gimoteaba de gusto, de placer. Sus dedos jugueteaban con su clÃtoris erecto, lo tenÃa a la mano, mientras su compañero lentamente iniciaba su vaiven. Volviendose loca, dejaba ver como las yemas de sus dedos traviesas hacÃan circulos con su pequeño clÃtoris que se habÃa enrojecido, como un capullo de rosa. Aquellos juegos la hicieron vibrar, en un orgasmo ruidoso que aprisionaba aún más el miembro de su compañero de coito.
Él querÃa guardarse para más… unió sus piernas, y asÃ, cerrada, fue buscando como penetrarla de forma dificultosa y deliciosa. Sus manos se posaban en sus caderas y su mirada destilaba deseo, ese cuerpo que tanto habÃa deseado ahora estaba ahi, dispuesto, abierto, desflorado, explorado hasta la última caverna. El tenerla asÃ, parecÃa una alucinación. Pero era real, pues ella lo quemaba con la brasa de su intimidad, ritmicamente lo apretaba, exprimiendo hasta la última gota del perlado semen que se depositó en el condon.
AsÃ, satisfechos, se separaron, cada quien siguió su camino. Fue divertida esa escena de sexo explÃcito sin compromiso ni explicaciones.


Fe de erratas: realmente necesitaba ser poseÃa.
realmente necesitaba ser
jejeje…
Sin compromiso ni explicaciones…? Algo que muchas veces suele pasar… Un éxtasis total y luego cadún cadún…
Fe de erratas: realmente necesitaba ser poseÃa.
realmente necesitaba ser “poseÃda”
(le puse entre y le cogió como etiketa HTML, q caldo…)
jejeje…
Sin compromiso ni explicaciones…? Algo que muchas veces suele pasar… Un éxtasis total y luego cadún cadún…